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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 25 de septiembre de 2012

Antonio Cañero Baena / Por Fco. Javier Gómez Izquierdo

Antonio Cañero Baena

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Hay en Córdoba un señor que desde hace unos cuantos años pretende ser alcalde de la ciudad. Carece de ideas, creo que también de formación y hasta se lleva mal con muchos de los suyos. De vez en cuando saca a pasear su probada mala educación, más que nada para hacerse notar, y lo mismo le dice al alcalde “niño pijo” con luz y taquígrafos que quiere desnudar una Dolorosa... o desmelena su calvicie persiguiendo militares franquistas muertos hace mas de medio siglo.

El señor en cuestión ha ido a la sede del perroflautismo a contar a los amigos de conveniencia que Antonio Cañero era militar franquista, ó sea fascista... y lo que es lo mismo represor y asesino. "....aún viven algunas de sus víctimas”, ha soltado el sujeto. 

El catedrático Márquez podrá contar con mas conocimiento que un servidor sobre el lidiador Cañero, del que no tengo más que unas curiosas semblanzas de un periodista enamorado de la tauromaquia, y de la importancia de su rejoneo y al que miles de cordobeses guardan aprecio por su gallardía a caballo y su generosidad con el necesitado.

Acontece que en Córdoba hay feria anual del caballo que en la presente edición ha tomado a bien homenajear la figura del caballero Antonio Cañero, muerto en 1952, con una plaquita conmemorativa... y allí que saltó el señor Durán, que se llama Juan Pablo, como dos papas: 

-No se puede consentir que con el dinero de los contribuyentes se paguen homenajes a personajes siniestros de la Historia de Córdoba y España. Cañero fue un golpista de Franco que debemos eliminar de la memoria. 

El que lleva el cotarro de la Feria (Cabalcor) es compañero de partido del indignado y como es lógico se ha molestado mucho con su conmilitón, al que llama en una carta de todo menos bonito... pero el señor Durán ha conseguido juntar a veintidós veinteañeros analfabetos de la historia blandiendo banderas rojas con hoz y martillo y se han acercado a las Caballerizas a llamar fascistas y asesinos a los jóvenes de la Guardia Real, que casualmente pasaban por allí.

Juan Pablo Durán no parece ser de natural arrojado y cuando arremete con sandeces, lo hace siempre rodeado de muchas compañeras y compañeros. De hecho, no ha tenido valor de acompañar a los boches rebuznadores. Los cordobeses se malician que se escondió en el cine, sin que su selectiva memoria histórica recuerde las películas que protagonizó don Antonio Cañero y que la Junta Andaluza recuperó con generosas subvenciones no hace más de una año. 

Un servidor conoció nada más llegar a Córdoba el barrio de Cañero, del que fuí vecino y del que me contaron que son más de cincuenta mil metros cuadrados que el rejoneador había regalado al obispo Fray Albino, para que hiciera casas para los pobres. 

-Tenía una querida. La María. Según dicen los viejos, la tía más espectacular de Córdoba. Estaba casada con El Canuto, un fotógrafo de mucho prestigio y al que los graciosos le citaban desde lejos. Como Cañero era comandante del Ejército quería estar a bien con los curas... Ya sabe usted lo que pasaba en aquellos tiempos.

En aquellos tiempos pasaba que Cañero padre era militar en Caballería y que sus tres hijos también lo fueron. Uno de ellos murió de una coz en el corazón. Que el militar toreó por afición y alcanzó fama y reconocimiento en España y América, hasta tal punto que al parecer inventó el rejoneo actual. Que el artista Cañero nació en 1885 y llegó a intervenir de joven en varias películas... y que le pilló la Guerra Civil cuando ya tenía más de 50 años. Nació en 1885. Abandonó el toreo ése año de 1936 y como muchos otros militares que fueron padres de hijos que viven de lo mismo y en el mismo partido que el señor Durán, se unió al ejército de Franco.

Rafael Blanco, de igual secta política que el señor Durán, lo ha dejado más que claro. 

-Hay cosas mucho mas importantes de las que se debe ocupar Juan Pablo.

El funeral de Antonio Cañero fue en San Lorenzo