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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 21 de marzo de 2018

La plaga de las corridas interminables / por Ricardo Díaz-Manresa



Hay algunos que no se cansan de torear –es decir, de dar mantazos- hasta que el presidente generosamente le dice que ya han pasado 11 minutos porque en esto suelen ser de manga ancha y regalan uno, y supongo que más, cuando la faena es de triunfo. 

La plaga de las corridas interminables 

Tengo que insistir porque lo hemos visto también estos días, todas las tardes o casi todas, en Valencia. La plaga de las corridas interminables, por faenas interminables, no hay quien la pare. Tengo que repetirlo. En las Fallas, alargamientos de faenas, avisos por doquier con la generosidad y paciencia además de los presidentes. Largometrajes todos los días. También lo soportamos en las ferias de Olivenza y Castellón. Y así ocurrió el año anterior y en temporadas precedentes. La plaga viene de lejos. 

Hay algunos que no se cansan de torear –es decir, de dar mantazos- hasta que el presidente generosamente le dice que ya han pasado 11 minutos porque en esto suelen ser de manga ancha y regalan uno, y supongo que más, cuando la faena es de triunfo. 

Y contemplo preocupado que cada día más el público se adapta y traga en esta loca España de 2018. Otros no volverán. Se aburrirán. Pensarán del espectáculo que es pesado. 

Incluso la emisora de pago que retransmite las corridas deja un espacio de 3 horas para el directo de cada tarde. Tres horas que pronto y a este paso las consumirán. Las consumieron y sobrepasaron el domingo 18 aunque con dos toros devueltos al corral. 

Da igual que sean novilleros. Estos casi peor. O toreros emergentes que tienen que aprovechar la oportunidad y piensan también que el tiempo y…se eternizan con la muleta. Unos torean, otros lo parecen y otros se hartan de dar mantazos y de aburrir. 

Y siempre tardes de avisos. Clarinazos a los 10 minutos que casi siempre son 11… No fallan. Los trompeteros tienen más trabajo que nunca. 

Y en el caso de faenas triunfales pues el aviso suele caer inmediatamente antes de perfilarse para matar o cuando acaban de dejar la espada, muchas veces baja pero… eso da igual en la tauromaquia moderna. 

Igual que las banderillas donde caigan. Eso de en el canto de un duro es ya una antigualla… 

De dos horas y media se salvan pocas corridas. Incluso cinco minutos más y hasta diez. Y rondan también las tres horas menos cuarto. 

En diez minutos hay tiempo de sobra para hacer dos faenas y con una sobra. 

Y no sólo son los espadas. Cada vez hay más espacios muertos y más perder el tiempo entre tercio y tercio e incluso dentro del mismo. 

Se lo tienen que plantear los toreros para no convertir las corridas en interminables y las faenas en demasiado largas. 

Y que no olviden esos toreros pesados, muy pesados y pesadísimos que hasta los crueles tienen su público en cualquier actividad de la vida. Los pesados, nunca.