la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 3 de noviembre de 2025

Rafael de Paula. Se calló la música / por Paco Delgado

'..José Bergamín, tras su famosa tarde en Carabanchel firmó lo de la música callada del toreo y Julián García contaba que cuando coincidía con él se quedaba rezagado unos metros para poder extasiarse viéndole caminar.

Ya no hay música. Ya no camina, pero su recuerdo queda para siempre..'

 Se calló la música 

De manera un tanto sorpresiva, aunque su estado de salud ya no era bueno y contaba con 85 años de edad, Rafael de Paula se fue de este mundo.

Paco Delgado
Ilustración: Diego Ramos

Torero gitano genial e inexplicable, fue y destacó sobre todo como un personaje, tanto dentro como fuera de los ruedos. Capaz de lo mejor y de lo mucho peor. Levantó pasiones y desató iras, enfados y broncas monumentales.

Protegido de Juan Belmonte, que le descubrió en el campo y quedó maravillado por su arte, cumplió una carrera extensa en el tiempo -vistió su primer traje de luces en 1957, debutó con picadores en 1959 y un año más tarde tomó la alternativa, manteniéndose en activo hasta el año 2000- pero muy irregular, en la que dejó tardes para la antología del toreo -la de Jerez de 1964, actuando como único espada, la de Vista Alegre una década más tarde, la de Jerez de 1979 con la faena a “Sedoso” de Marqués de Domecq, al que cortó el rabo, la de Las Ventas en la feria de Otoño de 1987 o la de Sevilla unos días después, abriendo la Puerta del Príncipe- y otras en las que hasta abandonó la plaza detenido por la Guardia Civil.

Emparejado durante tiempo con Curro Romero en los llamados “carteles de arte”, si el de Camas representaba el “duende” él definía su magia como “el soplo” y aunque sus maltrechas rodillas comprometían no poco su capacidad de movimiento, su toreo de capa queda ya para los anales como ejemplo.

José Bergamín, tras su famosa tarde en Carabanchel firmó lo de la música callada del toreo y Julián García contaba que cuando coincidía con él se quedaba rezagado unos metros para poder extasiarse viéndole caminar.

Ya no hay música. Ya no camina, pero su recuerdo queda para siempre.

La suerte de la que nadie habla / por Sergio Hueso


'..Vivimos en una sociedad que da bombo a lo que le conviene, que celebra lo que encaja en su relato y entierra lo que le incomoda. Nos llenamos la boca hablando de libertad creativa, pero seguimos midiendo el valor de las obras por el sello que las firma o por el ruido que generan..'

 La suerte de la que nadie habla

Por Sergio Hueso
En el toreo —y quizá también en la vida— la suerte es una moneda que no siempre cae del lado que uno espera. A veces depende del momento, del nombre que la pronuncie o del escaparate donde aparezca. Y esa paradoja se ha vuelto a poner de manifiesto con el estreno de La Suerte, la nueva película de Disney que, sin apenas ruido, se adentra en el universo taurino desde un ángulo inesperado: el de un joven taxista que, por azar, termina al volante de la vida de un maestro.

La cinta, dirigida por Paco Plaza junto a un equipo de creadores que entienden la emoción desde lo humano, ofrece una mirada distinta a ese mundo que tanto defendemos: sin alardes, sin tópicos, con respeto y una sensibilidad serena hacia los códigos y supersticiones que habitan en las plazas. Y, sin embargo, el toreo guarda silencio. No hay debate, ni entusiasmo, ni siquiera curiosidad. La Suerte ha pasado de puntillas por el mismo ruedo donde hace apenas un año se aplaudía a rabiar Tardes de soledad, la obra de Albert Serra que convirtió al toro en metáfora filosófica y que muchos elevaron al rango de acontecimiento cultural.

