la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 27 de septiembre de 2026

Maricarmen, la Charo… franquista / por Javier Ruiz Portella


 '..El asunto —lo recuerdo para quienes no conozcan el caso— es que doña Maricarmen Abascal (sí, encima ese apellido…) es una Charo (epíteto despectivo con el que se conoce en España a las féminas de progres ideas) que, con 87 venereables años, vivía sola en un piso del madrileño y elegante barrio de El Retiro..'

Maricarmen, la Charo… franquista

Javier Ruiz Portella
La pobre no lo sabe, pero con Franco, Maricarmen vivía mejor. Todos, por lo demás, vivíamos mejor entonces, y si no hubiera sido por aquella censura cerril, aquella pudibundez tosca, aquella cursilería boba, aquellas maneras ñoñas; si no hubiera sido, en fin, por toda aquella memez carca que lo echó todo a perder, la vida habría sido… ¡Dios, lo que habría sido! Pero dejémoslo, que el asunto es otro. El asunto —lo recuerdo para quienes no conozcan el caso— es que doña Maricarmen Abascal (sí, encima ese apellido…) es una Charo (epíteto despectivo con el que se conoce en España a las féminas de progres ideas) que, con 87 venereables años, vivía sola en un piso del madrileño y elegante barrio de El Retiro. 
Su padre lo había alquilado 70 años atrás y, gracias a ello, Maricarmen seguía pagando un alquiler ridículo: sólo unos 400 euros, cuando el precio de mercado de semejante piso en semejante barrio es de unos 3.000 (sí, una burrada, una brutalidad, una iniquidad, no cabe duda). Y éste era el precio que le reclamaba la empresa que había comprado el edificio; una empresa, por cierto, que, en este caso, al menos no era ningún “fondo buitre”, sino una pequeña inmobiliaria propiedad de dos hermanos españoles.

En el portal de su inmueble, Maricarmen saluda a los manifestantes apiñados en la calle

Como Maricarmen no podía pagar, evidentemente, tal suma, intervinieron los servicios sociales del ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid para ofrecerle un piso por el mismo precio en otro barrio o, quizás mejor, dados sus años, una plaza en una residencia de muy buen nivel. Ella lo rechazó todo (incluida la oferta de una señora que le propuso pagarle hasta el fin de sus días el alquiler reclamado por la inmobiliaria) y como nadie consiguió sacarla de sus trece, acabó planteando una batalla, jurídicamente perdida de antemano, para mantenerse en el piso de toda su vida y por el alquiler de siempre.

Fue entonces cuando la jauría de la ultraizquierda, incluidos los Bardem y demás pretendidos intelectuales, dueños de los más suntuosos pisos y chalets, vio en la pobre Maricarmen la presa perfecta. La situación contaba con los ingredientes soñados para agitar a las masas y desviar la atención de las corrupciones, traiciones, pucherazos e invasiones promovidas por el actual Régimen y, en particular, por el Gobierno de Pedro Sánchez. Ahí tenían, para solaz de la sensiblería que caracteriza a nuestros tiempos, a una indefensa ancianita de 87 años que acabaría siendo desahuciada ante las cámaras de todas las televisiones, las cuales abrirían con ella los informativos y harían que la mayoría de las buenas gentes vertieran abundantes lágrimas de compasión.

Con banderas rojas, puño cerrado y pancarta explícita marchaban
 las huestes izquierdistas en apoyo de la ancianita

Lo que todas las televisiones y medios oficiales, lo que toda la agitación izquierdo-comunista desencadenada desde entonces se cuida muy mucho de decir son dos cosas. Por un lado, ignora todas las medidas alternativas que se le ofrecieron a una Maricarmen empeñada en convertirse en bandera de agitación. Lo que, por otro lado, se callan aún con mayor cuidado es lo siguiente: fue nada menos la legislación de la ominosa dictadura lo que le permitió a la anciana disfrutar durante tantos años de un tan reducido alquiler. 
El empeño social que, bajo la presión de la Falange, caracterizó a al franquismo lo llevó a limitar hasta un grado hoy inimaginable la libertad contractual de los arrendamientos urbanos. El propietario quedaba atado de pies y manos; el alquiler lo era de por vida, con subrogación a cónyuges, hijos, nietos del inquilino… y sin posibilidad de aumentar el precio, salvo con pequeños ajustes relacionados con el coste de la vida. Ésta fue la legislación que amparó el piso de Maricarmen hasta que un Gobierno… socialista, precisamente, el de Felipe González, abrogó las normas con las que Franco protegía a los desheredados y decretó una ilimitada libertad de contratación con la que favorecer a los pudientes.

¿Y si dejáramos a Maricarmen y habláramos de la situación de fondo?

Hay que hablar de ello, desde luego, porque todo el asunto de esta señora no es, finalmente, más que humo de pajas destinado a enturbiar la situación, agitar hojarasca y dejar de plantear, además de tantos otros desafueros, los problemas estructurales, de fondo, que la situación del mercado inmobiliario, con sus precios disparatados, exige poner sobre el tapete.

