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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 22 de febrero de 2016

Madrid. Feria de Invierno en Vistalegre: Apoteósico David Mora en su emocionantísimo regreso junto al de Jiménez Fortes / por J.A. del Moral


"...Este torero, ya lo dije en su memorable tarde de San Sebastián hace años, es de los grandes. Lo demostró crecido, seductor, relajado y contundente al natural con este toro tan exigentemente bravo..."


Apoteósico David Mora en su emocionantísimo regreso junto al de Jiménez Fortes

Palacio de Vistalegre. Domingo 21 de febrero de 2016. Tarde fría en plaza cubierta con media entrada.
Seis toros de Parladé. Bien presentados y de buen juego en general. Excelente para el toreo el primero. Manejable el segundo. Con no pocas complicaciones el tercero que fue a peor. Muy deslucido el cuarto. Bravo, encastado y noble el gran quinto que fue extraordinario. Manejable sin clase el sexto que salió de sobrero.

David Mora (pistacho y oro): Gran estocada, dos orejas con vuelta clamorosa. Gran estocada, aviso y gran ovación con saludos. Pinchazo y estocada casi entera caída, oreja. Salió a hombros.

Saúl Jiménez Fortes (corinto y oro): Media estocada muy tendida y tres descabellos, aviso y ovación con saludos. Estocada, aviso y nutrida ovación. Dos pinchazos y buena estocada, gran ovación. 


La gente no sabía si calificar a los dos contendientes de valientes o de atrevidos en su milagrosa reaparición. Más bien decir ambas cosas. Los dos regresaron a los ruedos tras costosísimas recuperaciones a raíz de las gravísimas cogidas que sufrieron. La de David Mora hará dos años en la próxima feria de San Isidro. La de Jiménez Fortes la pasada temporada y después de haber caído muchísimas veces más debido a su indeclinable y extraordinario arrojo. Fortes las colecciona y cada tarde que le vemos no podemos evitar el temor de que vuelva a caer. Un temor tantas veces asegurado en su caso más particular.

Lo de David Mora fue otra cosa. Llegó a Madrid tras triunfar en Sevilla con el tremendo disgusto de haber leído crónicas muy injustas sobre su actuación en la Maestranza. Quizá y sin quizá, al verse tan mal tratado por la prensa, sobre todo desde una tribuna muy importante, decidió recibir al primer toro en Madrid con una larga cambiada a porta gayola. Y en qué hora lo hizo…. La cogida fue espeluznante y tuvo un larguísimo coste. David dio un ejemplo de hombría y de incontenible afición sin perder la moral durante los muchos meses que duró su restablecimiento. La mayoría de los que le conocemos pensamos que no lo conseguiría. Pero lo ha logrado. Ayer fue una tarde importantísima para David Mora. Una tarde de reafirmación tan grande que pocas veces hemos visto algo parecido.

Fue emocionantísimo verles recibir la gran ovación que les dedicó el público al aparecer en la puerta de cuadrillas. Ovación que duró hasta que se deshizo el desfile de cuadrillas y que aumentó los decibelios en otra impresionante ovación que les obligó a saludar. Les brotaron las lágrimas como a muchos de los presentes. Y saltó el primer toro al ruedo.

David Mora se durmió templadísimo y mecido en las verónicas del recibo. Noble y también templado el burel aunque un poco a su aire en la embestida. Fue cuidado en varas. Las verónicas del quite tuvieron si cabe más sabor por lo que el torero se recreó en su abelmontada interpretación. El toro se distrajo algo en banderillas. Pero pareció llegar claro a la muleta. Brindis al público de David en los mismos medios del ruedo. Ya se le había cambiado la cara a serena y segura a David Mora. Estatuarios. De pecho de pitón a rabo. Y citando en la media distancia, arranque por redondos con el problema de la escasa fuerza del animal y de su marcada querencia a tablas. Se fue acoplando a medida de cada pase. Buena la segunda ronda rematada con un cambio al natural eterno. El izquierdo iba a ser el mejor pitón del toro. Como así lo comprobamos en una primera tanda de naturales de creciente factura, hondura y sabor. La firmeza del torero se acentuó en otra tanda al natural. Y qué buenos, qué sabrosos los remates con los de pecho. Larguísimos y relajados los redondos que siguieron. De pecho a pies juntos. Una maravilla. Y más naturales de la misma guisa con un precioso ayudado para cerrar la faena. Buscó la igualada y de seguido entró a matar con estilo y entrega logrando una estocada entera arriba. Dobló pronto el burel y las dos orejas en las manos del matador. Qué momento más grande. A la general alegría se sumó otra vez la emoción incontenible, desparramada en los saludos del matador y en una vuelta al ruedo apoteósica. ¡Enhorabuena¡, torerazo.

