la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 29 de julio de 2020

El miedo sigue vigente / por Pla Ventura

Es todo muy triste porque cuando nos concedieron la libertad, lo que no sabíamos era que sería libertad condicional bajo fianza. Y la fianza no es otra que el rebrote del puto coronavirus, la utilización permanente de mascarillas como si estuviéramos en carnaval, distancias prudenciales entre unos y otros, nada de aglomeraciones que, como se ha demostrado es lo peor que podemos hacer.

El miedo sigue vigente

Pla Ventura
Toros de Lidia / 27 julio, 2020
Ya dije en su momento que, dadas las condiciones sanitarias que se nos habían impuesto para la celebración de espectáculos taurinos, era de héroes la organización de los festejos y, así lo ha confirmado el señor José Montes, como empresario de Ávila el que calificaba dichas diversiones muy exitosas en lo que a la parte artística se refiere y de auténtica ruina a nivel económico.

Una pena que, un esfuerzo tan cabal y tan auténtico no haya tenido la respuesta adecuada por parte de los aficionados que, a duras penas se cumplió el “aforo” impuesto por la ley; seguro que, como dijo el empresario, no aspiraba a más, sencillamente que se “llenara” el coso según el decreto establecido y no pudo ser, lo que viene a demostrar que, ante todo, la gente sigue teniendo mucho miedo, más del que pudiéramos imaginar. Las pruebas, como todos sabemos, es que la pandemia no ha remitido, todo lo contrario, especialmente en la zona de Cataluña y Aragón.

Qué triste es el miedo que nos condiciona para todo; y, de tal modo, en los toros no podía ser una excepción. Claro que, lo peor está por venir. ¿Qué será –como dije en su momento- de esos empresarios que han arriesgado su dinero para montar corridas de toros con la problemática que tenemos encima? Repito que, hay que ser muy aficionado, tener dinero, amar a la fiesta de los toros, haber convenido con los toreros todo lo que puede llegar; mil cosas que, aunadas, es un auténtico milagro que se sigan anunciando corridas de toros por distintos lugares del suelo patrio.

No le quiero aguar la fiesta a nadie y muchos menos a los aficionados que, gracias a la televisión nos hemos deleitado con algunas faenas de auténtico lujo por parte de varios toreros, pero las condiciones en las que vivimos no invitan a nada; Ávila ha sido el ejemplo donde ha imperado el miedo porque, ante todo, se anunciaban dos corridas de toros interesantísimas, entre ellas, una de Albaserrada de Adolfo Martín que, para mayor suerte, dio un juego, en general muy aceptable, razón del disfrute de los aficionados. Claro que, una cosa es verlo desde casa frente al televisor y, otra muy distinta acudir a la plaza en la que, como se ha demostrado, la gente sigue teniendo miedo que, por otra parte, éste el libre para que todo aquel que quiera temerle en la parte alícuota que le corresponde.

Es todo muy triste porque cuando nos concedieron la libertad, lo que no sabíamos era que sería libertad condicional bajo fianza. Y la fianza no es otra que el rebrote del puto coronavirus, la utilización permanente de mascarillas como si estuviéramos en carnaval, distancias prudenciales entre unos y otros, nada de aglomeraciones que, como se ha demostrado es lo peor que podemos hacer. Y si hablamos de aglomeraciones, en los toros, quiérase o todo lo contrario, se tienen que dar pese a todas las medidas preventivas. ¿Solución? No acudir a la plaza que es lo que sucedido en Ávila para desdicha del empresario que, en un arranque de valor montó dos corridas de toros que ya las quisieran muchas plazas de primera.

No se sabe hasta cuándo pero, de tal forma nos tenemos que acostumbrar a vivir, por tanto, acudir a los toros sigue siendo una quimera para todo el mundo. Lo triste de la cuestión es que los toros no pueden darse sin público porque no tenemos televisiones que nos financien, de ahí que, o hay aficionados en la plaza o se deja todo para mejor ocasión. Nosotros decidiremos.

La cola del paro..


Viñeta de Idígoras y Pachi (El Mundo 29.07.2020)
********



ECUADOR. Torerías: Especial Ganadería de Huagrahuasi / por Carmen Toledo y Gonzalo Ruiz.