¿Qué ha cambiado? Tal vez nada. Tal vez solo confirma que también en la cultura la suerte se reparte con desigual justicia. Porque mientras a unas obras se les abre la puerta grande del aplauso y del debate intelectual, a otras se las deja esperando en la puerta de chiqueros, sin que nadie se asome a mirar qué traen dentro. Y lo curioso es que La Suerte, sin pretenderlo, refleja mejor que muchas películas el pulso real de un oficio que vive de la emoción, del riesgo y del encuentro entre dos mundos: el del hombre y el del destino.

Vivimos en una sociedad que da bombo a lo que le conviene, que celebra lo que encaja en su relato y entierra lo que le incomoda. Nos llenamos la boca hablando de libertad creativa, pero seguimos midiendo el valor de las obras por el sello que las firma o por el ruido que generan. En eso, el toreo no es distinto al resto del mundo: también elige sus modas, sus discursos y sus silencios.

Quizá esa sea la verdadera suerte de la que nadie habla: la que decide quién merece ser visto y quién no. Y mientras tanto, la cultura sigue girando, esperando que algún día alguien se atreva a mirar más allá del cartel y entienda que el arte, igual que la tauromaquia, no siempre está donde más se aplaude.

Burladero.com

La desfachatez de Aznar / por HUGHES


'..Aznar pide plantar cara a Putin (él, que quitó la mili). sostener el orden de la legalidad internacional (él que apoyó Irak), recelar de la deriva actual de Europa (él cuyo partido la lidera con los socialistas), rechazar lo woke (él, reina madre del partido de María Guardiola) y controlar los excesos de la inmigración (él, que regularizó a más de medio millón de no comunitarios)..'

La desfachatez de Aznar

HUGHES
El centro derecha o lo que no siendo izquierda no es Vox, produce constantemente libros e informes, Cada día se presenta uno nuevo.

Esta vez fue Aznar, no como memorialista sino como pensador. El Aznar pensador.

Otra cosa que pasa mucho ahora es que alguien, cualquiera y en cualquier momento, larga al prójimo un folio o varios sobre los peligros y desafíos de la Inteligencia Artificial. Son los Harari de la vida y Aznar (debo avisarles) es uno de ellos. Está muy preocupado por la revolución que supone la posibilidad de que una máquina sea más lista que el propio Aznar («No soy ni pesimista ni optimista, soy lúcido»).

El libro (Orden y libertad) es la producción habitual de liderazgo político mundial que nadie le ha pedido pero que no puede evitar dar. Cuando, cuenta él mismo, en EE.UU sus amigos de los think tanks pensaban que Putin no invadiría Ucrania, él les dijo que sí.

Hay muy pocas personas en el mundo capaces de mirar a los ojos a Vladimiro el Terrible y él es una de ellas.

Aznar vuelve a la defensa de lo demoliberal, lo institucional y lo fenomenal en un mundo amenazado por los populismos de toda condición. Están él y pocos más. Estaba Justin Trudeau, pero se ha ido con Katy Perry.

Aznar pide plantar cara a Putin (él, que quitó la mili). sostener el orden de la legalidad internacional (él que apoyó Irak), recelar de la deriva actual de Europa (él cuyo partido la lidera con los socialistas), rechazar lo woke (él, reina madre del partido de María Guardiola) y controlar los excesos de la inmigración (él, que regularizó a más de medio millón de no comunitarios).

Escribir sobre Aznar se parece ya bastante a hacer chistes de Aznar, pero hay algo bajo la tremenda desfachatez, porque en realidad Aznar está contestando al discurso de Vance. Mucho meterse con Trump, pero todo lo que dice Aznar es acomodarse de forma acelerada al marco occidental que prefijó ese discurso europeo de Vance. Su libro y sus intervenciones van a ir por ahí: darle copete geopolítico y civilizacional al PP de los Bonillas.

Todos los debates y preocupaciones que ha negado su partido ahora los quiere abanderar con su cara de comerse un limón y el sentido patrimonial tan propio de esta derecha de gente que no termina nunca de peinarse del todo.

Por eso, ahora se dirige al «buen liberal conservador». Ya no son liberales a secas. Y los mismos que nos taladraban con el centro-liberal han pasado a ser otra vez liberal-conservadores. A veces pasan de una cosa a otra en el mismo día.

