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lunes, 8 de junio de 2026

In Memoriam/26: Ni fu ni fa / por Antolín Castro


'..En la plaza, Borja Jiménez ante seis toros de Toros de Cortés y Domingo Hernández. A priori ganaderías que podían garantizar el triunfo. Una encerrona que luego ni funcionó ni favoreció el llamado gesto..'

In Memoriam/26: Ni fu ni fa

Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid, 07 Junio 2026
Difícil es adivinar nunca nada, pero las encerronas tienen un signo especial que las hacen más difícil de adivinar todavía.

Lo único que se sabe, a priori, es a quién se quiere recordar, en el día de hoy a Ignacio Sánchez Mejías. Un torero, pero también un hombre que unió la cultura a la tauromaquia como ningún otro.

En la plaza, Borja Jiménez ante seis toros de Toros de Cortés y Domingo Hernández. A priori ganaderías que podían garantizar el triunfo. Una encerrona que luego ni funcionó ni favoreció el llamado gesto.

Y es que esto de anunciarse solo en una feria, o pegadito al abono, tiene muy poco de lógica. Veamos como resultan o pueden ser las contradicciones de una encerrona:

Cuál es el motivo de hacerlo, con qué intención. Se sospecha que para favorecer un triunfo rotundo, la empresa le anuncia a favor de obra para escalar en el escalafón. Ni viene a cuento ese favoritismo ni el torero, ni sus cualidades son las más adecuadas para sostener una tarde de ese calibre.

Físicamente la juventud de Borja le ha permitido estar más de dos horas y media en el ruedo, aunque puede resultar excesivo.

Se anuncian seis toros y finalmente se reciben nueve de capote.

A pesar de los nueve toros, quites solo hubo uno. Se recuerda que en estos festejos el capote puede salvar las tardes, todo antes de que lleguen los supuestos premios con la muleta.

Las ventajas que supone matar seis es directamente proporcional a las posibilidades de cortar orejas, en tanto en una corrida normal, teniendo solo dos toros, es más complicado, Borja se habría ido de vacío del todo con los dos primeros.

A media corrida, tres toros, como si fuera en un mano a mano, el resultado hubiera sido el mismo, nada de nada. Por cierto, un tercero que insultaba con su impropio trapío.

Una encerrona debe salvarse con variedad y recursos toreros, no con ir a portagayola tres veces. Esto se puede calificar como ansiedad, fruto del propio y erróneo objetivo previsto. En las encerronas uno debe de venir a mostrar todas sus capacidades, no tener la necesidad de un triunfo como único objetivo. Hay que aplicar sentido de la lidia, serenidad, variedad, orden sin excesos y sí resolución ante los problemas que se vayan planteando.

Se enderezó algo con cuarto y quinto, pero el uso de la espada impidió mejorar la estadística. Otro lote este que también le habría hecho salir sin mejorar su posición en el escalafón.

El último siempre puede ser el que de la oportunidad de alcanzar trofeos, pero no fue así, aunque suponga una ventaja tras lo poco hecho anteriormente.

Siempre es posible pedir el sobrero, pero hubiera resultado gracioso habiendo salidos tres.

Es curioso, pero lo mejor hecho en la tarde, fruto de una preparación bien definida, es ver la labor de los cabestros.

No fue la tarde lamentablemente que Borja y su equipo quería, pero es que las encerronas deben de tener contenido incluso antes de realizarse, no todo es querer asaltar el cielo por la vía de sumar tres tardes de dos toros en una sola y para uno solito. Si hubiera venido el Papa a la plaza, lo mismo había bendecido la tarde. Era una opción.

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