la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 5 de noviembre de 2025

El silencio de los cobardes / por José Rivela Rivela

Ilustración de José Rivela | Cámara EDATV

'..No hay que prohibir el debate, hay que enseñar a debatir. No hay que blindar los campus, hay que abrir las conciencias. La violencia nunca es argumento; el miedo nunca es razón; y el silencio, cuando es impuesto, siempre termina siendo complicidad..'

El silencio de los cobardes

Por José Rivela Rivela, el cronista apartado.
Pamplona, ciudad de clarines y de pensamiento, ha cerrado hoy sus puertas al debate. La Universidad de Navarra —fundada sobre la palabra y el riesgo— suspende su actividad y se atrinchera, como si la palabra fuera dinamita. No lo es: la palabra es el último refugio del hombre libre. Lo demás —el miedo, la amenaza, la censura preventiva— son los uniformes del alma vencida.

Vito Quiles iba a hablar. No importa tanto lo que iba a decir como el hecho de que iba a decirlo. Esa es la frontera. Cuando se prohíbe hablar, cuando se cierran los campus, cuando se suspende una conferencia por miedo a los violentos, ya no es la seguridad lo que se defiende: es el miedo lo que gobierna.

Se nos dice que hay amenazas, que hay grupos proetarras dispuestos a convertir el pensamiento en objetivo. Pero ¿no fue ese siempre el método de los bárbaros? Los que gritan para tapar, los que golpean para no pensar, los que incendian una biblioteca creyendo que así se apagan las ideas. Son los mismos de siempre, con pancarta o con tuit, con pasamontañas o con perfil anónimo.

Una universidad cerrada por miedo a la libertad de palabra no es ya una universidad, sino un mausoleo del pensamiento. El campus que se amuralla se convierte en cárcel. Y las aulas vacías son los escombros de una civilización que empezó leyendo y acabó silenciando.

No se trata de estar de acuerdo con Vito Quiles o con nadie. Se trata de defender el derecho a hablar, incluso —y sobre todo— cuando no coincidimos. Porque ese es el cemento invisible de la democracia. Sin él, el edificio se derrumba y lo que queda es un eco de consignas.

No hay que prohibir el debate, hay que enseñar a debatir. No hay que blindar los campus, hay que abrir las conciencias. La violencia nunca es argumento; el miedo nunca es razón; y el silencio, cuando es impuesto, siempre termina siendo complicidad.

Cierro esta crónica con una certeza amarga: la libertad no muere cuando la atacan, sino cuando los libres callan.

martes, 4 de noviembre de 2025

La España que se apaga: del patriotismo a la rendición / por Javier García Isac

'..Pero aún queda esperanza, porque el patriotismo no muere: resiste. En cada español que trabaja, que educa a sus hijos en el amor a su tierra, que no se avergüenza de su bandera, hay una chispa del país que fuimos. En cada familia que visita las tumbas el 1 de noviembre, en cada joven que descubre la verdad detrás de las mentiras oficiales, sigue latiendo España..'

La España que se apaga: 
del patriotismo a la rendición

Javier García Isac
Hubo un tiempo en que la palabra España emocionaba. En que las banderas ondeaban con orgullo y no con miedo. En que los soldados se sabían herederos de una historia gloriosa y no de una culpa inventada. En que la justicia se hacía con honor, la educación formaba ciudadanos y no súbditos, y la memoria era una llama viva, no una herramienta de revancha.

Ese tiempo no fue perfecto, pero fue nuestro. Era el tiempo del respeto a la nación, del amor al deber, de la conciencia de pertenecer a algo grande y eterno. Pero desde 1978 hasta hoy, todo eso se ha ido apagando, lentamente, metódicamente, como una vela a la que le falta oxígeno.

La llamada Transición democrática nos vendió el mito de la reconciliación. En realidad, lo que se construyó fue una maquinaria de rendición progresiva. Se desmontaron los cimientos de la nación en nombre de un consenso que siempre significó lo mismo: ceder ante la izquierda, contentar al separatismo y anestesiar al pueblo.

La demolición educativa

La primera piedra que derribaron fue la educación. Desde los años 80, la escuela dejó de enseñar a amar a España y pasó a enseñar a dudar de ella. Se borró la historia nacional y se sustituyó por relatos autonómicos y revisionistas. Se expulsaron la excelencia, la disciplina y la autoridad.