Digámoslo claro: la situación actual es simplemente insostenible. Cuando tantos alquileres, que ni siquiera son de lujo, se comen la totalidad de un salario, se requiere replantearlo todo de nuevo, ir hasta la raíz y, pese a quien pese, “reiniciarlo” todo de arriba abajo, como diría Esparza con su último libro Reiniciar España. Pero quienes podrán emprender tal reinicio no son desde luego aquellos que, durante estos últimos cincuenta años, lo han degradado todo hasta el punto de que hemos dejado de tener un techo bajo el que cobijarnos decentemente. El problema de la vivienda, dicho de otro modo, no es un problema específico, algo que se pueda plantear con independencia del resto: es una parte del problema general, una parte (la que más duele en lo inmediato, eso sí) de ese gran todo de podredumbre —económica, cultural, moral, artística, espiritual…— en la que chapoteamos enlodados hasta el cuello. Y es ese todo el que se debe atacar.

El que comunistas e izquierdistas no lo hagan en modo alguno; el que sigan sosteniendo los pilares ideológicos y culturales del Sistema, el que se hayan convertido en los más eficaces aliados de plutócratas y oligarcas, es lo que los descalifica a la hora de efectuar una denuncia —en sí misma, bien legítima— de la degradación de la situación inmobiliaria.

La sevillana torería de Pablo Aguado abre la Puerta del Príncipe / por Andrés Amorós

Pablo Aguado, a hombros de camino a la Puerta del PríncipeEFE

'..Es ya de noche cuando lo sacan a hombros por la Puerta del Príncipe. La multitud, enloquecida, corea: «¡Pablo Aguado, torero de Sevilla!». ¿Cabe un título más hermoso? Me he acordado de Chicuelo, de Pepe Luis y Manolo Vázquez, de Pepín, de Curro Romero…'

 La sevillana torería de Pablo Aguado abre la Puerta del Príncipe

En un ambiente de enorme expectación, corta tres orejas y encandila al público; Emilio de Justo y Roca Rey se quedan en un trofeo, con nobles toros de Jandilla.

Andrés Amorós
El Debate / 26 Sptbe. 2026
Final feliz y sevillanísimo: aunque el último toro se resiste a caer, el clamor popular exige que se conceda a Pablo Aguado la oreja que necesitaba para abrir la Puerta del Príncipe, después de haber cortado las orejas a su primero.

En los dos, ha desplegado un estilo muy lejano de las rutinas actuales, una torería que encandila a este público. Gracias a Canal Sur, han podido disfrutar de esta corrida histórica en toda España (y en todo el mundo, me apostilla el consejero Antonio Sanz).

Aunque parezca mentira, si ayer se puso el cartel de «No hay billetes», este sábado da la impresión de que hay mucha más público: no cabe un alfiler, en la Plaza. A nadie sorprende: es otro cartel de figuras y torea Roca Rey, que, además, reaparece en Sevilla, después de su cornada grave en este coso , en la Feria de Abril.

Aunque también parezca mentira, hoy hace todavía más calor que ayer. Escucho voces populares: «Estoy rezando a Dios para que tape el sol»… «Me voy a pasar media tarde en la terraza de la Plaza»… Y otra, más dramática: ”No sé si lograré sobrevivir a esta tarde”.

Sí sobrevivimos, y muy felices, para contarlo. La otra diferencia de este cartel al del viernes radica en los toros. Indiscutiblemente, no hacen bien los espectadores que, al elegir un cartel, se fijan sólo en los diestros. Ya sé que el juego de los animales es una incógnita pero la trayectoria de una ganadería es un dato que los aficionados conocen y valoran.

Dentro del encaste Domecq, Jandilla tiene justa fama de bravura. Esta temporada he visto varias corridas de ese hierro francamente interesantes. Esta tarde, hemos visto toros bien presentados, de juego variado; alguno, justo de fuerzas; nobles, en general. En mayor o menor medida, todos han propiciado el triunfo de los diestros. Pablo Aguado ha cortado tres orejas; Emilio de Justo y Roca Rey, una.

Emilio de Justo ha dado muestras, este año, de estar plenamente recuperado de aquel gravísimo percance que puso en riesgo su carrera. Lo he visto, últimamente, valiente y poderoso, dentro del clasicismo.

Emilio de Justo, con el primero de su lote, al que cortó una oreja

El primero, bien hecho, engatillado de pitones, tiene un extraño nombre, Zaiteku: según leo, es palabra japonesa que alude a la especulación: ¡vaya por Dios! ¿A quién se le habrá ocurrido ese nombre?

Lo recibe Emilio en tablas con una sucesión de lances a una mano, la suerte que ha resucitado Morante. En el quinto o sexto, se le cuela por la izquierda, lo derriba y se libra por pelos del percance, Vuelve a colarse el toro por la izquierda al llevarlo al caballo. Lo pican caído y se va pero aprieta, en banderillas.