O sea, el PP quiere desandar lo de Rajoy (adiós liberales y conservadores, hola liberal-conservadores) pero sin eliminar las políticas de Rajoy y las inercias posteriores que les tienen en las instituciones y en el Consenso Planeta. Se fueron al centro progresista y ahora amanecen conservadores y con la necesidad de actualizarse a toda prisa porque (en 2025) «ha vuelto la política».

Todo esto lo quiere hacer Aznar, ¡y encima sin bigote!

El diagnóstico internacional del ex-presidente es fraudulento porque su Occidente ya no existe. Hay dos: uno es el de Trump y otro es el de los émulos de Obama, de globalismo a gogó. Lo que queda entre medias son pecios centristas, liberales o conservadores europeos sin sitio, sin proyección y agarrados de forma desesperada a la guerra de Ucrania o sea, a la muerte de ucranianos.

Si en la política internacional Aznar habla ya desde un no-lugar (las derechas que negaron a Trump y ahora corren para coger sitio en el discurso de Vance) en la política nacional el delirio es completo.

Se arroga ser el único partido de la Constitución. Una Constitución, por cierto, que bien criticaba en su día. Retoma el «constitucionalismo» sepulto de Ciudadanos, pero en esa constitución que no se cumple viven muy cómodos los socialistas con quienes el PP se reparte la justicia, el Estado autonómico y la legislación ideológica.

Expulsar a Vox de esta constitución es, en realidad, un piropo, pero su intención es estigmatizarlos como si el pululante «tienen que entenderse» no fuera con él. Aznar llama a Vox «extrema derecha», lo mismo que hace Sánchez. Entre «los que quieren un muro» (PSOE) y «los que quieren otro muro» (Vox) estaría el PP, derribando muros de Berlín desde 1989, aunque fuera fundado años antes por Manuel Fraga. Pero para ellos su fundador es Cánovas. El PSOE empalma con la II República y el PP con la Restauración, juntos en el consenso antifran.

El no pasar por facha, a toda costa, es la des-facha-tez. El PP es el partido de la desfachatez.

Legalistas de Irak, Canovistas posfranquistas, y conservadores woke, son cualquier cosa porque el desahogo es absoluto.

Vox como Podemos, Vox como Bildu, Vox como el PSOE. Aznar, conferenciante asustaviejas, vende ruido de sables, literal, con la ayuda de un ecosistema mediático que es para verlo.

Esta equidistancia aznarita está muy de moda y la vimos en la pancarta que ante la llegada de los violentos le sacaron en Pamplona a Vito Kirkles (siete guardaespaldas y casi tantas televisiones): «Ni unos ni otros, dejadnos estudiar», una genialidad digna de Hermano Lobo.

Y en Torrelodones, donde el PP local, con serios problemas de rima, igualó la «polarización» que provoca presentar un libro con ir a boicotearlo. Ya lo dice Aznar: «La libertad nunca se conquista desde los extremos».
2 de noviembre de 2025

domingo, 2 de noviembre de 2025

RECUERDO A JOSÉ GÓMEZ “GALLITO” / por Francisca García


'..En un día como el de hoy de recuerdo a los seres que se fueron, ha ido también mi recuerdo para el torero venerado que quedó inmortalizado y “Parece que está dormido en su capote de brega” como reza la canción de Quintero, León y Quiroga..'

RECUERDO A JOSÉ GÓMEZ “GALLITO”

Francisca García
Estos días primeros del mes de noviembre son visitados los camposantos de toda España. Hay Cementerios monumentales, como el de la Almudena en Madrid que es, según se dice, el mayor de Europa y son auténticas obras de arte las que se muestran en cementerios de Cataluña, de Galicia, de Castilla la Vieja, de Andalucía, sin excluir ninguna región, porque donde menos se espera hay un monumento funerario digno de admirar. Prácticamente en toda la península se pueden encontrar estatuas y panteones artísticos de singular belleza.

