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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 6 de junio de 2026

San Isidro/26: Otros Juampedros / por Antolín Castro

Así estaba toreando Clemente justo antes del percance

'..Cada vez que vemos a Clemente nos ofrece algo, hoy lo ha hecho con el coraje para no dejarse ganar la pelea por la mala, mansa y desclasada corrida de Juan Pedro..'

Otros Juampedros
Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid, 5 de Junio de 2026
Penúltima tarde del abono isidril. De nuevo los toros de Juan Pedro Domecq. Mañana cerrarán los de Victorino Martín.

La pasada semana, con los juampedros, llegó el toreo clásico de la mano de Urdiales, hoy esperábamos que llegara también, toreros había que saben hacerlo. La duda era que nunca segundas partes fueron buenas, pero ilusión había mucha en los tendidos.

Uceda Leal abría el cartel y el madrileño sería el primero en poner sobre la mesa ese concepto clásico que vuelve a gustar tanto o más como lo hiciera antaño. Pero no pudo ser. Uceda se vio desbordado en su lote. En el primero se afligió de inmediato y en el cuarto estuvo más dispuesto, sí, pero superado por las arrancadas del Juampedro.

Pablo Aguado no encontró los juampedros adecuados para estar bien y, por tanto, no estuvo bien. A ninguno le cogió el aire y pasó de puntillas. Lo malo es que ha pasado de puntillas en las tres tardes que le hemos visto. Breve intento con el capote, donde lo mejor fue un quite por chicuelinas como réplica a un quite a la verónica de Uceda en su primero. Muy poco.

En medio de ellos dos, madrileño y sevillano, actuó un francés llamado Clemente. Tuvo que ponerse en primer lugar frente a uno de Montalvo que había sustituido al de Juan Pedro por flojedad manifiesta. No le encontró el ritmo y el trasteo resultó sin apenas atención de los tendidos.

Pero no había venido a Madrid a pasear. Y si los toros no daban oportunidades claras de triunfo, sería él quien tomara la iniciativa para que los espectadores vieran algo esta tarde. Su primera decisión fue irse a portagayola, donde se escapó de milagro del mal aire de la embestida del toro. Estaba claro, seguiría él, y los aficionados que llenaban la plaza, sin nada que les levantara de sus asientos.

Brindó al público y sacó de la montera, por no decir de la chistera, la disposición que había que tener si se quería no pasar desapercibido. Había que tirar la moneda. El toro fiero y violento le vino a decir con sus embestidas que facilidades ni una. Pero tras de un par de series desbordado se atrevió a bajar la mano y pisar, conquistar para mejor decir, el terreno del toro. Lo logró.

Ahí aparecieron series de ganar la pelea a Soldador y la plaza empezó a sentir, por un lado, emociones de verdad y, por otro, miedo de verdad también. Había logrado domeñar aquella forma salvaje de embestir, pero el toro esperaba su oportunidad. En un descuido lo agarró de muy mala manera, zarandeándolo y estrellándolo contra la arena. Se nos encogió el alma a todos mientras le llevaban a la enfermería, temiendo lo peor. Más tarde supimos que no le caló el pitón pero que llevaba una luxación de codo. Clemente tiró la moneda y pagó con tener que retirarse de la pelea que llevaba ganada. Sin duda, durante ese quinto toro, vivimos lo mejor de la tarde.

Cada vez que vemos a Clemente nos ofrece algo, hoy lo ha hecho con el coraje para no dejarse ganar la pelea por la mala, mansa y desclasada corrida de Juan Pedro. Nada que ver con la dulzura de la pasada semana. Ya lo imaginábamos al entrar, el ganadero se esmeró con el encierro que trajo el día 28 de mayo. Hoy nos obsequió, a público y toreros, con las sobras.

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