Brinda De Justo a Pablo Aguado. El toro es incierto, alterna nobles embestidas con coladas: los misterios del toro bravo… En seguida, se pone el diestro por la izquierda, el presunto lado malo del toro: muy firme, liga suaves muletazos. Suena la música. Ha sido una trasteo rotundo, con más mérito que vistosidad, hecho a un toro serio y el público lo ha sabido valorar. Juega bien el diestro la mano izquierda en la estocada, algo trasera: justa oreja. Buen comienzo de tarde.

Acude a portagayola en el cuarto, que sale suelto y pegando saltos. Gallea por chicuelinas para llevarlo al caballo: es vistoso pero no lo más adecuado, en un toro con poca fijeza. Lo cuidan, en el caballo. El animal mansea un poco y blandea pero se mueve. Emilio brinda al público. Le enseña a embestir por bajo y liga muletazos con decisión pero el toro se viene abajo y la faena, también. Ha mostrado entrega pero le ha faltado toro.

Roca Rey continúa triunfando casi todas las tardes, con su valor y su orgullo profesional de primera figura, que no se deja ganar la pelea por nadie. En Sevilla, su estilo no es el favorito de los aficionados más clásicos pero su último percance ha aumentado el respeto de todos.

Recibe al segundo con delantales de pies juntos y cordobinas: ¿por qué no con verónicas, cargando la suerte? El toro tardea pero cumple, en el caballo. Quita Aguado por suaves chicuelinas, muy sevillanas. Mansea un poquito el toro en banderillas pero mete muy bien la cabeza en el engaño, Roca liga muletazos suaves, de mano baja pero sin cruzarse (alguna voz se lo recrimina). El toro se apaga y suenan algunos pititos. Ha sido un trasteo fácil pero sin hondura, que no ha convencido al público. Mata caído y todo queda a medias. ¿Por qué no se ha entregado más el torero? No lo sé.

Andrés Roca Rey, este sábado con el segundo de su lote, toro jabonero al que cortó una oreja

En el quinto, jabonero, vuelve a recurrir a los delantales a pies juntos y lances por alto. (También me repito yo: ¿para cuándo las verónicas?). Cumple el toro en el caballo, mide bien el castigo Quinta. Se luce Aguado en el quite y Roca Rey no replica… Brillan con los palos Agustín de Espartinas y Fernando Sánchez. (Leo en el programa de mano que el primero lleva un vestido «Soraya y azabache blanco»: ¿qué diría Cañabate de esto?).

Después de brindar al público, Roca Rey realiza su habitual comienzo explosivo, de rodillas, con muletazos cambiados y arrucinas. El toro embiste con nobleza y el diestro lo aprovecha con muletazos mandones pero sin gran sustancia y la música para. Ha de recurrir al habitual arrimón, que suscita una fuerte división de opiniones: suenan voces criticas. Mata de un rotundo espadazo y corta una oreja, acogida con cierta frialdad. Ha salvado la tarde pero…

Pablo Aguado representa esa peculiar estética sevillana que aquí cautiva a tantos. Su singular estilo destaca por la naturalidad y la sencillez (delante de un toro bravo, eso es dificilísimo). Cuando se encuentra a gusto –no todas las tardes– parece estar toreando en un tentadero…

Embiste desigual el tercero en las verónicas iniciales, apenas lo pican. (En Las Ventas, la protesta habría sido fuerte). En el quite de Emilio de Justo, el toro se pega una fuerte voltereta. En la muleta, el animal flojea y puntea el engaño pero Pablo acierta al correrle la mano con suavidad a media altura. Algún remate y adorno pinturero encandila al público. Con un animal por el que nadie apostaba, ha sabido darle la lidia justa y, además, con un estilo muy del gusto sevillano. Mata con decisión: dos orejas. Aunque el toro haya muerto en el centro del ruedo, la ovación me parece excesiva.

Chicuelina de Pablo Aguado al primero de su lote, al que cortó las dos orejas

La Plaza entera empuja a Aguado para que complete el triunfo. Cuando se centra con el sexto, traza algunas verónicas al ralentí. Se  luce Iván García en un quite al compañero. Brinda Pablo al público. Comienza con pinturería, saliéndose de la rutina habitual. El toro s pronto y noble, justo de fuerzas. Aguado improvisa con torería, hasta de rodillas. Aunque el toro dura poco, queda corto, continúa emocionando al público con la variedad de su estilo sevillano, más en los remates que en lo fundamental. Después de dejarlo descansar, todavía lo llama y se lo enrosca a la cintura con suavidad: gritos de ¡torero!, palmas por bulerías: ¡la locura! Y logra una buena estocada.

Pablo Aguado, con el último de la tarde, al que cortó otra oreja

Tiene en las manos otras dos orejas… pero el toro se resiste a caer, barbea tablas, busca refugio cerca de toriles. Falla Pablo con el descabello, suena un aviso. La gente se rasga las vestiduras, se mesa los cabellos, clama al cielo… Finalmente, el toro cae. A pesar de eso, el clamor popular impone el corte de la oreja.

