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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 7 de junio de 2026

San Isidro/26: Con los victorinos… Román sale en hombros / por Antolín Castro


'..Ya ven, si te toca el toro bueno tienes un porcentaje muy alto de salir triunfador en la tarde. Eso sucedió con el encuentro coincidente en la plaza de un torero llamado Román y un toro llamado Gallarete..'

Con los victorinos… Román sale en hombros

Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid, 06 Junio 2026
Llegamos hoy al final del ciclo isidril, quedan las corridas ‘In Memoriam’ para mañana y Beneficencia el domingo 14.

Como casi siempre, se cierra con la corrida de Victorino Martín y una terna que tienen buenos antecedentes enfrentándose a los ‘albaserradas’. Morenito de Aranda mostraba experiencias con ellos y hasta presumir de algún rabo, incluso indulto, en su carrera frente a ellos. Los otros dos de la terna, Fernando Adrián y Román, también tenían currículo con los de la A coronada.

En toriles esperaban los cárdenos y la expectación era máxima. Con los victorinos… se pueden hacer muchas cábalas y éstas se han tornado frustrantes o muy satisfactorias. Los toros han sido desiguales de presencia y juego.

Digamos pronto que Román desorejó al tercero de la tarde, de nombre Gallarete tras una vibrante faena en la que bastante tuvo con superar la prueba de una bravura desencadenada, con una fijeza absoluta y una repetición continuada. No era fácil y el valenciano, alegre y dispuesto como siempre en Madrid, cobró series de varios muletazos a izquierda y derecha, incluso finalmente toreando al natural con la mano diestra.

La emoción la puso siempre ese toro que valió por toda la corrida y a quien acompañó Román con todo lo que tenía, que no era otra cosa que encapsular en un todo las acometidas de Gallarete. Una estocada algo contraria acabó con las embestidas de ese gran toro. Lo que siguió fue una locura en los tendidos pidiendo los máximos trofeos. Lo curioso es que el usía parecía haber compartido el gran juego del toro, pero asociándolo a mérito completo de su matador. Ni Román se esperaba que le pusieran las dos orejas en la mano.

Nos alegramos por Román, siempre dispuesto y sin bajar la guardia, pero es que cuando un toro pone esas embestidas el noventa por ciento de lo que se necesita para triunfar está conseguido. En el último nos encontramos con la triste realidad, si un toro no embiste y repite como para ligar muletazos sin parar, se hacen imposibles los triunfos.

En esa tesitura estuvieron sus compañeros de terna. Vanos intentos de Morenito de Aranda con su lote, queriendo imponer el temple que los toros no tenían. Y es que intentar aplicar medicinas para resolver problemas, eso ya es otro cantar. Al menos fue el único que intentó templar. Palmas a la muerte de su primero y silencio en el cuarto.

Peor ha sido el paso de Fernando Adrián, que ha estado con ganas, pero desordenando, muchas veces por aceleración, lo que ha llegado a amontonarse. Ha salido en hombros en esta plaza varias veces, la última en esta misma feria, pero su toreo no se corresponde, al margen de su entrega, con un lucimiento natural y lógico en sus trasteos. Silenciado en su lote.

Ya ven, si te toca el toro bueno tienes un porcentaje muy alto de salir triunfador en la tarde. Eso sucedió con el encuentro coincidente en la plaza de un torero llamado Román y un toro llamado Gallarete...

El abono isidril ha terminado. Quedan los dos festejos extraordinarios ya comentados al principio.

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