'Tendido Ecuador'
El programa de Radio Quito, Torerías, realizó un especial sobre Huagrahuasi, propiedad de José Luis Cobo, una de las ganaderías de mayor prestigio del campo bravo ecuatoriano.

Ubicada a 3.100 m de altitud en la cordillera de Los LLanganates: Click
Tungurahua – Ecuador











Muere el taurino Joaquín Ramos, hombre de confianza de Joselito y José Tomás

Joselito, Talavante y Joaquín Ramos, tras darse a conocer el acuerdo de apoderamiento.

Hermano del matador de toros salmantino José Luis Ramos, participó también en el apoderamiento de toreros como César Jiménez o del rejoneador Sergio Galán, y hasta hizo sus pinitos como empresario.

Muere el taurino Joaquín Ramos, hombre de confianza de Joselito y José Tomás
  • Compartía con José Miguel Arroyo las labores de apoderamiento de Alejandro Talavante

Madrid, 28/07/2020 19:55h.
Ha muerto el conocido taurino Joaquín Ramos tras no superar una intervención quirúrgica. La afición y cercanía del mundo del toro en su Ciudad Rodrigo natal llevó a Ramos a comienzos de los años ochenta del pasado siglo al entorno de José Miguel Arroyo «Joselito». Primero como mozo de espadas y después como hombre de confianza junto al apoderado Enrique Martín Arranz.

La confianza entre ellos ha sido tal que ese grupo ya no se rompió nunca. Tanto que cuando Arranz se hizo cargo de la carrera de José Tomás, ya en los noventa, la figura de Joaquín Ramos fue indispensable en su faceta de veedor en el campo.

Hermano del matador de toros salmantino José Luis Ramos, participó también en el apoderamiento de toreros como César Jiménez o del rejoneador Sergio Galán, y hasta hizo sus pinitos como empresario. En los últimos tiempos era el representante de José Tomas, y el pasado mes de enero, cuando Alejandro Talavante anunció su reaparición, se unió a Joselito para apoderar al extremeño.

"Que los vote el Tato..." / por Paco Mora

(Foto: Plaza México)
Si algo ha quedado claro en esta triste situación es dónde tiene el toreo y su gente, e incluso los aficionados, a su enemigo irreconciliable. Como decía aquel: “Que los vote el Tato”.

"Que los vote el Tato..."

Paco Mora
AplausoS, 28 Julio 2020
El barullo que han armado entre la ministra de Trabajo y el de Cultura para intentar parar la bola de nieve que se les ha venido encima por negarles sus derechos laborales a los trabajadores del toreo, evidencia la incapacidad para la política de ambos. Y es que ese totum revolutum en que ha convertido la política Pedro Sánchez, con tal de sentarse en el sillón de La Moncloa, formando una mayoría con repitajos de las más diversas minorías -de extrema izquierda e independentistas por supuesto- ha dado lugar a un Gobierno que parece El Camarote de los Hermanos Marx -ya lo dijo Felipe González, que no es precisamente militante de VOX- en el que la mayor parte de sus componentes carecen de seriedad, criterio, capacidad y hasta de la mínima altura ética y cultural para sentarse en una poltrona gubernamental. Y esto no es una opinión sino una evidencia incontrovertible.
La señora ministra y el señor ministro arriba referidos, tal parece que estuvieran jugando a la pata coja y van de oca a oca y tiran porque les toca, sin el mínimo criterio fijo, y lo que es peor, sin el conocimiento indispensable de lo que es un ministerio para poder jugar a ministros. Pero como decía aquel, es lo que hay. Solo han conseguido irritar a los trabajadores del toreo, a la parte más humilde y desprotegida de un gremio en el que la incultura taurina de Uribes y doña Yolanda creen que solo hay millonarios. Cuando estos se pueden contar con los dedos de una mano y puede que sobren dedos. Y no están precisamente entre los subalternos.

Que la mayor parte de unos hombres que se juegan la vida frente a los toros años y años tenga que estar dependiendo de la caridad pública para poner un plato de comida en la mesa a sus hijos es una felonía. 