Donde antes había libros con héroes, santos y conquistadores, hoy hay manuales de “memoria democrática” que presentan a España como una nación culpable. Nuestros niños ya no conocen el 2 de mayo, ni Lepanto, ni Covadonga. En cambio, aprenden sobre identidades, ideología de género y colonialismo. Es la desespañolización educativa: la estrategia perfecta para crear generaciones sin patria ni raíces.

La rendición judicial

Después vino la justicia. En 1985, el Gobierno socialista reformó el Consejo General del Poder Judicial para controlar la judicatura. Desde entonces, el poder judicial dejó de ser independiente. Hoy, los jueces que aplican la ley son perseguidos, los fiscales responden a órdenes políticas y los delincuentes separatistas son indultados o amnistiados por conveniencia.

La justicia española ya no protege al ciudadano; protege al poder. Y cuando el poder está en manos de quienes odian a España, la justicia se convierte en su instrumento. Por eso los enemigos de la patria gozan de impunidad, mientras los patriotas son censurados, señalados o silenciados.

El ejército domesticado

El Ejército, que durante siglos fue columna vertebral de la nación, fue convertido en un adorno ceremonial. Se desmanteló su capacidad moral y simbólica, se eliminó el servicio militar, se borró su presencia en la vida pública y se le redujo a un papel secundario dentro de la OTAN.

Hoy nuestros militares sirven con honor, pero carecen de una misión nacional clara. No se les permite hablar, pensar ni recordar. Ya no se defiende la unidad de España, sino “la paz global”, “la cooperación” y “los valores europeos”. Lo que antes era el orgullo de servir a la patria, hoy es un trámite administrativo.

La memoria profanada

Y llegó el golpe más cruel: la profanación de la memoria. Se derriban monumentos, se retiran calles, se reescribe la historia. Se exhuman cuerpos para ganar votos. Se llama “memoria democrática” a lo que es una persecución de la verdad. Se condena a quienes reconstruyeron España desde las ruinas de 1939, y se glorifica a quienes la incendiaron.

El resultado es una sociedad sin referentes, sin orgullo y sin amor por sí misma. Han querido arrancarnos el alma y lo están consiguiendo. España se apaga, no por falta de talento, sino por falta de fe en sí misma.

La segunda transición: del patriotismo a la sumisión

Vivimos hoy una segunda transición, pero ya no hacia la democracia, sino hacia el sometimiento. Se desmantela el Estado, se entrega la soberanía, se renuncia a la nación. Las autonomías actúan como reinos independientes, Bruselas dicta nuestras leyes, Marruecos impone su voluntad y los separatistas redactan la política nacional.

Y mientras tanto, el Partido Popular —la supuesta alternativa— colabora con el sistema que dice combatir. Ha aceptado el lenguaje, las leyes y los complejos de la izquierda. Es la derecha del miedo, del silencio y del cálculo. Con su cobardía, ha hecho posible lo que el socialismo soñaba: una España débil, fragmentada y acomplejada.

La izquierda destruye; la derecha conserva la destrucción. Así se resume nuestra historia reciente.

El deber de la memoria y la esperanza

Pero aún queda esperanza, porque el patriotismo no muere: resiste. En cada español que trabaja, que educa a sus hijos en el amor a su tierra, que no se avergüenza de su bandera, hay una chispa del país que fuimos. En cada familia que visita las tumbas el 1 de noviembre, en cada joven que descubre la verdad detrás de las mentiras oficiales, sigue latiendo España.

El patriotismo no es una ideología; es un instinto, una lealtad, un acto de amor. Es la certeza de que nuestra nación, con sus luces y sombras, merece ser defendida.

De 1978 a 2025 hemos pasado del patriotismo a la rendición. Pero cada ciclo de decadencia ha tenido su reacción. Y la historia de España enseña que cuando todo parece perdido, siempre hay un despertar.

Porque podrán apagar las luces, borrar los libros y manipular la historia, pero nunca conseguirán apagar lo que llevamos dentro: la fe en España.