Los cementerios españoles son en buena parte museos de escultura al aire libre. Obras que van del neogótico al renacentista o al modernista, neoclásico o vanguardista, según las épocas y los gustos de los arquitectos o escultores de cada momento. Obras que han firmado artistas y arquitectos reconocidos, pero ninguno me despierta mayor emoción y admiración como el mausoleo que Mariano Benlliure creó para envolver la cripta donde se hallan los restos de Joselito el Gallo, en el cementerio de San Fernando, de Sevilla. Si son muchas las obras magistrales del escultor valenciano, el mausoleo del que hablo, creo que supera a todo cuanto salió de la mente del gran artista del realismo decimonónico.

Solo un gran aficionado a los toros y con total dominio de la materia, bronce y mármol, podía haber plasmado en una obra como esta, la minuciosidad en el cortejo fúnebre que acompaña y lleva a sus hombros al diestro sevillano caído y muerto en la plaza de Talavera de la Reina. La maestría de Mariano Benlliure que acogió el encargo de la familia del diestro en el año 1922 se superó a sí mismo para retratar a gente del pueblo, niños, gitanos y representantes de hombres del toro. Allí están identificados con verosimilitud, la gitana María, su esposo el cantaor Curro el de la Jeroma, el ganadero Eduardo Miura y el cuñado del diestro, Ignacio Sánchez Mejías y hasta la Esperanza Macarena en miniatura, imagen que es portada por una gitanilla en traje de faralaes y que viene a significar la devoción que por ella tenía el pequeño de los Gallos. Todo en bronce, excepto la figura blanca de José muerto, cubierto por un capote de paseo, esculpido todo en mármol de Carrara.

Tres años se llevó la consecución del monumento. Este año se cumple el centenario de esta obra cumbre de la escultura española pues se concluyó en 1925, exponiéndose en el edificio que hoy alberga el museo arqueológico de Sevilla, antes de que al año siguiente se colocara sobre la cripta de San Fernando.

Si el cementerio de San Fernando es para muchos aficionados taurinos, visita motivada en cualquier época del año por la contemplación del tal monumento fúnebre, ahora no es posible porque el deterioro del mausoleo y la cripta en la que reposan los restos del torero y parte de su familia está reparándose por el mal estado de la última y la restauración que ha de hacerse al grupo escultórico. El ayuntamiento de Sevilla en connivencia con los herederos, se hace cargo de dicha restauración que será, por otra parte, acogido el monumento como patrimonio cultural sevillano. Será costoso y largo el proceso. Las obras empezaron ha realizarse hace un año pero es una labor muy meticulosa y llevará tiempo el recuperarla en su esplendor.

En un día como el de hoy de recuerdo a los seres que se fueron, ha ido también mi recuerdo para el torero venerado que quedó inmortalizado y “Parece que está dormido en su capote de brega” como reza la canción de Quintero, León y Quiroga.

1 de noviembre de 2025

Otra vez Valladolid / por Jesús García-Conde

 

'..Fue construido como monumento a la reconciliación de los españoles bajo el signo de perdón de la Cruz. La arquitectura de cuartel y monasterio transmite bien la imagen del caballero español, mitad monje, mitad soldado..'

Otra vez Valladolid

Jesús García-Conde
Pucela se desvela despeinada, según el primer verso del Soneto XXV de los ciento del libro de sonetos de Sabina. El miércoles Valladolid se ponía, en cambio, de punta en blanco para la presentación del libro Valle de los Caídos; una investigación exhaustiva, minuciosa, pulcra sobre el monumento más grandioso de los construidos en el Siglo XX en todo el mundo. Escribe la pieza, Carlos Romero, un médico que ha mojado su bisturí de precisión en la tinta del respeto hacia la memoria de quienes hicieron posible la construcción del monumento, los restos de los que albergan y los monjes que los guardan.