Es ya de noche cuando lo sacan a hombros por la Puerta del Príncipe. La multitud, enloquecida, corea: «¡Pablo Aguado, torero de Sevilla!». ¿Cabe un título más hermoso? Me he acordado de Chicuelo, de Pepe Luis y Manolo Vázquez, de Pepín, de Curro Romero…

El éxito de Pablo Aguado es también el triunfo de una torería clásica, eterna, alejada de rutinas, que nace de la inspiración y sorprende al público, con sus improvisaciones…

Para abrir la Puerta del Príncipe, no ha necesitado Pablo Aguado dar muletazos cambiados por la espalda ni arrucinas: verónicas, naturales y estocadas son suficientes, si nos transmiten la gracia única, indefinible, de Sevilla.

FICHA

SEVILLA. Plaza de la Real Maestranza de Caballería. Feria de San Miguel. Sábado, 26 de septiembre. «No hay billetes».

Toros de Jandilla , bien presentados, de juego variado; nobles, en general.

EMILIO DE JUSTO, de verde y oro, estocada (oreja). En el cuarto, estocada (saludos).

ROCA REY, de berenjena y oro, estocada caída (silencio). En el quinto, rotunda estocada (Oreja).

PABLO AGUADO, de gris azulado y oro, buena estocada (dos orejas). En el sexto, estocada y tres descabellos (aviso, oreja). Sale a hombros por la Puerta del Príncipe.

'Mi Torero 3' / por Antolín Castro

Un momento de la presentación del libro

 '..Bajo la batuta de José Campos Cañizares, un aficionado ilustre e ilustrado, se ha dado forma a este tercer volumen de una serie que viene a marcar la huella que determinados toreros han dejado en la Tauromaquia y entre los aficionados..'

Mi Torero 3

Antolín Castro
Presentado el libro ‘Mi Torero 3’, tercer volumen de una gran iniciativa para dar una visión de toreros relevantes.

El pasado jueves, día 24, tuvo lugar en la Sala de Exposiciones del Centro Dotacional de Arganzuela en Madrid, la presentación de este nuevo libro, el tercero, que ha publicado la Tertulia Internacional de Juegos y Ritos Taúricos.

Bajo la batuta de José Campos Cañizares, un aficionado ilustre e ilustrado, se ha dado forma a este tercer volumen de una serie que viene a marcar la huella que determinados toreros han dejado en la Tauromaquia y entre los aficionados.

Por motivos de salud no pude asistir al acto tal como me hubiera gustado, máxime cuando he de agradecer que se contara conmigo para dar forma a ese recuerdo sobre uno de los toreros que el libro nos obsequia.

En mi caso, y entre tanto torero bueno, se me encargó dejar constancia, en ‘Mi Torero 3’, de Gregorio Tébar ‘El Inclusero’ y sobre él he plasmado lo que fue para mí y para la historia de la tauromaquia. Podría haber escrito sobre cualquiera de los que componen el libro, pero me he sentido muy cómodo con hacerlo con el que, seguramente, mejor conozco.

Un encuentro de dos toreros de los que aparecen en el libro, y ¡qué toreros!

Estuvo presente el torero alicantino en este su 60 aniversario de alternativa y allí pudo darse un abrazo con otro espada de quien se ocupa el mencionado volumen 3, Carlos Escolar ‘Frascuelo’. Dos toreros, dos románticos, que representan mucho en el grupo del toreo auténtico y que han llevado su torería allá por cuantas plazas han pisado.

Además de ellos dos, el libro se ocupa de otros muchos más, con la mirada individual de cada uno de los escritores que han querido compartir con los aficionados la visión que tienen de cada uno de ellos. Por citar a algunos toreros, nombraré a Luis Miguel Dominguín, Joaquín Bernadó, Juan Mora, Pepe Luis Vázquez Silva o Fernando Robleño entre otros.

Un muestrario de las distintas virtudes y capacidades de los toreros, así como de las visiones de quienes escriben de todos ellos, hacen de este ejemplar un imprescindible para los aficionados.


Índice del libro

Para quienes se quieran hacer con el libro, baste decir que se encuentran a la venta en la famosa Librería Rodríguez, radicada en la misma plaza de toros de Las Ventas o a través de su página web: www.libreriarodriguez.com

Un sencillo, pero fascinante, retrato de un puñado de toreros que forman parte de la historia de la Tauromaquia.

Y en unos meses, el 27 / por HUGHES


'..Si todo esto les parece un poco excesivo, les recuerdo que el año que viene, año electoral, es el centenario del 27. ¿De qué no serán capaces? ¿Qué harán con Lorca y Alberti? ¿Votarán los nietos mexicanos que Cernuda no tuvo? ¿Qué nos espera? Green, how I want you green…'

Y en unos meses, el 27

HUGHES
Han desahuciado a Maricarmen. El Estado, las fuerzas del orden. Si la hubieran eutanasiado, no lo lamentarían tanto. Para algunos, está peor visto un desahucio que una inyección letal, y ha provocado el revival de la izquierda con tufillo a 15M. Primero la tragedia, luego la farsa, según la conocida frase. Bueno, pues esto es la farsa de la farsa, aunque ha permitido ver a miles de personas en toda España celebrando la ley de Franco que mantuvo a Maricarmen (Paquita para el Bardem más racializado) viviendo por cuatro duros donde ahora solo podrán vivir personas nacidas en México o Caracas.