¿Por qué Mazón dimite y Sánchez no? / por Eulogio López

 El presidente del Gobierno, el de "si necesitan ayuda que la pidan", 'el galgo Paiporta' que huyó, cobardón, de las críticas de los damnificados, y que luego ha montado una cacería de Mazón para salvarse él
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¿Por qué Mazón dimite y Sánchez no?

El PP debería defender a los suyos o los suyos no le defenderán. Encima, la reina Letizia ha colaborado en el linchamiento del presidente de la Generalitat.

Eulogio López 

Insisto: ¡Y a mí que este tío, el Mazón empieza a caerme simpático! Y lo que es peor, su jefe, Alberto Núñez Feijóo, no sólo no se resiste al mal sino que colabora con él. La manipulación del 'funeral de Estado', fue cabreante.

Por otra parte, creo que el día de la Gota Fría, Carlos Mazón debió reaccionar con más celeridad. Pero una cosa es eso y otra que su reacción temprana hubiese salvado vidas. Lo dudo. Cuando la naturaleza se desata, no hay quien la pare.

¿Actuó bien Mazón la tarde de la DANA? No. ¿Por su culpa murieron más de 200 personas y si hubiera avisado se habría evitado que no murieran? Tampoco. Pero cuando la calumnia se desata, es difícil pararla.

En cualquier caso, ¿Por qué Mazón dimite y Sánchez no? El presidente del Gobierno, el de "si necesitan ayuda que la pidan", 'el galgo Paiporta' que huyó, cobardón, de las críticas de los damnificados, y que luego ha montado una cacería de Mazón para salvarse él.

Pero lo más estúpido: el PP, en lugar de defender a los suyos 'cesa' a Mazón el mismo día en el que el fiscal general del Estado se convertía en la cabeza visible de la corrupción sanchista: ¡Hay que ser bobo! De postre, la reina Letizia, no se sabe si por convicción o por despiste, aplaudía cuando una de las víctimas, verdadera portavoz, no de las víctimas, sino del PSOE, llamaba asesino a Mazón durante el funeral laico de Valencia. Esto es, la reina de España ha colaborado en el linchamiento del presidente de la Generalitat.   

Feijóo: no sé si es usted más bobo que ingrato o más ingrato que bobo.

Muere una leyenda del toreo. Adiós al duende gitano de Rafael de Paula / por Andrés Amorós

Rafael de PaulaEFE

Con él se va el último gran representante del toreo gitano: la estética, la leyenda, el duende, el quejío…

Muere una leyenda del toreo
Adiós al duende gitano de Rafael de Paula

Andrés Amorós
El Debate /02 nov. 2025
Desde su Jerez natal nos llega la triste noticia del fallecimiento , a los 85 años, de Rafael de Paula. Con él se va el último gran representante del toreo gitano: la estética, la leyenda, el duende, el quejío…

Había nacido en el barrio de Santiago, tan gitano y tan flamenco. Desde sus comienzos, toreó con un estilo personal, inconfundible. Cuentan que el viejo Juan Belmonte enviaba a su chófer a recogerlo para que toreara para él solo…

Tomó la alternativa en Ronda, en 1960. Tardó catorce años en confirmarla, en Las Ventas. Ese mismo año, 1974, el día 5 de octubre, supuso quizá su consagración: en Vista Alegre, alternando con Antonio Bienvenida y Curro Romero, su toreo con el capote dejó un recuerdo imborrable. En casa de un aficionado he visto yo una enorme ampliación fotográfica de una verónica de Paula, esa tarde. Había nacido una leyenda.

José Bergamín, que de joven había sido defensor de Joselito el Gallo, vivió esa tarde una emoción estética tan grande que se convirtió a la «religión» paulista: le dedicó a Rafael su nuevo libro, La música callada del toreo. Afirmaba rotundamente Bergamín: «Sólo creo en un milagro: se llama Rafael de Paula». Lo vió como encarnación de la «soledad sonora», en los ruedos:

«Esa ilusión del sentido
-saber y sabor toreros-
es, en Romero y en Paula,
quintaesencia del toreo».

Rafael de Paula le correspondió con su amistad y su afecto: «Yo he dicho a mi manera, con mi capote y mi muleta, ante el toro, lo que Bergamín ha dicho con su pluma».

