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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 15 de febrero de 2016

El penalti de la vergüenza / por Juan Manuel Rodríguez



"...el famoso penalti, el penalti de la vergüenza. "Genialidad", "lujazo", "una pasada", "obra de arte"... con 3-1 en el marcador y en un partido que estaba finiquitado. Berizzo dice que no fue una falta de respeto pero a mí sí me lo pareció. El gol, que además tendría que haber sido anulado porque Suárez estaba dentro del área, fue un vacile innecesario..."


El penalti de la vergüenza

El Real Madrid perdió hace tiempo la batalla del lenguaje, anterior incluso a la de los medios. Así, el equipo blanco, que ha marcado 70 goles y que el sábado le hizo cuatro al Athletic, tiene "pegada", mientras que el Barcelona, que ha marcado ocho menos, en concreto 62, es un puro espectáculo, un deleite para la vista, un orgasmo. En su mejor temporada, Luis Suárez, que es una máquina, una fiera corrupia, el nuevo Gerd Müller, ha marcado 23 goles, dos más que Cristiano, de quien todo el mundo asegura que está en su peor momento desde que llegó a Madrid. De Cristiano se mira con lupa todo y, desde luego, los goles que marca de penalti, y no sucede así ni con el propio Suárez, que ya ha marcado dos penaltis, ni con Neymar, que lleva tres, ni con Messi, que se ha beneficiado de otros dos.

A Cristiano sí habría que quitarle, según parece, sus penalties, pero a Suárez, Neymar y Messi no; de Benzema, que ha marcado 19 goles y ninguno de penalti, no se dice sin embargo absolutamente nada, ni para bien ni para mal, y no es por supuesto ni una máquina ni mucho menos una fiera corrupia o el nuevo Müller. Es más, a Benzema habría que haberle apartado del equipo por una investigación en curso mientras que, por ejemplo, a Mascherano, condenado a un año de cárcel, hay que elevarle a los altares. Lo más bonito que se dice de Cristiano, que se ha convertido ya en el máximo goleador histórico del Real Madrid y está a cinco goles de alcanzar a Zarra, es que no marca fuera desde el 30 de noviembre. Ni que decir tiene que trocear presuntamente un contrato para eludir aparentemente al fisco español para así poder fichar a un futbolista está muy bien y es un modelo de gestión.

Y ahora vayamos con el famoso penalti, el penalti de la vergüenza. "Genialidad", "lujazo", "una pasada", "obra de arte"... con 3-1 en el marcador y en un partido que estaba finiquitado. Berizzo dice que no fue una falta de respeto pero a mí sí me lo pareció. El gol, que además tendría que haber sido anulado porque Suárez estaba dentro del área, fue un vacile innecesario. Y es que el Barça, que indudablemente juega muy bien al fútbol, está cimentando fama de equipo prepotente y con cierta tendencia a burlarse del rival caído; el Celta estaba ayer caído y Messi y Suárez quisieron jugársela a Sergio Álvarez. Y ahora... pongamos que hablo del Madrid; sustituyamos a Messi por Cristiano y cambiemos a Suárez por Benzema... ¿qué se habría dicho de ellos? ¿Les habrían puntuado con cuatro ases en el diario As?... Yo creo que no.