Al evento acudió hasta la izquierda mocatriz, modelo, cantante y actriz, la primera Ana Belén, incapaz seguro de hacer valer hasta el final sus títulos de propiedad; torturó a los presentes con un recitado de Rafael Alberti, poeta cuya maldad, cursilería y tétrica apariencia sería cansino recordar.

Se sumaba a una Semana Lorca dentro del Año Lorca dentro del Universo Lorca por el estreno de Los Javis, cuya película hizo llorar a una periodista a la que, según propia confesión, le dolían los ojos de tanta lágrima; los Javis mismos lloraron o amenazaron con ello ante otro recitado radiofónico de Alsina, su voz de terciopelo centrista acompañada de un piano. Ñiqui, ñiqui, ñiqui. Un hilo invisible de sensibilidad lorquiana nos hace humanas a las buenas personas. Los Javis han hecho una película sobre Lorca, no sé si se han enterado. Es como el final de un largo viaje en autobús: Lorca-Almodóvar-Los Javis.

Contaron que esta es la primera película en la que hablan de un gay. O sea, que hasta ahora estaban calentando. En la serie Little Britain hay un personaje que dice ser siempre «El único Gay del Pueblo», cosa que ni es verdad ni importa a nadie.

En un artículo en Ideas, González Cuevas escribió que Lorca es una especie de teología política, «la creación de un santo laico, incluso con poderes telúricos». Su figura y su mitología poética de «gitanos inexistentes» complementa las leyes de memoria y la reivindicación de la II República, aunque ha de servirles para más. Cuando Sánchez acude a Nueva York a hacerse la foto con Mamdani, tras haberse visto forzado a hacérsela con Delcy, está haciendo un empalme: de la narcocleptocracia chavista a la moderna izquierda neoyorquina, tan globalista como los fondos buitres, mezcla de tercermundismo y énfasis en el acceso a la vivienda. Y Mamdani, para el que los guardias civiles de los poemas son también los judíos y los caseros, le recibió recitando a Lorca en inglés: «Córdoba, far away…», como una aceitunita antifa.

Si todo esto les parece un poco excesivo, les recuerdo que el año que viene, año electoral, es el centenario del 27. ¿De qué no serán capaces? ¿Qué harán con Lorca y Alberti? ¿Votarán los nietos mexicanos que Cernuda no tuvo? ¿Qué nos espera? Green, how I want you green…

sábado, 26 de septiembre de 2026

Morante y los huevos de oro / por Javier Gallego


'..La avaricia es tan vieja como el género humano. Ya la describió Esopo, seis siglos antes de Cristo. Una gallina empieza a poner un huevo de oro cada día y el dueño ciego por la codicia la mata porque piensa que dentro encontrará una mina de oro. Y al final lo pierde todo..'

Morante y los huevos de oro

Morante de la Puebla parece cansado. Extenuado en el epílogo de una temporada que seguramente no quería hacer.

Por Javier Gallego
Las últimas veces que le he visto, me ha dado la sensación de que se ha apagado el duende, con el que nos regaló un año histórico en 2025. Quizá esté un poco aburrido de sí mismo, que es un síntoma de inteligencia, en un artista que sabe que la inspiración no se fabrica en serie. O quizá sea un síntoma de hartazgo del propio sistema que él ha contribuido a resucitar, de forma consciente o inconsciente.

La avaricia es tan vieja como el género humano. Ya la describió Esopo, seis siglos antes de Cristo. Una gallina empieza a poner un huevo de oro cada día y el dueño ciego por la codicia la mata porque piensa que dentro encontrará una mina de oro. Y al final lo pierde todo.

Morante es la nueva mina de las empresas, que aprovechan su reclamo, para llenar tendidos que hacía tiempo que no se cubrían. Y además, el genio de la Puebla ha tenido gestos con toreros jóvenes, ganaderías en el olvido y plazas o fechas que había que resucitar. Hasta ahí todo bien.

Pero ahora ya empezamos a ver síntomas de que empiezan a matar a la gallina. O de sobreexplotación del maná, como ustedes quieran. Para empezar el trapío de los toros, que ese está rebajando hasta límites impúdicos en algunas plazas. Para continuar la variedad de las ganaderías, que está dejando de existir para matar siempre lo mismo. Para seguir, la exigencia del público que sobreactúa jaleando cualquier capotazo o muletazo, como si hubieran visto algo sublime, cosa que el torero no necesita. Y para terminar, el síntoma más preocupante, es el de la falta de casta. Ya no se ve a los toros en el caballo y se está convirtiendo a un animal bravo en uno dócil que atiende al estímulo sin ninguna emoción.