Edita una editorial vallisoletana, GallandBooks de un vallisoletano, Lucas Molina, nacido en Galicia. Los vallisoletanos, acudieron en masa al Estudio Teológico Agustiniano de la Calle Filipinos, abarrotaron las más de 230 butacas disponibles ocupando los pasillos y puertas de entrada. Un llenazo histórico. Algo insólito. No había una organización detrás que convocara, no había que dejarse ver esperando una palmada ni hacer méritos ante nadie. Valladolid respondió a un llamamiento popular hecho en digitales como este, programas como El Gato al Agua o emisoras como InformaRadio. Valladolid movió a sus asociaciones, como la muy vallisoletana Conde Ansúrez, a la difusión de un acto que pretendía difundir el cariño por la obra inmensa del Valle de Los Caídos. Y Valladolid respondió.

Allá por el año 1965 decía Ramón Ferreiro en su discurso, Nostalgia y Exaltación de la Ciudad de Valladolid, que el culto de los vallisoletanos a lo justo, en todos sus órdenes y grados, se debe básicamente a siglos de civilización cristiana y a la influencia de figuras excelsas de la mística y el derecho. 

Poco hay mas justo que hacer justicia con las figuras excelsas, que promovieron y levantaron el gran monumento a la reconciliación de los españoles y defendieron su integridad. Franco, como promotor del mismo, los arquitectos, Pedro Muguruza y Diego Méndez; el ingeniero Carlos Fernández Casado autor de los cálculos de la Cruz, los artistas, Ávalos, Padrós, Beobide, Ferreira, Espinós, Martín Méndez y Sanguino, entre otros; los monjes, de Fray Justo Pérez de Urbel al Padre Cantera, hombres de ciencia, artes y místicos. Sigue Ferreiro en su discurso de 1960 ante la Real Academia de Bellas Artes: Los vallisoletanos no tenemos fácil la simbolización provincial, la representación de nuestra ciudad y de nuestra vida. Puede ser, pero según la aristocracia espiritual que nos caracteriza, según nuestro autor, sabemos reconocernos en los símbolos de España como es el Valle de Los Caídos.

El Valle de los Caídos, dijo el autor al presentar el libro, es una obra grandiosa española hecha por españoles, de empresas españolas con artistas españoles. Efectivamente representa el sentido trascendental con el que los españoles hemos imprimido nuestras grandes obras de la Historia. Fue construido como monumento a la reconciliación de los españoles bajo el signo de perdón de la Cruz. La arquitectura de cuartel y monasterio transmite bien la imagen del caballero español, mitad monje, mitad soldado. La solemnidad de la nave, la belleza de las esculturas abre una gruta en el cielo para quien se deja envolver por su espíritu en la compañía de los Beatos y Siervos de Dios que ya gozan de Él.

Los días de Todos Los Santos se representa la obra magna de un vallisoletano, Don Juan Tenorio de Zorrilla. El Valle está amenazado ahora por alguien a quien le quedan bien los versos con los que Don Juan relata su historia en la Escena XII Yo a los palacios subí/ yo a los claustros escalé/ y en todas partes dejé/ memoria amarga de mí. Este personaje nefasto, espacio le falta a mi canto/ para maldecir su nombre dirá otro poeta, escaló hasta el claustro del Valle a fotografiarse con las calaveras de los caídos, interrumpiendo su descanso y ahondando en la amargura de la memoria histórica o democrática que dejará en todas las partes españolas. Por suerte un grupo de vallisoletanos, y pronto de otros españoles, mantienen el respeto y la honra la ausencia de los mozos de Castilla dormidos en la muerte que descansan entre los muros del Valle. Otra vez Castilla, otra vez Valladolid, siempre España, otra vez, muchas gracias.

Aguascalientes: Colombo y Marco Pérez salen en Hombros en el Festival Taurino de Beneficencia


Festival Benéfico en Aguascalientes: 
Colombo corta dos orejas de su único toro

por: César Omaña

El Festival Benéfico en el marco del 450 Aniversario de la Fundación de Aguascalientes ha sido dedicado al gran aficionado Don Julio Díaz Torre


Fotos de Jesús Enrique Colombo - vía JColombo



Foto: Juanelo López - tw





Foto: Juanelo López - tw





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Tus muertos / por Rafael Nieto


'..Donde antaño se acicalaban niños y mayores para visitar los cementerios, y llevar flores a las tumbas y los nichos, hoy las madres se afanan por preparar a sus retoños con esos disfraces maravillosos de cráneos abiertos y tijeras clavadas en las sienes..'

