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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 1 de marzo de 2018

No todos estamos locos / por Ricardo Díaz-Manresa



“Yo conozco bien la Escuela porque acompañaba a  mi hermano que quería ser torero. Y allí no había sadismo, ni crueldad, ni tortura ni odio. La Escuela era un lugar que desarrollaba una ilusión. Allí había niños en una burbuja de felicidad porque tenían un sueño y la posibilidad de conseguirlo. Y había respeto”

(Mar Espinar es portavoz adjunta 2ª del grupo del Psoe en el Ayuntamiento de Madrid)

No todos estamos locos

Ricardo Díaz-Manresa
No todos estamos locos dentro de la locura nacional que sufrimos en todos los órdenes. En la loca España 2018, hay algún signo de valentía y coherencia. Ahí están las declaraciones de una socialista, Mar Espinar  que es de ese partido, el Psoe,  que casi siempre está ahora en contra de los toros. Le ha dado por ahí. Según suene el viento.

En el tira y afloja del cierre o no de la Escuela Taurina del Batán, en Madrid, hay que repetir, una vez más, las declaraciones –sorprendentes y estupendas- de cómo se defiende el toreo y sus valores. No ha sido sólo la defensa de Mar Espinar sino la férrea postura de los que no van a entregar la Escuela a su cierre. Y hay esperanzas, aunque no se fíen de los políticos. La mayoría de ellos ya sabemos cómo se han retratado reiteradamente, en el toreo y en todo lo demás en la loca España 2018.

Mar Espinar es portavoz adjunta 2ª del grupo del Psoe en el Ayuntamiento de Madrid y ha dicho ante la posibilidad de cierre de esta Escuela de Tauromaquia:

“Yo conozco bien la Escuela porque acompañaba a  mi hermano que quería ser torero. Y allí no había sadismo, ni crueldad, ni tortura ni odio. La Escuela era un lugar que desarrollaba una ilusión. Allí había niños en una burbuja de felicidad porque tenían un sueño y la posibilidad de conseguirlo. Y había respeto”

Clara, ejemplar, lógica, valiente, justa y positiva. Toda una lección contra los antitaurinos, especialmente pensando en Carmena Manuela, la muy petarda Manuela, Manola o Manoli, que no se atreve a adoptar una  niña a la que poner Carmina Carmena Carmona, en atención al Psoe que la puso –impuso contra toda lógica en la alcaldía- y con este apellido del  miembro del Psoe que debería haber sido alcalde. La impuso en su día y la sigue imponiendo cada día pese a la gestión tan criticada de esta señora mayor que no sabe lo que es una peluquería.

Pues esta Mar Espinar, cuyo partido impuso e impone todos los días a Carmena contra toda lógica positiva y razonable, ha añadido:

“Cerrar el Batán es mucho más que un error, es una clara demostración de cómo una ideología cerrada devasta la realidad. Utilizar la confrontación radical en un asunto de sensibilidad artística crea una brecha insalvable”.

Repasemos nada menos lo que ofrece la Escuela del Batán y todas las Escuelas taurinas de España a los aspirantes a toreros: nada menos que una ilusión, una burbuja de felicidad, sueños, la posibilidad de conseguirlos y respeto.

Y para nada lo que acusan a estos centros de sadismo, cruedad, tortura y odio, que es exactamente lo que correoe las entrañas de los que quieren acabar con el toreo.

Si precisamente José Miguel Arroyo “Joselito” repite y repite que en la Escuela se hizo un hombre, que le enseñaron los valores de la vida y lo formaron como torero y como hombre (que viene a ser lo mismo) y que, si no, habría sido delincuente perpetuo, ladrón y drogadicto. El  modelo que le gusta a la izquierda podrida.

No se puede hacer mejor defensa de las escuelas taurinas y del toreo que la hecha por una socialista honrada y valiente y un matador de toros agradecido.
Y no todos estamos locos porque en Burgos ha ocurrido algo que invita al optimismo. Ha ganado el concurso la empresa Tauroemoción, de las que están haciendo méritos hace años, contra un supermán del toreo : la alianza de los hijos de Manolo Chopera, que parece no se atreven a ir solos, más el gigante mexicano Balleires. Hay otras experiencias de empresas de medio nivel que lo han hecho distinto y mejor que las consabidas llenas de poder, ambición, rutina y hasta incompetencia.

 Tan importante es la renovación del escalafón de toreros (que la mayoría están más vistos que el TBO) como sangre e ideas nuevas en los empresarios.

El caso es que algo se mueve. Y que no todos estamos locos en la loca España 2018.