Los dos infrascritos, con su cruel proceder, han borrado para siempre la mínima posibilidad de obtener en las urnas un solo voto de los trabajadores del toreo para su partido, porque el hambre y las necesidades de los hijos ni se perdona ni se olvida. Ahora sale el ministro con la pata de banco de que va a remendar lo legislado, para tratar de subsanar la perfidia cometida con los trabajadores del espectáculo taurino. Tarde piaste, Sancho porque las heridas del alma tienen difícil tratamiento y casi imposible curación.

Si para algo ha servido la pandemia del Covid-19 ha sido para que nos conozcamos todos un poco mejor, y de ahora en adelante será muy difícil que nos traguemos la bola de que con un Gobierno absolutamente de izquierdas, como el actual, la clase trabajadora crece en respeto, dignidad y atención. Aquello de “a cada cual según sus necesidades” no ha contado para los picadores, banderilleros, mozos de espadas y trabajadores del campo bravo, que de ahora en adelante es posible que duden, como todo el mundo, a quién votar, pero seguro que sabrán muy bien en favor de quienes no deben echar en las urnas ni una sola papeleta.

Si algo ha quedado claro en esta triste situación es dónde tiene el toreo y su gente, e incluso los aficionados, a su enemigo irreconciliable. Como decía aquel: “Que los vote el Tato”.

El silencio de los indolentes / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Gómez del Pilar brinda en Ávila por las víctimas de la pandemia. Foto: Valdivieso, www.burladero.tv

El río está revuelto, los pescadores ávidos, la fiesta en coma y los que podrían resucitarla, en un silencio indolente.

El silencio de los indolentes

Jorge Arturo Díaz Reyes
Crónica Toro. Cali, julio 28 de 2020
El fútbol, el automovilismo (Fórmula 1 incluida), el baloncesto (NBA incluida), el beisbol, el ciclismo profesional, que anuncia ya el Tour de Francia, el campeonato mundial MotoGP, el boxeo UFC, los conciertos y otros muchos espectáculos de masas, han reiniciado actividad. Sin público presencial, sí, pero con grandes audiencias televisivas.

¿Y el toreo, que siempre despreció y puso barreras a la televisión, qué? Paralizado. Excepto claro por gestos esporádicos como el de las dos corridas en Ávila y el fervor de algunos novilleros arriesgando, desorejando y triunfando en cosos de tercera o cuarta; Constantina, Torrijos, Añover del Tajo, Múnera, Beaucaire…, sin transmisiones, frente a graderíos vacíos, e ignorados por la prensa. O la victoria de las peñas de Castilla-La Mancha y Madrid logrando poder lidiar toros de siete años en festejos populares. Es la persistencia del culto sin el negocio.

Por su lado, los empresarios de las grandes plazas; Valencia, Sevilla, Madrid, Nimes, Pamplona, Bilbao… capitales de jurisdicciones regidas por partidos de ideologías diversas, cerrados e inmóviles. Mientras, los ganaderos miran más a los mataderos que a los ruedos.

La mayoría de los espadas, para quienes el toreo ya no es modus vivendi, pues durante la última década han estado lidiando menos de tres corridas al año per cápita, se unen a los subalternos, profesionales que viven de la desaparecida paga diaria y salen a competir voz en cuello con los demás damnificados de la crisis por los magros auxilios oficiales. Exigiendo justamente que no se les discrimine, “Tenemos hambre”, alegan.

Y las pocas millonarias figuras, unas de lejos y otras de cuerpo presente, acompañan a los protestantes, pero con un inocultable sesgo político, cuando no militancia manifiesta de oposición (“El mundo del toro está en pie de guerra contra el Gobierno”, dice Marca en su edición del jueves pasado). Cuando la verdad es qué retóricas aparte, ni en las comunidades donde manda la izquierda ni en las que manda la derecha se dan corridas ni socorros.

Además, la riqueza de estos peticionarios da munición a sus enemigos, antitaurinos que aprovechan para zaherir. Como Anabel Alonso quien los llamó falazmente “Panda de subvencionados”, o los resentidos que increparon a Cayetano, la voz más alta en la reivindicación, porque su casa vale dos millones de euros.

Eso en Europa. De América, ni hablemos. No se ve futuro. En Colombia, por ejemplo, nadie habla de la temporada próxima, el sindicato de toreros se desintegra y los parlamentarios animalistas relegan la pandemia, el dolor ajeno y la mortandad para presentar su enésimo proyecto de prohibición. Cosa de locos.