Otra actuación memorable suya , en Jerez, el el 17 de mayo de 1979, ha quedado inmortalizada en esa Plaza con una plaza de bronce. También cautivó a la afición de Las Ventas el 28 de septiembre de 1987, con un sobrero de Martínez Benavides.

Rafael de PaulaEFE

Como es propio de los diestros de su línea, su carrera ha sido irregular, alternando polémicas, broncas, toros al corral y faenas para el recuerdo. En los últimos años, además, las condiciones físicas le limitaron mucho. Se retiró en Jerez el año 2000.

Lo proclamaba él, sin modestia: «Yo soy el arte del toreo. Yo soy el que mejor ha toreado de todos los tiempos. Hay tres toreros en la historia que han toreado con los dos, capote y muleta: Juan Belmonte, Antonio Ordóñez y Rafel Soto Vargas» (es decir, él mismo).

Su camino no fue la técnica sino la estética, cuando el toro lo permitía. Se han hecho famosas algunas de sus frases:

«No soy un torero artista sino un torero de arte, que no es lo mismo… Mi toreo es arte puro, sentimiento puro. Lloro cuando toreo. He estado a merced de los toros no porque no supiera sino por mis rodillas. Desde que estoy operado de las rodillas, ahí se acabó mi vida».

Fuera de los ruedos, vivió también algunos escándalos. En 1985, fue detenido por haber contratado supuestamente a alguien para que atacara a un amante de su mujer. En el 2012, abandonó a mitad un acto de homenaje que le dedicaban, en el Parador de Ronda.

Rafael de PaulaEFE

Ha sido Paula un torero para poetas (andaluces, sobre todo). Cito algunos ejemplos. Antonio Murciano le dedicó su poema Torero por seguirillas:

«Seis toros y un hombre.
Lo anuncia el cartel.
La Plaza es el Puerto de Santa María.
¡Válgale Undebel! (…)
Lo que hacía cantando
señor tío José
lo hizo toreando Rafael de Paula
y lloró después».

Tarde de toros se llama el poema que le dedica Manuel Ríos Ruiz, poeta y flamencólogo:

«Sé que esta tarde, Rafael de Paula, amigo,
volverás a ponerte altamente
de pie, como lázaro gitano, y, los machos apretados,
te dirán de tus piernas la existencia (…)

En esa brujería, alquimia misteriosa, que te da el don, el mimbre de alegrar la arcaica y morena pobreza de tu gente con tu angustia y tu dolor, con la dádiva heroica de tu pena».

Varios sonetos le ha dedicado Luis López Anglada:

«Digo Rafael de Paula y se diría
que en su nombre se extiende Andalucía
para llenar de luz a España entera».

Podría seguir mencionando poemas y prosas poéticas dedicados a Rafael de Paula. Ha sido un personaje y un artista único.

Descanse en paz

lunes, 3 de noviembre de 2025

Cali aún / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Vuelta al toro en Cañaveralejo. Foto: Camilo Díaz

'..Por la torería colombiana, el regreso (festival), del maestro bogotano César Rincón, a esta su plaza desde niño. La que hace 35 años, cuando “no era nadie” y estaba desahuciado por la atroz cornada de Palmira (poco antes), contra el escepticismo general de entonces, le dio cinco corridas y el trofeo de la feria, en diciembre de 1990. Preámbulo de su glorioso 91 europeo..'

Cali aún
Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro/ 3 XI 2025
Pese al ambiente de liquidación que vive la Fiesta en Colombia. Creado, primero por la entrada en rigor de la Ley prohibicionista, el ya cercano 22 de julio de 2027, la cual amputaría desde arriba esta tradición y culto de medio milenio aquí.

Y luego, entre otras cosas, por el inocultable afán de renuncia en un sector de aficionados, o quizá solo de reticentes que pelan el cobre y buscan temprana salida. Pretextando exigencias, exquisiteces y melindres.: “Los toros que antes aclamábamos ya no son toros, desapareció el arte, hay mejores programas esos días”. O, incluso plagiando al inmortal Guerrita, en 1920, aprovechan el retiro (¿temporal?) de Morante. “Se ha ido el último torero”, claman por allá y por acá. Sobre todo, por acá, donde la verdad sea dicha esa huella histórica fue más bien tenue. Y concluyen a escape: “Apaguen y vámonos, que no volvemos”.

