'..Es sabido y notorio, que los toros han inspirado a muchísimos artistas de todo el mundo en sus diferentes campos del arte, pero como con el flamenco, ninguno..'
Esta relación, ambos filiales entre sí, son fuentes sólidas que se mueven principalmente dentro de las fiestas populares. Hay muchísimas más artes equivalentes en nuestras culturas y costumbres, pero con quien está más vinculada la fiesta taurina, sin lugar a duda es con el flamenco, su hermano del alma. Es sabido y notorio, que los toros han inspirado a muchísimos artistas de todo el mundo en sus diferentes campos del arte, pero como con el flamenco, ninguno.
En ello podemos comprobar que existen abundantes y magníficas letrillas que hacen alusión a este binomio como, por ejemplo: “Los toros y el cante son/ dos hermanitos gemelos/ su pare se llama el arte/ y su mare el sentimiento”.
El ilustre escritor madrileño Agustín Durán Muñoz, alude todo ello a una raíz única, la admiración por lo árabe, equiparando por un interesante estudio a varios toreros con cantaores flamencos, siendo los casos de:
a Pedro Romero con Paco Ortega “El Fillo”, a Francisco Montes “Paquiro” con Silverio Franconetti, a Rafael Gómez “El Gallo” con Manuel Torre, a José Gómez “Joselito” con Antonio Chacón, a Juan Belmonte con Enrique Jiménez “El Mellizo”.
En la temática taurina encontramos cientos de letras en la copla flamenca, si bien son muy pocas aportaciones en el cante jondo. José Carlos de Luna, flamencólogo y buen conocedor del tema, es categórico en este sentido; letras de arte mayor pocas, tonás apenas existen, lo único que nos encontramos algunas son con las soleares. Valga como prueba de ello estos tres fragmentos de sendas piezas diferentes, en los que la mujer está también presente:
“Como los toritos bravos/ tiene mi niña el arranque/ solo se acuerda de mi/ cuando me tiene delante” …, “De un toro y una mujer/ yo me he visto perseguío/ del toro pude librarme/ de la mujer no he podío” …, “A los árboles blandeo/ a un toro bravo lo amanso/ y a ti, serrana, no pueo”.
En las postrimerías del siglo XVIII, al célebre torero utrerano Curro Guillen, le cantaban una coplilla muy bien aceptada que decía:
“Bien se puede decir que ha visto/ lo que en el mundo hay que ver/ el que ha visto matar toros/ al señorito Curro Guillen”.
La copla flamenca siempre ha creado y ha aportado obras literarias de todos los géneros, pero muchísimo más ha sido con la fiesta de los toros, entre ellas la popular malagueña: “El llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, del inmortal poeta granadino Federico García Lorca, o como también otra de Lorca que en este momento me viene a la memoria, en la que dice:
“Cuando salga el toro negro/ que a mí no me lo quite nadie/ que estoy citado hoy con él/ a las cinco en punto de la tarde”.
Sin duda alguna, las bulerías, tangos, tanguillos, cantiñas, romeras, alegrías, fandangos, caracoles, y muy especialmente las sevillanas, son las que se han hecho más populares en la tauromaquia.
Los gaditanos y críticos del flamenco José Blas Vega y Fernando Quiñones, refiriéndose ambos al respecto, el nutridísimo acervo de sevillanas o antiguas seguidillas de Sevilla, ya cultivadas por el dramaturgo Félix Lope de Vega, nos demuestra muy abundante el cante flamenco sobre el arte taurino desde el siglo XVIII, especialmente entre las décadas de los años 1880 a 1920. /El Diario de Madrid.es/
De admiración por lo árabe, la tauromaquia no tiene absolutamente nada y el flamenco muy poco. Las teorías que asignan un origen árabe al flamenco ya están totalmente superadas.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con el cometario anterior de Aloisius aunque el autor del artículo no afirma categóricamente que el flamenco tenga su origen en la cultura árabe, solo alude una aventurada op opinión de un ilustre escritor madrileño de escasa relevancia a mi modesto criterio. Luis Pernía-Madrid
ResponderEliminarEl flamenco y también el folclore andaluz tienen influencias diversas como toda la cultura andaluza en general, por tanto la morisca es una más , obsérvese que aún hoy la representación de la zambra sacromontana y las pandas de verdiales son estampas que han perdurado hasta hoy
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