Si a los toros le quitan el peligro puede que hoy llenen las plazas, pero en poco tiempo volverá el cemento, porque el público saldrá aburrido de un espectáculo que encima está inflado con precios abusivos. Los toros sin riesgo no tienen sentido.

Sé que todo esto, esos a los que llaman los taurinos lo saben. Y también sé que no harán nada. Porque nunca he visto una unidad real en un sector en el que sobran «egos». Pero me da que están matando la gallina de los huevos de oro. De momento, habrá que disfrutar de Morante de la Puebla mañana en Sevilla y en octubre en Madrid. Que son sus dos grandes metas para rematar esta temporada. Y partir de ahí, ya veremos cómo acaba él y cómo termina el cuento.

MÁS PUREZA Y ELEGANCIA... MENOS ASPAVIENTO / por Francisca García


'.. toda evolución debiera orientarse a incrementar la belleza de lo que es, una lustración pública, una inmolación ritual al que el torero como oficiante, debe dar la solemnidad y el respeto que el toro merece. Valor, arte. técnica y pureza. Quizá sea ese el orden..'

MÁS PUREZA Y ELEGANCIA... MENOS ASPAVIENTO

Francisca García
El mes de septiembre da, con sus muchos espectáculos taurinos en pueblos y ciudades, ocasión perfecta para analizar, diferenciar y discernir, cómo son los públicos que asisten a las corridas de toros en las diferentes regiones españolas. Hay en este mes, ocasión para un “turismo taurino” y cotejar cual es la actitud de la gente aquí o allá. Una analítica interesante aunque sirva bastante poco para sacar conclusiones evaluadoras que determinen una manera de ser, sino mas bien una manera de estar. Cada plaza es distinta, como cada público lo es. En estas divagaciones he caído bastante a menudo, comparando, eligiendo y enjuiciando cómo el público afronta el festejo taurino en diferentes lugares.

Hay provincias en las que predomina un público bullanguero de peñas con ambiente festivo de charangas, pasando a segundo término lo que ocurre en el ruedo.

Otras, donde la corrida se toma con seriedad y conocimiento. En buena parte percibo que la gente va a los toros a pasarlo bien, como a un espectáculo de entretenimiento, simplemente. Lejos la percepción de estar ante un ritual trágico, artístico y técnico.

Hay públicos bastante ausentes y otros muy participativos y generosos y también los típicos que jamas descuidan las meriendas tradicionales. Cosos donde se pide la música constantemente y otros en los que “se escuchan” los silencios que son tantas veces de agradecer y en todas partes hay verdaderos aficionados y entendidos y por contra auténticos ignorantes de todo lo que concierne al espectáculo. De cuanto conozco, el público con el que me he sentido más identificada está en Olivenza y en Úbeda. Pero nadie mejor que los toreros conocen cómo se responde en cada región o en cada plaza.

La percepción del aficionado en general, no sé cual es, pero en mí, percibo, y me pesa, una sensación de que la Fiesta de los Toros puede estar degenerando y llegar a convertirse en algo que lamentaríamos sin remedio.

Creo que el público nuevo, que felizmente se está incorporando a las plazas, desconoce por contra, en buena parte, los valores auténticos de la Tauromaquia y lamentablemente opta por lo menos importante y a veces lo mas chabacano. Se aplaude la teatralidad, los gestos exagerados buscando la aprobación del público, los recursos forzados y, en fin, desconoce la verdadera jerarquía de los lances y pases que se ejecutan.

Así en muchas ocasiones se premia más a los toreros ventajistas y tramposos que a los verdaderos artífices del toreo de clase, de auténtica valentía y pureza.

Cuando Morante de la Puebla que tras su teatral despedida el pasado año, decidió volver a colocarse la castañeta, soltó aquella frase, ”Está feo que yo lo diga pero vuelvo porque hago falta”, a mí me pareció una expresión muy presuntuosa, pero, pensándolo más tarde me dije si no iría la verdadera intención de sus palabras hacia aquella muchachada que lo ensalzaba. Muchachada mayormente ignorante de lo que es la Tauromaquia, a la que él, aprovechando el estatus en el que se veía colocado, podría ilustrar sobre los verdaderos valores del bien torear, Es decir, del toreo clásico, basado fundamentalmente en la naturalidad. Todo lo que se aparta de ella, no es estético. La fiesta de los toros es un arte.

Un arte muy difícil y solo puede justificarse si en ello se busca la belleza. De no ser así se la puede llamar de otra manera o ¿la habremos enterrado?.

El toreo clásico busca la plástica corporal del torero en consonancia con el toro. Es sobre todo armonía sin artificios, la quietud, el ritmo y el que fluya de manera natural, tranquila, sin sobresaltos y con un valor sereno ante la cara del toro. Con los pies clavados en la arena. A eso cabe siempre añadir la personalidad de cada espada. Cuanto más fuerte y arraigada esté esa personalidad, más traspasará y se hallará la máxima expresión estética.