Tus muertos

Rafael Nieto
Esta tontuna de Halloween que ha invadido, de manera irremisible, todos los espacios públicos (y casi también los privados), sin que haya manera humana de escapar de ella, no solamente da idea de una sociedad cada vez más desnortada y burdamente conquistada por las élites globalistas; también resta visibilidad e importancia a nuestras tradiciones católicas, entre las que las fiestas de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos siempre han servido para unir a las familias en el recuerdo de aquellos seres queridos que ya no están entre nosotros.

Donde antaño se acicalaban niños y mayores para visitar los cementerios, y llevar flores a las tumbas y los nichos, hoy las madres se afanan por preparar a sus retoños con esos disfraces maravillosos de cráneos abiertos y tijeras clavadas en las sienes. Esa delicia estética de ojos fuera de sus órbitas, riachuelos sanguinolientos cayendo por las frentes, y capas de vampiros con cuernos. El cielo en la tierra. Porque, claro, ir al colegio el día de Halloween sin que el niño sea un adefesio con piernas es un estigma social que ya no se soporta; no sin mis cuernos, mire usted.

La muerte, que antes se vivía con normalidad porque nada es tan cierto como que vamos a morir algún día, hoy es objeto de chanza y de festejo, ya que en un mundo que ha perdido masivamente la fe en la vida eterna, casi nadie quiere tomarse en serio un futuro bajo tierra con las inefables lombrices como única compañía. Se nos intenta hurtar la esperanza del Paraíso (ya incluso es difícil encontrar una homilía dominical donde se hable de ello), y a cambio se nos ofrecen locales de comida rápida «adornados» con telas de araña y con vísceras de plástico. «Disculpe, se me ha quitado el apetito».

Tus muertos no están en el «Thriller» de Michael Jackson, sino en los camposantos; la muerte no es un espectáculo visual a medio camino entre el terror y la risa, sino el tránsito hacia la verdadera vida. Pero pocas cosas tienen hoy más publicidad que los mantras y las modas del globalismo, y mi impresión es que el dueño final del globalismo es el «príncipe de este mundo». El último fin de semana de octubre es un milagro entrar a comerte una hamburguesa y no quedarte tuerto con las patas de una araña colgando del techo; pero no te quejes ni protestes, porque te dirán que eres un rancio: «Estamos celebrando Halloween», te espeta una joven que no ha cumplido los veinte, y que probablemente no haya llevado nunca un ramo de flores a su abuelo.

En los velatorios de los difuntos a los que nos llevaban a los chicos hasta hace un par de décadas constatabas a lo bravo la realidad de la muerte. Allí estaba la señora Antonia, a quien uno había visto durante años acarreando cántaros de agua desde el pilar del pueblo hasta su casa, metida en una caja de pino y con su seriedad no impostada. Sentado al lado, el viudo rezaba el Santo Rosario, alternando gimoteos y algún suspiro. Todas las vecinas lloraban también, pero se consolaban diciendo: «Seguro que la Antonia ya está en el cielo, porque era una santa». La muerte, sí, inevitable y cruel; pero también la vida para siempre, la vida con mayúsculas.

Hoy todavía quedan familias que van juntas al cementerio a poner flores a sus difuntos. Me enternece ver cómo muchas mujeres limpian con cuidado las lápidas de sus padres, o de sus maridos, como si aquellos cuyos restos descansan allí, a unos pocos centímetros, pudieran ver el cariño que ponen en ello. Me gusta que los padres alcen en sus hombros a sus críos, y les expliquen que en su panteón familiar está su abuelo, que peleó toda su vida para que ellos pudiesen vivir mejor. Éstas son nuestra cultura y nuestra fe, las que deberíamos transmitir a los que vienen detrás, si es que los actuales dueños del mundo nos lo permiten.
2 de noviembre de 2025