Bueno, pese a todo eso y más, Cali y Manizales, las dos únicas grandes ferias sobrevivientes en el país, preparan con serio empeño las que serían sus penúltimas temporadas, respectivamente. Como declarando, si morimos que sea con honor, con los machos puestos y en los medios.

Así, tal cual, desafían los carteles para la primera de ellas, que cursará en Cañaveralejo del 26 al 30 de diciembre. Cinco festejos con ganaderías nacionales (en orden de aparición): Juan Bernardo Caicedo (Domecq, dos encierros, corrida y festival. Campo Real, triunfadora de la feria pasada (Santacoloma). Ernesto Gutiérrez (Santacoloma-Murube) y Salento (Santacoloma-Murube).

Y sí, aunque no lo crean, todavía quedan y surgen toreros, dicen. Los españoles; Alejandro Talavante puntero del escalafón mundial 2025. El esforzado valenciano Román Collado. Marco Pérez novísima promoción de figura. Javier Zulueta esperanza sevillana. Olga Casado sorpresa femenina del año. El espectacular venezolano Jesús Enrique Colombo. El fino peruano Joaquín Galdós. El muy mexicano Luis David Adame. El francés Sebastián Castella primer espada de su país, en todos los tiempos.

Por la torería colombiana, el regreso (festival), del maestro bogotano César Rincón, a esta su plaza desde niño. La que hace 35 años, cuando “no era nadie” y estaba desahuciado por la atroz cornada de Palmira (poco antes), contra el escepticismo general de entonces, le dio cinco corridas y el trofeo de la feria, en diciembre de 1990. Preámbulo de su glorioso 91 europeo. Será el gran reencuentro, el gran acontecimiento. Como si hiciera falta, después de su magistral presentación el 12 de octubre en Las Ventas. No puede haber ninguna duda.

Él, junto al caleño Luis Bolívar, “Señor de los Cristales” en la feria pasada y alma de la organización; el paisa Juan de Castilla, a prueba de toda sospecha tras su tremendo año en Europa; y el siempre ilusionante manizaleño José Arcila, tendrán a cargo la defensa de los prohibidos blasones toreros patrios.

Nómina digna, toda, representativa de generaciones y nacionalidades taurinas del mundo. Que los huidizos no nos adelanten el deceso. Aún hay vida. Solo se muere una vez.

Rafael de Paula / por Antolín Castro

Rafael de Paula

Antolín Castro 
Opinión y Toros / Madrid, 03 Noviembre 2025
El domingo, 2 de noviembre, se nos ha ido al ruedo celestial Rafael de Paula. Tenía 85 años y deja una profunda huella en los aficionados.

Allá por 1983, con motivo de crear lo que di en llamar ‘La Reserva del Toreo’, de forma literaria, escribí sobre varios toreros veteranos, que eran quienes depositaban los mejores valores del toreo. Creo que es suficiente el reeditar lo que del torero de Jerez escribí para dejar constancia lo que pensaba y admiraba de este torero único e irrepetible:

RAFAEL DE PAULA, ese SENTIMIENTO GITANO que nos aprisiona con su arte, allá donde se mece el vuelo de su capote.

Rafael Soto Moreno, RAFAEL DE PAULA, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el día 11 de febrero de 1940. Desde ese mismo día, podemos decir que, en aquel chaval morenito, había un TORERO. En Ronda (Málaga), vistió por primera vez un traje de luces en mayo de 1957, siendo su debut con picadores en su ciudad natal el día 2 de mayo de 1958, presentándose en Madrid como novillero el siguiente 6 de septiembre. La alternativa le llega en la citada Ronda el día 9 de septiembre de 1960, siendo su padrino Julio Aparicio y de testigo actuó el torero rondeño, Antonio Ordóñez; los toros pertenecieron a la ganadería de Atanasio Fernández. Como sus características como torero, no se ajustan a la “necesidad” de cortar orejas todos los días, los empresarios le van haciendo el vacío, presos como casi siempre de una vanidad comercial, que les lleva con demasiada frecuencia a relegar a los que sienten esta profesión como algo innato y vocacional, todo lo contrario de las prisas y promoción que tanto suelen abonar a aquellos que la eligen como un medio para ganarse la vida, pues estos sí necesitan cortar apéndices todos los días para poder seguir. Pero después del “calvario” sufrido, (los artistas nunca mueren), Rafael va dando pinceladas de arte, que abren algunos ojos de aquellos que, durante más de una docena de años, “tenían la seguridad de que no valía”. Por fin le hacen un hueco, que nunca le debieron de negar, confirmando su alternativa el día 28 de mayo de 1974, cediéndole los trastos José Luis Galloso y actuando de testigo Julio Robles; el toro se llamaba “Andadoso”, nº 84 de la ganadería de José Luis Osborne. Tardará, pero la verdad y la calidad siempre prevalecen.