El río está revuelto, los pescadores ávidos, la fiesta en coma y los que podrían resucitarla, en un silencio indolente.

martes, 28 de julio de 2020

La sucesión IV / por Jaime Alonso


..Y la altura de miras de quienes nos gobiernan buscan lo contrario de Franco: desvertebrar España, una vez destruidas todas las Instituciones que la configuran. ¡Avisados estamos!

La sucesión IV

Jaime Alonso
El Correo de España / Madrid, 25 Julio 2020
A petición y por la curiosidad que todo razonamiento comporta, me formulan una nueva pregunta que implica nuevos artículos sobre las razones por las que un hombre tan excepcional, inteligente y pragmático como Francisco Franco, eligiera a Juan Carlos para sucederle en la Jefatura del Estado, instaurando/restaurando la Monarquía. El hacer la pregunta: ¿Porqué Juan Carlos? implica recordar que la autoridad del poder de Franco era no solo aceptada, sino, además, indiscutida. La predicción de Franco fue razonada y razonable, aunque la extensión de su cumplimiento dependiera de la voluntad del legatario y de innumerables ponderables su permanencia o fracaso.

Franco siempre tuvo clara conciencia del futuro que deseaba para España, sentando las bases, aunque el resultado sea inabarcable para un mañana, en el pasado no escrito. Lo acredita la declaracion, en 1981, de Juan Carlos a la BBC: “Una vez le pregunté [a Franco: “¿Por qué no me explica un poco cómo maneja los asuntos de Estado y cómo se enfrenta a los distintos problemas? “…él me respondió: “No es interesante porque, cuando tengas que hacerlo tú, lo tendrás que hacer de una manera completamente diferente a como yo lo he hecho". Mucha gente dirá que eso no es cierto, pero es verdad que me lo dijo.

Hoy parece ignorarse dos aspectos esenciales del gobierno de Franco. Uno, que su largo gobierno no lo marcó el calendario, sino los siglos de historia en que se basa para no repetir errores. Dos, que su personalidad superior y carismática, razón suprema de todo poder, consistía en que los hombres y la sociedad, estaba segura de conseguir sus fines guiados por él. La victoria en la inevitable guerra civil y su posterior construcción del Estado, así lo atestiguan. El que finalizara su mandato al fallecer, longevo, de muerte natural, así lo refrenda.

Sin embargo, el camino fue largo y difícil. Una guerra durísima y un complejo “mandato comisorio” o “dictadura constituyente”, a la manera romana de Julio César; la creación de un Estado, la Ley de Sucesión del Reino (1947), la proclamación explicita de la Monarquía en la Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958), la Ley Orgánica del Estado (1966) y la designación de sucesor (1969) para que, efectivamente, en 1975 funcionasen las instituciones, como se había previsto, y, en 1978, el pueblo refrendase la Restauración, incluida en el bloque constitucional, sin necesidad de referéndum especifico y sin necesidad de que el Rey jurase la Constitución.

Acierta el intelectual más robusto y preclaro de nuestro siglo pasado Gonzalo Fernández de la Mora al afirmar “durante los cuarenta años no existió un pensamiento franquista. Franco fue un fideicomisario o albacea de todas las ideas que se agrupaban en el movimiento nacional. Franco no tuvo una ideología   y el único acto eminentemente franquista, a lo largo de su historia como jefe del Estado, fue la aceptación de la Monarquía para su sucesión y la elección de los Borbones como familia dinástica de España. Tal afirmación no puede hoy sorprender. Ya en 1944, Franco envía a Don Juan de Borbón un telegrama en que le dice literal y terminantemente: “La restauración de la monarquía es nuestro ultimo objetivo”.  .

La figura excepcional de Franco en su “era”, conjuraba en la practica política todas las disidencias, todas las divisiones, todos los recelos. Por ello cargó de legitimidad y autoridad a su sucesor, prefigurándolo como piedra angular del futuro régimen y garantía de estabilidad política, social y económica, en un estado de derecho inexistente hasta su llegada. El régimen de Francisco Franco será ya un jalón imprescindible del acontecer español al que será imposible dejar de referirse para entender la clave de nuestra vida política contemporánea. Por ello resulta un oxímoron grotesco, tanto los que se definen como franquistas republicanos, como los que se consideran monárquicos antifranquistas. Ambos contradicen la sensatez de los hechos.

