
Borja Jiménez con “Soleares” el 4°. Foto: Las Ventas
Con unas palmas, una vuelta, un saludo, y tres silencios, en corrida de nueve toros y cuatro hierros, salda Borja Jiménez su encerrona. Encierro flojo y diverso...
Nueve toros de soledad
Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid, 7 VI 2026
Pese a la luminosidad, el sol, la calidez, la expectación y el lleno, la tarde empezó desairadamente. Borja iniciaba con una portagayola su gesto, seis toros solo en Las Ventas ¡Qué miedo! El animal vino al pecho, y la zambullida con pérdida del capote, persecución a toda carrera y salto al callejón en legítima defensa, fueron una presentación poco torera. Pero el rubio de Espartinas se repuso y con otra larga postrado, tres delantales espaciados y dos verónicas y media recuperó el control. Luego el de Domingo Hernández, que terminaría echando cuatro al ruedo, comenzó a blandear y blandear hasta la echada descarada, quitando el crédito a la brega. Murió de un bajonazo, que fue premiado con piadosas palmas, no muy nutridas.
Y continuó la tarde, con caídas y cambios del segundo y el tercero, que fueron reemplazados por los correspondientes reservas, de Victoriano del Río y Domingo Hernández, que a su vez salieron casi tan inestables y protestados como los devueltos. El segundo no solo se cayó, sino que se murió de repente y hubo de ser apuntillado en el ruedo. Borja, hacía de tripas corazón intentando voltear las tornas, pero el espectáculo de endeblez impedía cualquier emoción que no fuera el enojo. El gesto se convertía en un mal gesto.
Así iba la cosa de mal, ya habían salido cinco toros cuándo saltó el cuarto de lidia regular. El ambiente era de franca hostilidad en un amplio sector de la plaza. Entonces, “Soleares” de Toros de Cortes, cinqueño, astifino, bien presentado con sus 566 kilos, acometió vehemente la larga cambiada de rodillas a portagayola y las cinco verónicas rodilla en tierra, con la buena media. Parecía que todo cambiaba. Ni lo protestaron. Pese a que cayó también a la salida de la segunda bien atinada vara de “Tito”. Daniel Duarte y Fernando Sánchez cumplen un lucido tercio y el brindis al público fue acogido con una ovación que pareció decir, aquí no ha pasado nada, borrón y cuenta nueva. Sí señor, de rodillas cuatro derechas en redondo, el cambio de mano, el de pecho, y el clamor de la reconciliación. Los blándenos se repitieron, pero los ignoraron, quizá porque la obediencia seguía mansamente la muleta por un lado y por el otro. Cinco manoletinas y uno de costado encimaron la faena que como estaba la plaza podía ir de premio. No había porqué dudar, pues hasta ahí la espada había estado muy certera. Más un pinchazo hondo desarmado, y un descabello impidieron que su señoría don José Luis González González se plegara a la loca petición de otorgar una oreja sin haber estoqueado al toro. Y cómo la pedían. Qué público. Contagiado por la euforia, Borja inició la vuelta al ruedo muy alegre y la gente celebró con él.
Bueno, la cosa prometía mejorar, y salió el quinto, inválido, echado, y salieron los bueyes que fueron protagonistas de la tarde y se lo llevaron. Y vino el quinto bis de Victoriano del Río, noble pero también blando de patas. Y la faena se fue por los causes del torero en redondo hasta la noria, sobre todo la noria, por bajo, con gran impacto en el tendido, que se incendió cuando se acortaron las distancias y se alargaron las tandas. Un cierre de tres derechas y tres ayudados muy circulares, muy por abajo, muy ligadas, puso la cosa en plan de apoteosis. Sin embargo, cuatro pinchazos, un aviso, media espada de través y dos golpes de cruceta tiraron todo a un saludo discreto tras la ovación rabiosa para el arrastre.
Quedaba una carta en el mazo. El sexto de Cortés. Y nada, soso, indeciso, distraidote. Ya la brega se fue por los caminos laborales y contractuales, sin ambición, sin brillo y sin complicidad de la grada. Otra estocada, de las que prodigó a los inútiles, y no dio a los de oreja, selló la fallida oportunidad de nueve toros, para conseguir de las dieciocho orejas en juego, las dos indispensables para una puerta grande que no pudo ser esta vez.
FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Domingo 7 de junio 2026. Plaza de Las Ventas. 27ª de San Isidro. Sol 34ºC. Lleno.
Seis toros, tres de Domingo Hernández (1°, 3°, 3º bis y 5°), y (2º, 4º y 6º) Toros de Cortés, 2º bis de Victoriano del Río, 5o bis de El Torero, dispares y flojos y dóciles.
Borja Jiménez, palmas, silencio, silencio, vuelta tras petición, saludo tras aviso y silencio.
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