Los artistas del toreo, en otras facetas generalmente también, suelen ser tímidos, pues no entienden otro lenguaje que aquel que su vocación les marca, que lógicamente solo lo prodigan en la cara del toro. De siempre, ello ha sido un hándicap en sus carreras profesionales, impidiéndoles que sus gestos fuera del ruedo, que no practican, los lleve a conseguir un más rápido ascenso. Amparados en la seguridad que da el saberse TOREROS, son capaces de aguantar lo indecible para dar a conocer aquello para lo que inevitablemente nacieron. Las estructuras actuales de la Fiesta, esas que nos han impuesto, no permiten que haya toreros cuyos méritos sean propios; no, al contrario, necesitan de sus influencias, de sus ayudas, de su poder en la promoción, para que ellos puedan presumir de “importantes” en este mundo del toro. Absurda necedad la suya, los artistas, solo ellos, son los mejores valedores de su arte, a lo sumo, necesitan el apoyo del “marchante”, que los represente allá donde ellos no pueden ni deben llegar. He dicho que les represente, no que les “dirijan” ni que les “cuiden”, un artista saca la fuerza de su propia inspiración y calidad, de nada valdrá el “cuidado” ni la “dirección”. Solo necesita dirección, aquel que no es capaz de expresarse por sí mismo. Naturalmente no es este el caso de los artistas natos.

RAFAEL DE PAULA, nuestro diestro de hoy, ha encarnado a la perfección el papel que hemos expuesto anteriormente. De naturaleza tímida, con la seguridad de sentirse TORERO, esperó, quizás se recreó en esa espera, sin adulterar sus sentimientos ni sus formas, que poco a poco, fueron haciéndose más fuertes, pues sabía que tarde o temprano, llegaría el momento de poder enseñar a los aficionados, todo aquello que atesoraba desde tanto tiempo atrás. Supo esperar, no desesperó, pues esto último es propio de incompetentes, que necesitan la adulación a diario para seguir el camino, pues en qué van a depositar su esperanza, a sabiendas que no hay fuerza interior para continuar la andadura.

EL SENTIMIENTO GITANO, siempre ha estado presente en la historia del toreo, un sentimiento imprescindible, pues es perfectamente necesario y diferenciado de los sentimientos de los demás toreros “payos”. RAFAEL DE PAULA, es un genuino representante de esta forma de interpretar EL TOREO. Pues en el arte, tienen cabida todas las manifestaciones que tengan como punto indispensable de partida, todo aquello que brota desde lo más profundo del artista, de ahí que cada obra sea distinta, cada muletazo, cada verónica no se parezca a otra, pues cada trazo que van marcando las telas, son producto de un momento, de una chispa, de un sentimiento, donde no caben dos momentos iguales, cada sentimiento tiene su trazo. Todo ello, hace que EL TOREO sea auténtico, que sea en esa única verdad, donde se apoyen los cimientos más firmes, puros y clásicos. A eso le llamamos: EL ARTE DE TOREAR.

Hoy, quiero contarles a nuestros lectores, algo, que quizás pueda parecerles extraño, pero es mi verdad, algo que sentí hace unos años en Madrid viendo torear con el capote a RAFAEL DE PAULA: Descubrí el valor auténtico de los Toreros. Es algo que te embarga y te emociona, haciéndote sentir la magia de este arte sin igual, al tiempo que te rodea y te aprisiona una angustia de miedo, que el torero en la culminación de su obra, ha llegado a relegar a un plano lejano y ausente; para él no existe el miedo en ese momento, ha logrado rebasar la difícil frontera del peligro, traspasando, transmitiendo ese peligro y su miedo al espectador. Es ese momento en que, en su total relajación, nos hace verlos como seres superiores, haciéndonos explotar de emoción cuando culminan su obra.

