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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 26 de junio de 2016

La Policía que yo quiero / por Manuel Marlasca



"...La Policía que yo quiero no tiene zonas de sombra ni comisarios de los que nunca se llega a saber cómo ni para quién trabajan. La Policía que yo quiero tiene un departamento de Asuntos Internos dedicado a limpiar de basura el cuerpo, no a buscarla en otros sitios o a perseguir a mequetrefes con ansias de grandeza...!

La Policía que yo quiero

La Policía que yo quiero no obliga a hacer el ridículo a dos agentes de la UDEF presentándose en un periódico para pedir unas grabaciones sin ninguna orden judicial, exponiéndose a la chanza y poniendo muy fácil las comparaciones con Venezuela, ahora tan en boga. 
La Policía que yo quiero no premia a los conspiradores ni las adhesiones políticas inquebrantables, sino que reconoce y recompensa el esfuerzo, el mérito y la hoja de servicios. 
La Policía que yo quiero no abandona a su suerte a policías que se jugaron la vida y estuvieron a punto de perderla tras una manifestación. 
La Policía que yo quiero no tiene zonas de sombra ni comisarios de los que nunca se llega a saber cómo ni para quién trabajan. La Policía que yo quiero tiene un departamento de Asuntos Internos dedicado a limpiar de basura el cuerpo, no a buscarla en otros sitios o a perseguir a mequetrefes con ansias de grandeza. 
En la Policía que yo quiero no hay comisarios que actúan al margen de la cadena de mando, sino que todos responden ante el director general, que en la Policía que yo quiero es el máximo responsable del Cuerpo. 
La Policía que yo quiero no hace informes fantasma, sino que elabora informes firmados y fundamentados en inteligencia policial, esa que rara vez ha aparecido en los últimos tiempos. La Policía que yo quiero no tiene confidentes bien pagados que solo aportan pantallazos de supuestas cuentas secretas.

La Policía que yo quiero es la que representan miles de hombres y mujeres que van en su quehacer diario mucho más allá de la vocación de servicio por sueldos que no les da, ni mucho menos, para fundar ni una ni una docena de empresas. 
La Policía que yo quiero es la de los investigadores de la UDEF que se dejan miles de horas detrás de un hilo para llegar a una trama corrupta. 
La Policía que yo quiero es la de los agentes que van en un zeta y toman decisiones trascendentales en segundos que a veces salvan vidas. 
La Policía que yo quiero es la de esos agentes capaces de reconocer a un atracador por los andares, por un trozo de su oreja o la de los policías que a punto estuvieron de perder a sus familias para que el resto de las familias de Madrid dejasen de padecer la pesadilla del pederasta de Ciudad Lineal. 
La Policía que yo quiero es la que forman los grupos de Homicidios que se llevan a sus casas los crímenes sin resolver y se los toman como cuestiones personales. 
La Policía que yo quiero es la que recorre los colegios alertando del acoso escolar o de los delitos cometidos en la red. 
La Policía que yo quiero es la que convive con el horror de la pornografía infantil a diario para sacar de la sociedad a los depredadores de nuestros hijos. 
La Policía que yo quiero es la que ha impedido que los zarpazos del terrorismo islamista que sufre Europa hayan llegado aquí. 
La Policía que yo quiero es la de los agentes de Estupefacientes capaces de acabar con redes gigantescas de crimen organizado. La Policía que yo quiero es la que hay en las comisarías de distrito, ese primer frente que ve al ciudadano cuando convierte a la Policía en la institución más valorada de España. 
La Policía que yo quiero es la de los que luchan contra la trata de seres humanos acabando con las mafias y ocupándose de las víctimas. 
La Policía que yo quiero es la que acabó con ETA dejándose la vida de muchos de sus agentes por el camino. 
La Policía que yo quiero es la de tantos que se dejaron sus vidas para que yo y todos ustedes fuésemos más libres.

La Policía que yo quiero es la que componen la inmensa mayoría de los hombres y mujeres que forman el Cuerpo. No dejemos que gente que poco tiene que ver con esa Policía haga más daño al Cuerpo desde sus atalayas de poder y sus zonas de sombra. Ya han abierto demasiadas heridas. Como recuerdan mis compañeros Pablo Muñoz y Cruz Morcillo: son solo cuatro frente a 400. Realmente son cuatro frente a 70.000.