
'..Y es que tras la salida del cuarto toro la plaza se convirtió en un diluvio continuado que disminuyó las posibilidades de éxito, al tiempo que engrandeció la disposición de la terna para continuar, aunque fuera luchando contra los elementos meteorológicos..'
Beneficencia/26:
El postre… viento, lluvia y barro
Antolín Castro
Opinión y Toros / 14 Junio 2026
Con esta corrida, siete días después, se cerraba el ciclo completo de lo programado en San Isidro.
Antes la Beneficencia era el festejo de los triunfadores de la feria, hoy se anuncia al tiempo que todo el abono. Puede que acierten con el cartel, pero lo que antes garantizaba es que actuaban los triunfadores. En esta cita Talavante llegaba ejerciendo ese derecho, pero hubiera ido acompañado de Urdiales y Román. Eso hubiera sido lo justo.
Los toros, sí pueden anunciarse antes, aunque, en cualquier caso, Victoriano del Río es sinónimo de garantía antes o después. Lleno y máxima expectación. Roca Rey y Víctor Hernández acompañaron a Talavante en el paseíllo. Ese era el postre anunciado por Plaza 1. Postre que… resultó pasado por agua.
Y es que tras la salida del cuarto toro la plaza se convirtió en un diluvio continuado que disminuyó las posibilidades de éxito, al tiempo que engrandeció la disposición de la terna para continuar, aunque fuera luchando contra los elementos meteorológicos.
En la primera parte solo hay que destacar una porfía en quites del peruano con el madrileño, cuando este quitó en el toro del limeño. Capote a la espalda ambos lograron captar el interés del público. Una réplica que no dejó pasar Roca Rey ante el atrevimiento del de Los Santos de la Humosa.
El viento en esa primera parte molestó a los espadas, siendo Víctor quien más y mejor se enfrentó a ese enemigo. Pudo haber obtenido una oreja de haber sido más certero con la espada.
Con la lluvia torrencial se modificó el ritmo de la tarde. Talavante asumió el reto con disposición mientras los tendidos se desalojaban a todo correr y a borbotones. La idea de suspender se pasó por la mente de casi todos. Casi todos excepto Roca y Hernández, quienes decidieron seguir la corrida, aunque para eso tuvieran que meterse en el barro.
Roca Rey mostró no solo las ganas, también capacidad para sortear las malas condiciones del ruedo. Víctor Hernández se la jugó sin cuento y puso todo de su parte para triunfar, enmendando el fallo a espadas, pero no era su tarde con el estoque, ahora se le fue muy bajo y nuevamente la posibilidad del premio se disipó.
Los toros, bien presentados y con aceptable juego, padecieron también las malas condiciones. De no haber estallado el diluvio la tarde se pudo saldar de otra manera. Todos tuvieron mala suerte. Los únicos afortunados los espectadores de gradas y andanadas que no tuvieron que correr a refugiarse.
Con esta corrida, tan damnificada, se acabaron los festejos organizados por San Isidro. Ahora vendrán carteles de oportunidad y las novilladas nocturnas.
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