Lanceaba en un quite, era evidente que había surgido el momento clave de la inspiración, el toro iba y venía envuelto, mecido, arrumbado en el vuelo de su capote; cada vez más despacio, como queriendo parar el tiempo, como si fuera movido por una suave brisa, abierto el compás, bajas las manos y ganando terreno en cada lance. El toro no lo entendió, -no tenía nada que entender- fue ciñéndose al cuerpo del torero, todos vimos que la cogida era inevitable, todos menos él. No tenía tiempo en esos momentos de arte. ¿Quién piensa en miedos, quién ve peligro? Rafael pasó a la enfermería y dejó en la arena el aroma, el sabor del valor auténtico, prendiendo en los aficionados una sensación de ahogo y admiración a la vez. Había surgido espontáneamente el arte, el valor y la inspiración de EL SENTIMIENTO GITANO.

Ven con nosotros, engarza tu eslabón en esta cadena que estamos formando, trae consigo ese valor necesario para torear como lo haces; sigue moviendo las manos al compás de tu sentimiento gitano, mientras las piernas forman la base inamovible donde se apoya la verdad del que ejecuta lo auténtico, que nosotros te daremos el sitio que, sin dudar, mereces en LA RESERVA DEL TOREO.

Nunca se “aburrió” Rafael con el paso de los años, muy al contrario, fue madurando su ya innata calidad. Luego, todos coincidían en señalar sus matices artísticos, pero pocos, por no decir ninguno, reclamaron su presencia durante los largos años de postergación. Nadie le pagará los años perdidos, quizás él, que sabe bien lo que es nacer TORERO, lo haya dado todo por bueno en aras de su vocación, pero a los que no nos van a pagar todo ese tiempo perdido, es a nosotros, a los que sentimos EL TOREO. La responsabilidad será de muchos, de los que le relegaron y de los que, teniendo tribuna para hacerlo, nunca se molestan en reclamar. Los aficionados, que no se les da opción, pues ignoran y callan. Algo habrá que hacer, pues difícilmente van a reclamar algo que otros se encargan de que no conozcan. Nosotros desde estas páginas, estamos intentándolo con una forma sencilla, pidiendo que no se desperdicien más TOREROS, la responsabilidad de los derroteros de la Fiesta, es de todos. Rafael, al final triunfaste tú y tu arte, estamos de enhorabuena. Gracias por no “aburrirte” en aquellos años. Tu ejemplo ha demostrado muchas cosas, al tiempo que nos ha desvelado muchos secretos del toreo.

Poco he de añadir a lo escrito hace más de cuatro décadas, salvo que fue el único torero en mi vida periodística que me escribió una carta a la redacción de ‘El Mundo de los Toros’, dándome las gracias, precisamente por el artículo que antecede. Un gesto del jerezano que le honra.

Cierto es que para mí también guardo gratísimo recuerdo de las ocasiones en las que pude compartir algo de tiempo con él. Fruto de uno de ellos guardo la fotografía que ahora dejo publicada y que tuvo el gesto de dedicarme. La eligió él personalmente y la tengo enmarcada en mi casa. En otra ocasión y estando en la habitación del hotel, miraba Rafael por la ventana y me dijo: está muy nublado y hace viento, a lo que le respondí: Cuando se abra de capote esta tarde se abrirán también las nubes. Asintió con la cabeza y muy convencido me soltó: eso también es verdad. Un genio dentro y fuera de la plaza.

Vaya con estas letras mi más sincero agradecimiento por compartir algo conmigo y mi más auténtica admiración de siempre y para siempre. Descanse en paz, torero.

En la muerte de Rafael de Paula / por Vicente Bort



Glosa en recuerdo a Rafael de Paula

Se pongan, como se pongan, o se quisieran poner,

no hubo más arte en la plaza, como el de Rafael.

En Vista Alegre, en Las Ventas, en Sevilla o en Jerez,

quedará para la historia, su toreo de cartel.

!!Se pongan , como se pongan, nadie como Rafael!!. 

Vicente Bort
Madrid, 2 Noviembre 2025

Vicente y Rafael / Las Ventas