Hay toreros que dominando el clasicismo aportan además, un sentimiento, una recreación en las formas, que añade, yo diría un grado más. Y aquí llegaríamos al toreo barroco, el del duende, el pellizco, la inspiración y según sea el espada, el toreo de muchos quilates.

¿Cómo van a compararse los pases efectistas, llenos de artificio, el tremendismo, el arrimón por el arrimón, ese comienzo de rodillas, casi siempre tan antiestético? Aprecio la postura genuflexa con una sola rodilla, como bella expresión corporal, pero no más. Si siempre me pareció torear de hinojos algo espantoso no me extraña saber que Gregorio Corrochano hace 110 años ya lo denunciara: “es lo más antitaurino que existe” dijo. Pues ahora es de lo que más se aplaude. Eso y el arrimón tremendista.

Pero, bueno, dirán algunos ¿Es que el toreo que hace actualmente David de Miranda no tiene mérito ni debe emocionar?

El toreo de el de Trigueros estuvo siempre a gran altura pero no ha conseguido que se fijen con fuerza en él hasta que comprometió su físico de forma incalculable hace un año.

A partir de ahí ha ido subiendo como la espuma pero, analicemos: David de Miranda no es un loco ni un suicida. Se permite que le rocen los muslos, los pitones del toro al que ha dominado de tal forma que lo ha sometido totalmente, al punto de que el astado es incapaz de inferir una cornada a su “domador”. El mérito de David no es el arrimón, sino lo que ha hecho antes, cómo lo ha hecho, cómo ha entendido al toro y cómo ha captado su “voluntad” por así decirlo, aunque los animales no tienen voluntad, que esta es una de las potencias del alma humana. Ese es su mérito: conocer a los toros, darles la lidia adecuada para dominarlos. Hacerlo con tranquilidad, con respeto al peligro, para luego salir con la gallardía del buen torero, sin alardes, con sencillez, con verdad.

Toda defensa del toreo clásico, el auténtico, el de siempre no significa posicionarse en contra de la evolución. La evolución es necesaria y desde los tiempos de Pedro Romero ha ido evolucionando en todos los sentidos. Aún velando por su intacta conservación, la fiesta de los toros es una simbiosis de tradición y evolución. El peligro está en aportar cosas que contravengan el sentido fundamental de ella y desvirtúen su armonía y verdad. Y para ser tenida en cuenta, toda evolución debiera orientarse a incrementar la belleza de lo que es, una lustración pública, una inmolación ritual al que el torero como oficiante, debe dar la solemnidad y el respeto que el toro merece. Valor, arte. técnica y pureza. Quizá sea ese el
orden.

Mi pesimismo no está en que desaparezca la fiesta pero sí en que el mal gusto generalizado termine deteriorándola. Las bases clásicas permanecerán sin duda pero estamos en un nuevo resurgimiento y es menester apostar por el buen toreo, el toreo de siempre y ahora, cuando la crisis taurina ha desaparecido y estamos en un nuevo renacer, si las generaciones que se suman terminan abducidas por su pureza, nuestra Fiesta será cada día más grande, más bella y más Nacional.

PAQUIRRI: 42 AÑOS DEL DRAMA DE POZOBLANCO / por Víctor Ramírez “Vitico”


  “Doctor, yo quiero hablar con usted por favor, la cornada es fuerte, tiene dos trayectorias, una pa aca y otra para allá, abra todo lo que tenga que abrir, lo demás está en sus manos, eh tranquilo”

PAQUIRRI: 42 AÑOS DEL DRAMA DE POZOBLANCO

Víctor Ramírez “Vitico”
Mérida-Venezuela / 26 Septb. 2026
Francisco Rivera “Paquirri” se presentó en Pozoblanco el 26 de septiembre de 1983 estoqueando toros de Carlos Núñez alternando con Julio Robles y Tomás Campuzano, paseando cuatro orejas y un rabo en tarde triunfal. Sin saberlo esa salida a hombros de la pequeña plaza cordobesa empezaba a descontar el reloj terrenal para el torero de los ojos verdes.

EL DESTINO SELLA LA SUERTE DE PAQUIRRI

Paquirri no tenía previsto torear en Pozoblanco, su plan inicial era cerrar la temporada en Logroño, pero Diodoro Canorea le insistió mucho para contratarle en la feria pozoalbense a lo que accedió el matador tras su gran debut del año anterior, siendo en teoría una corrida “a modo”.

UNA MAÑANA FELIZ

Paquirri llegó a Pozoblanco sobre las seis y media de la mañana del miércoles 26 de septiembre de 1984 desde Logroño donde el día anterior toreó una corrida de Buendía y Dionisio Rodríguez a la que cortó una oreja alternando con Luis Francisco Esplá y Vicente Ruiz “El Soro”. Se hospedó en el hotel “Los Godos” en la habitación número 307, apenas llegó se fue a dormir. Sobre las diez de la mañana se despertó con la alegría de saber que era la última corrida del año. Se duchó y a las once de la mañana bajó al comedor con una alegría inusitada y sin el más mínimo ápice de preocupación. Saludó a José Cubero “Yiyo” en el comedor y a su cuadrilla con la frase “señores esto está acabado”. Estaba muy radiante, hablaba sin parar de sus planes futuros y esa locuacidad asombraba incluso a su cuadrilla.