A la muerte de Franco vino la coronación de Juan Carlos, como actos coetáneos y sucesivos de las previsiones legales de sucesión, sin posibilidad de objeción alguna. Ni la monarquía vino como un milagro de Santa Teresa, ni fue el objetivo de los partidos comunista, socialista y demás plataformas unidas en el antifranquismo para conseguir, en la transición, la restauración borbónica, por mucho que se empeñe el imperio mediático de la verdad oficial. La Instauración de la democracia como propagandísticamente se refiere a la constitución de 1978, tampoco lo obtuvo el antifranquismo, o la ruptura de la legalidad preexistente. 

La realidad histórica es lo que se quiere hurtar a los españoles mediante una Ley de Memoria Histórica o Democrática, suprema falacia del totalitarismo frente populista que se ha vuelto a formar en España para dar paso a una entelequia de Republica Federal Asimétrica.

Dado que Franco supuso la transición de la República a la Monarquía, como acertadamente señalara Enrique de Aguinaga, la creada Ley de Memoria Histórica o Democrática representa la ruptura del entramado histórico, jurídico y político para devolvernos a la, ahora idealizada, II República. Por ello resulta una inconcebible y grotesca incoherencia que todo el arco constitucional conservador se hubiera abstenido, cuando no apoyado la referida ley y la profanación de la tumba de Franco. Pronto veremos el resultado que no oculta la inconstitucional ley para la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político de los españoles. También para la Monarquía y la unidad de España.

Ironías o paradojas del destino que cobran actualidad, con semejanzas inconcebibles, en la magnitud espacio temporal que todo lo envuelve. Lo cuenta el monárquico, bandera del antifranquismo una vez muerto Franco, y precursor de esa entelequia llamada “la monarquía de todos”, Luis María Anson. Pagina 352 y sig. de su libro D. Juan. Cena en Villa Giralda, residencia del abuelo del Rey, en Portugal, que sostenía el estado español y que los monárquicos sin pudor llamaban “el exilio”.

1.Juan, según el relato del autor y presente en la mesa, se dirige sereno a los comensales diciendo: “Os he reunido esta noche a vosotros, que tenéis toda mi confianza, para explicaros algo que ya conocéis. El Príncipe ha salido hoy de mi autoridad y ha desobedecido una orden mía. Debo decir que tiene ya 28 años, corría el año 1966, y en muchas cuestiones su criterio no coincide con el que yo tengo. No quiero hacer críticas, como os podéis imaginar. Pero si poner los pies en una nueva realidad que se veía venir desde que se casó y. yo, por complacerle, acepté que se metiera en la Zarzuela. La unidad de la Dinastía, queridos míos, está rota. Y no podemos basarnos en ella. Toda la política que hemos hecho hasta ahora se ha construido sobre la piña formada por mí hijo y por mí. Eso ya no es así. Sería absurdo mantener la ficción y, por tanto, ha llegado el momento de plantearse una nueva política. Os he convocado esta noche porque me gustaría conocer vuestra opinión y vuestras ideas”.

Pemán, lamenta lo ocurrido y está de acuerdo en que es necesario trazar las líneas de una política renovada. Yanguas pide prudencia y cuenta una historia de cuando él fue ministro de Alfonso XIII. Fanjul es más expresivo y cree que al Príncipe le han puesto entre la espada y el Trono. O se aparta de D. Juan o perderá la Corona. Martínez Almeida esta muy brillante y traza una nueva y atractiva política liberal. Los demás callan. Por lo que concluye D. Juan, con sosiego: “debemos estudiar las nuevas líneas políticas de nuestra Causa. Lo que hemos hecho hasta ahora no sirve”.

En ese momento, refiere el autor, un Pedro Sainz Rodríguez, visiblemente alterado, interrumpe al Rey. “Ah, de manera que Vuestra Majestad piensa que es tan alto, tan guapo y tan listo que todo lo sabe y los demás somos unos percebes incapaces de prever las cosas más elementales”. Ante el tono de D. Pedro y la agresividad del gesto y la voz, D. Juan parece crisparse, pero se domina, en medio de la tensión súbita que se ha creado y que estremece el apacible salón de Villa Giralda. 

