la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 26 de abril de 2026

SEVILLA. 15ª de abono.- Belleza vacía / por Jorge Arturo Díaz Reyes

El Cid besa al noble 4º “Galguero”. Fotograma: Canal Sur

Belleza vacía
El Cid y Fortes dan significativas vueltas al ruedo, José Garrido ovacionado. Bello, parejo y manso encierro de La Quinta…

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, IV 25 2026
Qué láminas, las de los seis cuatreños. El encierro de La Quinta más parejo de las quince corridas, en tipo, hechuras y romana. 548 kilos promedio con poca diferencia entre extremos.

Asaltillados de cuerna. Cárdenos en diferentes intensidades, y múltiples matices. Caribellos, caretos, luceros, chorreados, bragados, salineros, coleteros, calceteros, botineros, salpicados, girones… Daba gusto verlos. Varios aplaudidos de salida. Pero en el arrastre solo dos, el cuarto y el quinto por más encastados. El factor común fue la docilidad, exenta de bravura. La del primero, el segundo y el tercero, al extremo de la bobería, el desgano y la ausencia total de emoción. El sexto sacó más genio que casta, y más incertidumbre que nobleza, sin embargo, por contraste, y por eso mismo llegaba más al tendido, y avalaba más el esfuerzo de su lidia. Costaba mucho estar ahí en frente y aguantar sus dubitaciones.

El Cid, llegó con su cabeza ceniza, su rostro surcado y su gesto mayor, en plan de última cena; de no se si mañana estaré con vosotros. Tuvo una decorosa que no triunfal tarde. A la vista salta, que ya con sus cincuenta y dos años y veintiséis de alternativa, no está para heroísmos ni arrebatos suicidas. Está para “disfrutar”, cuando se puede, claro. Sus dos de hoy se lo permitieron y la gente lo hizo con él. Jóvenes y viejos. La emoción torera es altamente contagiosa.

“Ibicenco”, el primero, una pintura. Pero imbuido de una mansedumbre distraída y tonta que no embestía, sino que caminaba despacio, como en un entierro siguiendo la muleta cuál si fuese el ataúd, sin el menor gesto de soberbia. La negación del indómito prestigio santacoloma. Y así los muletazos se sucedían en cámara lenta y en redondo, o como lo quisieran llevar, aunque a veces, muchas, se paraba antes de vaciar la suerte, no por maldad, por pura pereza y desinterés. No emocionaba, ni en bien, ni en mal. Y como la faena no tuvo ningún dislate. Salvo la estocada trasera y de través. La gente sacó al maestro a saludar. En la misma tónica salieron el segundo y el tercero. Media corrida de pura estética formal, vacía.

Ya con el cuarto apareció la vieja casta, pero en su versión más amigable. “Galguero”, el de la tarde, obligó a aguantar en las verónicas, hizo ovacionar largamente a Espartaco en dos picotazos precisos, recibidos, pronto, de largo y a galope, y se entregó con decorosa fijeza y repetición, a la maestra muleta en tres tandas diestras, excelsas, de gran temple, acompañamiento y dibujo que sacaron público y banda de la ropa. Por naturales, el proverbial talento del salterino, no pudo lucir, el áspero pitón no lo permitió. La cosa iba de pelo, pero el que el toro se viniera un poco a menos al final, la espada quedara vertical, y el caerse más que doblar el buen quinteño, le dieron argumentos a su señoría doña Macarena de Pablo Romero, para negar una petición que entre gritos y pañuelos era muy significativa del fervor popular. La digna vuelta, muy afectuosa, fue mejor que la oreja.

Fortes, un torero que es como deberían ser todos los toreros, como es él, y no como los demás quieren que sea. Dio con el buen quinto; ”Secretario”, de juego y talante muy similar al anterior. Bueno. Se repuchó descaradamente del caballo de Ruiz, como para despejar dudas. Pero en el último tercio se fua arriba, desde el introito de rodillas, cinco en redondo, pecho sin erguirse, cambio de mano, giro y pecho de pie. La faena tomó vuelo por los dos pitones, con algunos pases de verdadera exquisitez. Duró más que el anterior, Pero la estocada corta, aunque fulminante, dio pábulo a otra demostración de autoridad suprema de Usía sobre los contribuyentes. La vuelta sin pelo fue un consuelo merecido.

José Gárrido, pechó con el geniudo, áspero e incierto sexto. Que volvía en corto y ganoso de bulto, como dando testimonio de que era un auténtico santacoloma, así sus cinco hermanos hubiesen querido negarlo con su obediencia supina. Valor estoico sin la esperanza de una recompensa fue lo que prodigó el extremeño. Vale doble. Salvó el honor y hasta un reconocimiento hubiese obtenido, a no ser por el bajonazo. Bueno, aquí han dado orejas y ditirambos así, según el cliente. A la salida, los justos le brindaron una ovación cerrada. Bien.
  • FICHA DEL FESTEJO
Sevilla. Sábado 25 de abril de 2026. Plaza de La Real Maestranza de Caballería.15ª de abono. Nubes. Casi lleno. Seis toros de La Quinta, bellos, cuatreños, 548 kilos promedio, parejos pero exentos de bravura.

El Cid, palmas y vuelta tras petición de oreja con bronca a Usía.
Fortes, saludo y vuelta tras petición de oreja.
José Garrido, saludo y silencio tras aviso.

Incidencias: Ovacionados los picadores: Espartaco en el 4 y Borja Ruiz en el 5º.

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