LA ÚLTIMA COMIDA

Un almuerzo frugal fue la última comida de Paquirri, tortilla de patata, flan y agua mineral no muy fría. El camarero le ofreció vino y respondió que se reservaba para la noche que terminaría con dos botellas, pensaba cenar en una venta a las afueras de Córdoba con toda la cuadrilla para celebrar. Luego de comer propuso jugar a las cartas a sus banderilleros hasta la hora de vestirse y les ganó todas las manos, entre grandes risas y festejando. Unas cuantas pesetas le ganó a cada uno.

AZUL MARINO Y ORO

Ramón Alvarado su mozo de espadas deshizo la partida con la frase “Paco, es la hora” para comenzar el ritual de vestirse de luces por última vez de azul marino y oro, tras los clásicos ejercicios de precalentamiento habituales en Francisco Rivera. Sobre las cinco y media de la tarde pidió un café con mucha leche y partió a la plaza con una alegría incluso extraña.

LA ÚLTIMA OREJA

Paquirri hizo el paseíllo con los debutantes en esta plaza José Cubero “Yiyo” y Vicente Ruiz “El Soro” para lidiar toros de Sayalero y Bandrés. Cuajó una buena faena al flojo y noble primero al que cortó la última oreja de su vida, toro que brindó al entonces novillero sin picadores Manuel Díaz “Manolo” luego en los carteles “El Cordobés”.

“AVISPADO”

“Avispado”, número 9, negro, 420 kilos fue el cuarto de la tarde, muy astifino. Canorea lo vio por la trampilla de chiqueros y comentó lo astifino que era. Paquirri lo toreó a la verónica con temple, alguna de ellas mirando al tendido. Al llevarlo al picador el toro le avisó una vez y en la segunda le pegó una tremenda voltereta, con furiosos cabezazos, hundiendo todo su pitón derecho en el muslo del diestro. Eternos segundos en los que Paquirri intentó zafarse del cuerno hundiéndolo más.

LA ENFERMERIA

Con una claridad sorprendente ante la cámara de Antonio Salmoral el diestro le explicó al doctor Eliseo Morán la cornada: “Doctor, yo quiero hablar con usted por favor, la cornada es fuerte, tiene dos trayectorias, una pa aca y otra para allá, abra todo lo que tenga que abrir, lo demás está en sus manos, eh tranquilo”. Pidió agua, pero no podía tomarla, sólo se enjuagó la boca. Estaba algo reacio a las transfusiones de sangre por miedo a un rechazo ¿recordando quizá a Manolete? La cornada era descomunal, impresionante.

TRES FRANCISCOS: UN DRAMA

Francisco Rossi fue el chófer que condujo la ambulancia desde Pozoblanco a Córdoba y el médico anestesista Francisco Funes acompañó a Paquirri en el drama, comentó que el torero aguantó el muchísimo dolor con estoicismo, el médico sujetaba los frascos con suero y sangre por la mucha velocidad a la que iban. A mitad del viaje el torero empezó a sudar copiosamente, a ahogarse, Funes le colocaba la mascarilla de oxígeno que Paquirri que éste a veces se quitaba, ante el paro cardiorrespiratorio le aplicó también la técnica boca a boca. Poco antes de llegar al hospital militar el diestro perdió el conocimiento y no lo recuperó más hasta fallecer ya en los pasillos del hospital camino al quirófano.

ALGUNOS DATOS DE PAQUIRRI

Paquirri fue un torero muy castigado por los toros, entre cornadas, puntazos y lesiones sufrió unos 26 percances, varias caídas de caballos y accidentes de tránsito. Concedió 7 alternativas siendo la última la de Manuel Cruz “Morenito de Jaén” el 21 de abril de 1984 siendo el testigo Luis Francisco Esplá. Confirmó la alternativa a cuatro toreros, Marcelino Librero “Marcelino·, Luis Reina, Juan Antonio Ruiz “Espartaco” y José Valencia, esta ceremonia en Bogotá. No gustaba Paquirri de las corridas duras, sólo estoqueó una de Miura en su vida en Vinaroz el 12 de julio de 1970, alternando con Pedrín Benjumea, su hermano José Rivera “Riverita”, cortando dos orejas, en el cartel estuvo el rejoneador Álvaro Domecq con un toro de Torrestrella. Paquirri toreó aproximadamente 82 novilladas con picadores y 1.297 corridas de toros, cortando 2.111 orejas y 218 rabos. Francisco Rivera “Paquirri” tuvo una vida corta y apasionante que el 26 de septiembre de 1984 se convirtió en leyenda.