Prosigue Sainz Rodríguez “Pues no, no es así. Hay algunos menos listos que Vuestra Majestad que teníamos todo esto previsto desde la entrevista del Azor. Pero ¿qué idea se ha formado Vuestra Majestad de quien es Franco? Pero ¿es que todavía no se ha dado cuenta del personaje que tiene enfrente? Franco manda más y tiene más poder que Felipe II. Franco puede hacer en España lo que le salga de los huevos sin que nadie tenga fuerza para oponerle la menor resistencia. Franco puede proclamar mañana la República, o establecer la Regencia, o poner en marcha la mayor putada que se le pueda ocurrir a Vuestra Majestad. Franco puede hacer Rey a D. Juanito, puede hacer Rey a D. Alfonso Dampierre, puede hacer Rey a Hugo Carlos, puede hacer Rey al fiambre de Carlos VIII, puede hacer Rey a su propio caballo, como si fuera Calígula”. Y al día siguiente, la Prensa unánimemente aplaudiría su decisión y Emilio Romero escribiría en Pueblo “Por fin el caudillo ha tomado la decisión más acertada, por fin ha terminado con la ficción de los Borbones caducos y la Monarquías cortesanas, por fin ha dejado como sucesor al símbolo con el que todos estamos de acuerdo, al símbolo de la guerra, al símbolo de la victoria, al símbolo de la cruzada, al caballo, para que sigamos con el Movimiento como hasta ahora, porque la única sucesión posible del Movimiento Nacional es el propio Movimiento Nacional”.

Y continua la disertación, manteniendo el tono de voz: “Pero ¿qué se ha creído Vuestra Majestad? Pero ¿quién se ha creído Vuestra Majestad que es Vuestra Majestad ante un hombre como Franco”. Vuestra Majestad no tiene ni ha tenido desde la conferencia de Postdam, una sola probabilidad de ser Rey de España. ¿Me ve bien Vuestra Majestad como soy yo, bajo y gordo? ¿Cree Vuestra Majestad que yo podría ganarle un partido de tenis a Manolo Santana? Seguramente no lo cree, ¿verdad? Pues las mismas probabilidades tiene Vuestra Majestad de ganarle a Franco o que Franco le nombre Rey de España.

Y sin embargo yo saldría a la pista a jugar porque una lesión de Santana me haría ganar el partido. Esa es la única probabilidad que ha tenido Vuestra Majestad de ser Rey de España desde 1946: Qué Franco se muera, que tenga un accidente o que lo maten. Si aquella escopeta de la navidad del 61 le llega a explotar en la cara en lugar de en la mano, Vuestra Majestad sería hoy Rey de España. Con Franco hay que jugar a fondo la baza de Juanito, el único anzuelo que puede morder, y luego ya veremos.

Y ya en tono más pausado y bajando la voz, termina: “Ni vamos a cambiar la política monárquica, ni vamos a hacer más sandeces. ¿Acaso piensa Vuestra Majestad que la política en Inglaterra la ha hecho Jorge VI o Isabel II? Pues claro que no. La ha hecho Churchill”. Pues bien, la Monarquía para volver a España, tiene que tener dos caras. Una, la del Príncipe, que sea aceptable para la España franquista. Y otra, en pugna con la primera, la Vuestra Majestad, que sea aceptada por la España no franquista y por el exilio. Lo demás es música celestial.

A estas alturas de la historia sabemos lo que triunfó, como sabemos el incierto futuro que nos aguarda, por los errores propios -la Monarquía- y la derecha cobarde y sin principios; y los aciertos ajenos, los coaligados para subvertir el orden histórico y legitimo. A ello habría que sumar una nueva incertidumbre con notables diferencias. La institución no tiene el prestigio y la reputación que él restaurador le otorgara. Los que instigan la nueva ruptura, lo hacen para derribarla, no para fortalecerla. 

Y la altura de miras de quienes nos gobiernan buscan lo contario de Franco: desvertebrar España, una vez destruidas todas las Instituciones que la configuran. ¡Avisados estamos!