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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 1 de enero de 2019

Concurso de estupideces / por Rafael Comino Delgado



Como todos sabemos, para tomar posesión de un cargo público existe una fórmula escrita, mediante la cual se jura o promete guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental de Estado, si bien dicha fórmula quedo rota hace años cuando diputados proetarras, en el parlamento central, introdujeron aquello de, "por imperativo legal", y los jueces correspondientes le dieron validez.

Concurso de estupideces

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
El jueves día 27 de diciembre se constituyó el parlamento andaluz, y en dicho proceso se puso en evidencia  lo que puede ser la  legislatura, y en general lo que es España.
Como todos sabemos, para tomar posesión de un cargo público existe una fórmula escrita, mediante la cual se jura o promete guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental de Estado, si bien dicha fórmula quedo rota hace años cuando diputados proetarras, en el parlamento central, introdujeron aquello de, "por imperativo legal", y los jueces correspondientes le dieron validez. Desde entonces la  formula oficial ha ido degenerando y ahora cada cual  dice lo que le da la gana, y también los jueces le dan validez.

Pues bien, esta ilegalidad e  imbecilidad, aceptada  por   los jueces que le dieron validez  llegó, en la constitución   del parlamento  andaluz, al  esperpento, al colmo de la estupidez, hasta el punto de que aquello parecía, o mejor dicho era, un concurso de estupideces; se pugnaba por decir la estupidez más llamativa.

La primera estupidez la cometió la presidente del parlamento, diputada por Ciudadanos, que una vez iniciada la toma de posesión, cuando ya habían tomado posesión algunos,  decidió cambiar el sistema, para que cada uno lo hiciera desde su escaño sin subir al estrado, lo que dio lugar a una  protesta demasiado airada por parte del diputado  de IU Sr. Maillo,  aunque entendemos que con cierta razón, si bien se pasó en las formas,  ya que la presidente hablaba y él  al mismo tiempo, y aquello era un gallinero. Falta total de respeto por parte de los que nos tienen que representar. Luego llamó al siguiente   diputado para que jurara o prometiera desde su escaño, pero este se negó a hacerlo y salió al estrado,  desde donde lanzó  un discurso  ininteligible,   y a mitad del mismo se le quedó en blanco su neurona.

La  toma de posesión continuó  desde los escaños  y los diputados del PP simplemente decían, ¡Si lo juro o lo prometo, igual que los de Ciudadanos, los del PSOE decían lo que les parecía, pero los de Adelante  Andalucía (Podemos más IU) cada uno soltaba su discurso, generalmente  pleno de idioteces y disparates, a nuestro modo de ver. Los de VOX decían ¡juro por España!, lo que tampoco me parece adecuado, pues lo correcto es decir la fórmula establecida, que  nunca se debió permitir adulterar, pero hay jueces de los que Dios nos libre.

En definitiva, aquello ni pareció serio ni fue serio, y estamos hablando del parlamento, donde  reside la soberanía popular. Para nosotros aquello fue, como ya dijimos,  un concurso de estupideces,  a ver el que decía la imbecilidad más grande, pues  hay que ser muy imbécil para decir algunas de las cosas que se oyeron.
Pero claro esto pasó porque, como también dijimos, en su día unos jueces dieron validez a todas esas estupideces,  jueces que, a lo mejor son lumbreras pero,  nos parecen tan estúpidos o más que los que tomaban posesión en Andalucía y  soltaban sus bravatas, sus barbaridades, sus chorradas, buscando su minuto de gloria  que, dicho sea de paso, también  vimos y y oímos en la toma de posesión del  Parlamento español.

Don Carlos Herrera suele decir que en España hay más tontos que botellines, y yo digo que, efectivamente, muchos más, y si  nos centramos en Andalucía, esto ya es el acabose.