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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 19 de junio de 2026

Siempre con las víctimas / por Ignacio Miranda


'..Entre 1968 y 2015, un total de 188 miembros del Cuerpo Nacional de Policía murieron en atentado terrorista. El pasado martes, Zamora rindió homenaje a sus paisanos en un acto emotivo..'

Siempre con las víctimas

Ignacio Miranda
Juan Seronero Sacristán, Aniano Sutil Pelayo y Ricardo González Colino. Tres nombres entre las más de ochocientas víctimas de ETA convertidas en siniestra estadística de sangre, dolor y rabia. Los tres eran policías nacionales naturales de Zamora y fallecieron en atentado terrorista en Guipúzcoa. El primero, destinado en la Brigada de Seguridad Ciudadana, fue asesinado en Rentería el 14 de septiembre de 1982 a los 35 años. El segundo, de La Hiniesta, miembro del TEDAX, fue abatido en San Sebastián el 27 de marzo de 1983, con 27 años. El tercero, nacido en Cerezal de Sanabria, prestaba servicio en unidades de radio patrulla en San Sebastián cuando le mataron el 14 de septiembre de 1992, a los 38 años. Epitafios de tres agentes que cayeron víctimas de la barbarie etarra cuando cumplían su deber.

Entre 1968 y 2015, un total de 188 miembros del Cuerpo Nacional de Policía murieron en atentado terrorista. El pasado martes, Zamora rindió homenaje a sus paisanos en un acto emotivo. Sobre la mesa del salón del Museo Etnográfico, tres gorras de color azul marino y guantes blancos, tres velas encendidas, el banderín de la Policía Nacional y un ramo de flores. Dieron su vida por la libertad, la seguridad y el estado de derecho que hoy se vapulea. El comisario jefe provincial, Guillermo Vara, subrayó la necesidad de mantener viva la memoria de quienes fueron víctimas de la violencia terrorista, como deber democrático, institucional y moral. Así ha de ser: un imperativo ético.

El terrorismo de ETA asesinaba por la espalda a inocentes, desgarraba familias, señalaba objetivos, extorsionaba y secuestraba a empresarios. En ese clima irrespirable, cerca de 200.000 vascos tuvieron que dejar Euskadi con el miedo en el cuerpo. Muchos miraban para otro lado, incluida la Iglesia del polémico obispo Setién que rozaba la connivencia. La verdadera indignación popular no saltó hasta 1997, con la ejecución de Miguel Ángel Blanco. No lo olvidemos, a pesar de los esfuerzos oficiales por blanquear al condenado Otegi y sus secuaces, cuando más de 300 crímenes siguen sin esclarecerse.
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Dos imágenes que definen el camino de Mertxe Aizpurua en las últimas dos décadas: a la izquierda, entrevistando como directora de Gara a dos miembros de la cúpula de ETA, en 2001; a la derecha, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. 

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