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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 5 de diciembre de 2016

Simón apuesta por la épica / Por Paco Mora



Parece que Simón Casas quiere abril el melón de Las Ventas con la repetición de un cartel que fue no apto para cardiacos: Curro Díaz y José Garrido mano a mano.

Simón apuesta por la épica

Si es capaz de comenzar así y continuar envidando a favor del público que está harto de bostezar en los tendidos con el sota, caballo y rey, puede enseñar el camino para cumplir de verdad esa premisa a las demás empresas taurinas de España.

Parece que Simón Casas quiere abril el melón de Las Ventas con la repetición de un cartel que fue no apto para cardiacos: Curro Díaz y José Garrido mano a mano. La reedición de aquella tarde con olor a cloroformo pero plena de arte, entrega y torería es toda una declaración de intenciones por parte del productor de la dulce Francia, que si es capaz de comenzar así y continuar envidando a favor del público que está harto de bostezar en los tendidos con el sota, caballo y rey, puede enseñar el camino para cumplir de verdad esa premisa a las demás empresas taurinas de España.

Aquella tarde fue épica sin paliativos. Curro se jugó la vida sin una vacilación y a poco que se descuidaron los tres energúmenos que le tocó matar, les endilgó naturales, derechazos y pases de pecho de antología con olor María Luisa y Yerbabuena. Lo que hizo de la suya una de las actuaciones más singulares de los últimos tiempos en la plaza de la madrileña Calle de Alcalá. Porque el valor por si sólo es importante, pero si además va acompañado del arte y la profundidad que imprime a su toreo el de Linares el resultado es el que fue: una tarde para la historia del toreo en la primera plaza del mundo.

¿Y qué decir de Garrido? Pues que recién llegado a la Fiesta grande no se le arrugó el ombligo por bailar con la más fea, y puso sobre el tapete su arrolladora juventud jugándosela a cara o cruz. De esa corrida se habló, se habla y se hablará porque el auténtico sentido del toreo brilló de principio a fin a lo largo de todo el festejo. Y el hecho de que Simón quiera comenzar su compromiso con la afición de Madrid repitiendo el heroico cartel, dice mucho de su sensibilidad como empresario y ¿por qué no decirlo? como aficionado.

Si ahora además, se acuerda del Fino y le abre la rendija de confianza que le negaron el año pasado casi todas las empresas, miel sobre hojuelas. Ocasión habrá para ello. La cuestión es que un torero como el de Córdoba no se pierda en la nebulosa del olvido. Me juego doble contra sencillo a que Simón Casas se acordará del Fino en su madrileña andadura. Al fin y al cabo, él conoce muy bien la calidad del torero de Arrecife de La Carlota. Y sabe lo que hay que hacer para despertarlo de su “dolce far niente”.