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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 27 de marzo de 2018

ÚBEDA. Lunes Santo de fervor y recogimiento


Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora de Gracia y Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Pasión. / ROMÁN
Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora de Gracia./ROMÁN

Por las calles ubetenses procesionaron la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora de Gracia y la Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Pasión

Lunes Santo de fervor y recogimiento

Úbeda, Martes, 27 marzo 2018
Dos cofradías procesionaron en la noche del Lunes Santo ubetense, la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora de Gracia y la Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Pasión, congregando a miles de personas por las calles y plazas del casco histórico de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. No hubo riesgo de lluvia, lo que aportó tranquilidad, aunque fue necesario abrigarse bien.

La primera cita fue en la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares, donde se repitió una estampa que se viene viviendo con gran fervor desde hace 31 años. A las nueve y cuarto, mientras el guión de penitentes y la tradicional orquestina salían pausadamente frente a una abarrotada plaza Vázquez de Molina, en el interior los costaleros, encabezados por Rafael Martínez Redondo, tomaban posiciones entre abrazos y gestos de ánimo tras rezar en grupo ante la imagen de su titular.


Minutos más tarde, la Virgen de Gracia, obra de Ramón Cuadra sobre un paso de palio de Orovio de la Torre con bordados de Francisco José Perales Perales, cruzó la puerta poco a poco entre los sonidos de la preciosa marcha 'Nuestra Señora de Gracia' de Manuel Antonio Herrera Moya. Y justo después los aplausos premiaron el esfuerzo de los costaleros, que deben cargar a media altura hasta que traspasan el arco y el capataz puede gritar «¡al cielo con ella!».

Cerró el desfile la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de Gracia acompañando el paso de la Virgen. Muy emotivo fue el discurrir por por la Puerta de Granada, de nuevo entre multitudes, para encarar la recta final de su recorrido.

Destacó la gran presencia de niños en las filas de esta hermandad, que apuesta decididamente por la juventud. No en vano, su grupo Jóvenes con Gracia realiza una gran cantidad de actividades a lo largo de todo el año. Durante la procesión, su bandera estrenó un corbatín con motivo de su décimo aniversario, que fue regalado por la junta de gobierno. En el figuraba el lema «Por los niños, que nunca caerán en el olvido» junto al dibujo de un pez, símbolo que se ha utilizado en los últimos días en torno al caso del joven Gabriel y que también fue el icono que en los tiempos de Jesús utilizaban los Cristianos.

Costaleros
Respecto a la segunda cita de la noche, a las diez y desde el Real Monasterio de Santa Clara, realizó su salida procesional la Hermandad de Costaleros, cofradía de gran trayectoria (fundada en 1984) aunque procesionó por primera vez por las calles de Úbeda hace nueve años.

Por tercer año contó con el acompañamiento de la Banda de Tambores y Timbales del Perdón, con más de tres décadas de trayectoria, pero ya integrada definitivamente en la cofradía como Banda de la Pasión o Esclavos de la Pasión, para la que se han adquirido algunos instrumentos nuevos. El año pasado ya lucieron túnica de la hermandad, pero con capirucho en lugar de la capucha estatutaria. Y como estéticamente gustó, el resto de hermanos podrá ir cambiando progresiva y voluntariamente este elemento, según quedó aprobado en junta.

La talla del Cristo de la Pasión es una imagen realizada en el taller Arte y Restauraciones Moreno por las ubetenses de adopción María Esther y Laura Moreno. Representa a Jesús sentado en el Gólgota, con el cuerpo lacerado por las torturas previamente recibidas y presenciando la preparación de la cruz en la que será ajusticiado. Respecto al trono es de Alfonso Ruiz Esteban y ya lució completamente terminado tras unos años en proceso. Como novedad, fue portado por costaleros y costaleras.

El cortejo estuvo identificado un año más por la sobriedad, la sencillez y el silencio. Los elementos característicos fueron el hierro y el barro, ya que muchos de los atributos y enseres que portaron los hermanos han salido de los talleres de forja y de los alfares de la ciudad. El desfile fue precedido de una cruz de guía y ciriales, recorriendo las callejuelas situadas entre el barrio de Santo Domingo, la plaza Primero de Mayo y la plaza de San Pedro.

Se estrenó además una cruz donada por un hermano, austera, de madera, situada entre la banda y las filas de penitentes. Hubo un pequeño cambio en el recorrido buscando calles de más amplitud, añadiendo su paso por el Pasaje de Jesús y la plaza Vázquez de Molina.