Con la moral por las nubes y la confianza totalmente asentada, David afrontó al tercer toro. Un colorao de más bastas hechuras que las de los ya lidiados. Incierto y blando en el recibo de capa. Suelto del breve y liviano puyazo. Las manos por delante en la brega del tercio de banderillas, brillantemente cubierto. Antes, un muy templado y gustoso quite por chicuelinas de David que remató con dos medias de cara factura. Emotivo brindis a los médicos que le han asistido con absoluta dedicación y acertado tino. Los primeros muletazos de la faena fueron de tanteos espaciados. Y una vez fijado el animal, de nuevo soberbio con la derecha en dos tandas. Tiempos, sitio y distancia acertados. Y un punto de pasión para que todo trascendiera y llegara al alma de los aficionados. La perdida de manos del toro, deslució la tercera ronda. Pero no las ganas y las razones toreras del matador al quien ayer vimos no solo como si no le hubiera pasado nada malo, sino más hecho, más sembrado que nunca, como bien acreditó al natural y de nuevo a derechas sin que el animal apenas le ayudara. Por encima del toro en cualquier caso. Faena para los profesionales y para aficionados entendidos. Y otra gran estocada de perfecta ejecución. La ovación que recibió David fue muy grande otra vez.

El negro quito tuvo mejor aspecto y buenas hechuras. Y metió la cara en el otra vez templado capote de David Mora con el que no tuvo mayor inconveniente que la poca fuerza del animal. Bravo en el puyazo. Y muy buenos lances del quite. Excelente en la brega del tercio de banderillas. Hubo toro, pues. Y había torero. Brindó a su fidelísimo y ejemplar apoderado Antonio Tejero y al nuevo Simón Casas. Y tales señores un arranque de faena señorial por bajo con la izquierda con cambios memorables. Mucha distancia para los redondos. Relajo total y bellísima templanza en dos rondas para el recuerdo. 

Este torero, ya lo dije en su memorable tarde de San Sebastián hace años, es de los grandes. Lo demostró crecido, seductor, relajado y contundente al natural con este toro tan exigentemente bravo. El toro de la tarde. Rizó el rizo David con ambas manos otra vez. Faena importante además de señera. Quizá excesivamente prolongada. Por eso resultó revolcado al intentar entrar a matar, afortunadamente sin consecuencias. Sin mirarse volvió a la cara del toro por manoletinas. Ya le costó al toro cuadrar como era necesario y debido. Y, lastimosamente, pinchó antes de dejar un espadazo caído. Le pidieron una oreja que, de haber matado pronto y bien, habrían sido otras dos orejas y hasta quizá un rabo. Le concedieron una. Pero bueno, la puerta grande ya la tenía asegurada. Se pidió la vuelta al ruedo al toro. Debió ordenarlo el presidente.

Con el segundo toro de la tarde, un precioso colorao, Jiménez Fortes no pudo acompasarse con el capote por el deslucido embestir por muy flojo del animal. Andaba mal de las patas y fue protestado. Pero fue calentándose. Le simularon la suerte de varas. La presidencia ordenó la devolución del toro durante el frustrado quite por chicuelinas por doblar las manos el burel. En su lugar soltaron el que tendría que haber salido en tercer lugar. 

Otro de Parladé. Negro mulato con bonitas hechuras. Suelto del capote de Jiménez Fortes. Las manos por delante al embestir cuando lo hizo. Por fin pudo torear a la verónica sin buena respuesta del animal que además carecía de fuerza. No obstante, tomó un puyazo en forma. Quite por chicuelinas con lucida revolera de remate. Y otro brindis al público entre grandes ovaciones. Muy manejable el animal. Muy firme Fortes en los muletazos por alto de apertura. Bien aunque sin terminar de redondear la primera tanda con la derecha por la flojera del burel. Mejoró todo en la segunda tanda. Muy valiente al natural sin que el torero terminara de estar del todo a gusto. Obediente el toro aunque muy mirón. Y más con la derecha con el toro ya venido a menos. Intacto el reconocido gran valor del torero. Fue lo importante de la faena. Más que el trasteo en sí mismo que Fortes alargó en demasía. Media estocada muy tendida que necesitó del descabello. No hubo más que palmas con saludos.

El negro y feo cuarto se quedó corto y echó las manos por delante en el recibo capotero del malagueño. Recibió un puyazo en forma. Esperó y se defendió en banderillas. Por bajo con la derecha empezó Fortes la faena. Y muy valiente además de templado por redondos. Lo de templar era imprescindible para corregir y mejorar en lo posible las siempre altas embestidas del animal. No todo lo necesario porque el toro fue a peor por momentos, como vimos cuando Fortes quiso centrarse al natural sin acabar de conseguirlo. Mal toro sin llegar a imposible. Para nada de triunfo. Solo para estar valiente. Incluso en las arriesgadas manoletinas finales. Prolongar el trasteo resultó baldío. Mató a este toro de estocada entera suficiente. Se ganó otra nutrida ovación.

El sobrero del mismo hierro titular, negro y más alto que sus hermanos, permitió lucirse con el capote de Fortes en el recibo. Toro galopón y sueltón de salida. Le aliviaron el puyazo debido a su blandura de remos. Valiente quite por gaoneras del malagueño. No hay manera de evitar el apelativo de valiente con este torero, sean como sean los toros que le corresponden. Este solo fue algo mejor que sus dos anteriores oponentes.

Fortes brindó a David Mora. Gran detalle. Empezó la faena en los medios con el “cartucho de pescao” siguiendo por naturales de varia factura según las cambiantes reacciones del animal. Tan pronto franco como excesivamente débil. Era toro de mimarlo al máximo. Fortes anduvo más centrado con la derecha que con la zurda aunque algún postrero natural tuvo su qué. Circulares invertidos, máxima cercanía, arrimón y bernardinas para acabar. Sobrado, se montó encima del toro. Fue lamentable que volviera a fallar con la espada.