
Ana Redondo, ministra de Igualdad - Europa Press
'..En la Modernidad que expulsó a Dios de la sociedad para supuestamente liberarnos de las cadenas del amor, el ente generador de moral es el Estado, que a través de la ley decide qué es el bien y el mal, y qué es verdad. Una ley venerada por los esclavos de la democracia liberal hecha por demonios menores como la ministra de Igualdad..'
Blindar el aborto
Vienen a liberarnos y emanciparnos los que nos han encadenado a una ideología vacía
Irene González
Blindar el aborto en la Constitución es blindar el derecho de los malos hombres a deshacerse de las mujeres que usan, y del niño que no quieren. El hombre ha encontrado en el aborto una forma de liberarse de toda responsabilidad en el mundo de la postrevolución sexual deshaciéndose del bebé de ambos y sin sufrir las consecuencias. Es la mujer la que sufre las secuelas físicas y, sobre todo, psicológicas de acabar con la vida de su hijo. Solo para ellos, el aborto es una salida fácil de la situación. El aborto a quien en verdad ha dado libertad es a estos hombres, por llamarlos de alguna manera, y ha sumido en un drama a los pocos que intentaron no perder a su hijo y criarlo. Acabar con tu bebé se plantea como un derecho de liberación de la pesada condena de formar una familia. Y a este proceso, el feminismo que nos ha degradado a meros cuerpos de consumo lo llama conquista de derechos para las mujeres.
Blindar la "dimensión prestacional" del aborto en la Constitución en lugar de blindar el apoyo del Estado del bienestar a la maternidad de las españolas. Si el Estado del bienestar algún día fue una característica de civilización en Europa, su defunción llegó el día en el que se consideró razonable que era mejor que los hijos de los europeos no naciesen por dificultades económicas. «Estado social y de derecho» es lema que reza en todas las constituciones de las democracias liberales. En Francia, la mitad de las mujeres que abortaron en el año 2022 alegaron motivos económicos. No puede haber mayor indicio de destrucción de Europa que una civilización reivindique como derecho a acabar con la vida de sus no nacidos la pobreza. Europa ya es material y moralmente tercermundista.
Una sociedad herida
Se acude al aborto por pobreza y por soledad en la mayoría de los casos, por eso el mal necesita disfrazar el dolor detrás de ese trauma como un derecho que deshumaniza a los involucrados, principalmente al bebé y a la madre. En estas condiciones no se puede afirmar que el aborto sea voluntario si la falta de recursos y apoyo es lo que lleva a las mujeres a llevarlo a cabo en el Estado del bienestar. Esto genera una sociedad herida que desarrolla tristeza, soledad, medicación, problemas de salud mental, drogas, desprecio a la familia, eutanasia… lo que sea para escapar del dolor que nadie advirtió en los gritos de rabia de las sádicas feministas que ofrecen tu bebé en sacrificio en el altar de su ideología. Una desviación psicológica de que si destrozaron mi vida, voy a ocultarlo como reivindicación para destrozar también la tuya.
La sociedad liberal emancipada de toda cadena moral, racional y biológica considera como bien supremo rector de la sociedad una ficción alrededor de la voluntad del individuo. Aunque esto pueda resultar un principio indiscutible, en la posmodernidad, donde todo es mentira, se ha transformado en algo diabólico basado en un engaño, pues pretenden hacer creer al individuo que su camino inducido hacia la miseria es un triunfo de su voluntad, anulada y domada en interés del Estado, que por otra parte dificulta el acceso a toda la información de las consecuencias de un aborto. ¿Es realmente su voluntad cuando la sociedad y el Estado presentan el aborto como la solución o el ejercicio de un derecho? Ni mil mentiras que se cuenten sobre el aborto hará a la mujer escapar de la verdad de su sufrimiento, haber acabado con la vida de su hijo. Te mienten para que pierdas la conciencia de quien realmente eres y la vida que llevas dentro de ti.
Todo un sistema miente
Hay algo que siempre critico de los detractores del aborto y es su insistencia en separar al bebé como un ente independiente de la madre, pues la mujer no es un mero recipiente. Las mujeres no se deshacen de una lechuga, que es un conjunto de células, sino de su hijo, que crece dentro de ellas. En la sangre de la madre se encuentran restos de un ADN diferenciado de la sangre del hijo, y de esta criatura indefensa cuya vida depende de ti, todo un sistema te miente para que te deshagas de tu hijo, y con él, de una vida nueva, de una parte de ti.
En la Modernidad que expulsó a Dios de la sociedad para supuestamente liberarnos de las cadenas del amor, el ente generador de moral es el Estado, que a través de la ley decide qué es el bien y el mal, y qué es verdad. Una ley venerada por los esclavos de la democracia liberal hecha por demonios menores como la ministra de Igualdad. Se necesita algo más que una ley y un Estado que sostenga una civilización, algo más profundo que llene el alma para establecer una defensa moral ante la dictadura emocional que apela a principios de libertad para implantar una tiranía de soledad y desesperación. Vienen a liberarnos y emanciparnos los que nos han encadenado a una ideología vacía. El problema es que se ha cedido la verdad al principal enemigo de nuestra libertad política y de la persona, el Estado moderno.
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*No hay sociedad. Nos han convertido en un manso rebaño*
ResponderEliminarLa columna de hoy de Irene González es un grito desgarrado de lamento por el estado de degeneración moral al que hemos llegado tras casi cincuenta años desde el establecimiento de este fallido Régimen Liberal del 78.
Una columna valiente al atreverse a cuestionar el aborto. Algo que el sistema ha impuesto como un derecho absoluto de la mujer, como una premisa categórica del ejercicio de su libertad, cuando en realidad constituye un atentado contra la ley natural y puede dejarle secuelas para el resto de su vida.
No, la ministro de Asuntos Sociales no va a promover el blindaje constitucional del derecho a la vida del concebido, o el derecho a formar una familia, o el derecho a una vivienda y un trabajo digno. Su pretensión es blindar en nuestra temeraria Constitución el derecho al aborto. Ya de paso puede incluir también la eutanasia ahora que acaban de aplicársela a Noelia, una joven de veinticinco años. Y es que muerto el perro se acabó la rabia.
Hoy también repite Vozpopuli su realista editorial de ayer titulado "Corrupción e indolencia social", cuya lectura también recomiendo. Es, en mi opinión, un editorial muy acertado, pues refleja el estado catatónico al que hemos llegado como sociedad, asistiendo con resignación cristiana a los juicios de estos días que nos muestran la corrupción de los partidos sistémicos, PSOE y PP, y cómo mantienen incólumes sus parroquias. No hay duda que los ingenieros del _Establishment_ han hecho un excelente trabajo. Yo me atrevería a augurar que ya irreversible. Tienen demasiado poder. Así que es explicable la indolencia de Juan Español, que bastante hace por tratar de sacar adelante su trabajo y su familia. Esto no tiene solución. Solo nos queda la esperanza del milagro de la Providencia.
¡¡Dios salve a España!! 🇪🇸
Luis Ibáñez