la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 28 de agosto de 2013

MANOLETE: LA CUADRILLA DEL MINUTO / José María Sánchez Martínez-Rivero


 

"...Queremos recordar, para los nuevos aficionados, quienes eran los integrantes de su cuadrilla a la que llamaban “la de minuto” por la eficacia y rapidez que demostraban haciendo las suertes en el ruedo y ayudando cuando lo necesitaba a su maestro...."

LA CUADRILLA DEL MINUTO

José María Sánchez Martínez-Rivero
Agosto de 2013, en Collado-Villalba.
Manuel Rodríguez, “Manolete”, fue una figura indiscutible del toreo. Se habla de una nueva época del arte de torear tras su aparición en los ruedos. Pero, ¿se sabe tanto o parecido de la cuadrilla que llevaba -en sus comienzos tuvo otras-, que le acompañó hasta el final y que le ayudó a triunfar? Queremos recordar, para los nuevos aficionados, quienes eran los integrantes de su cuadrilla a la que llamaban “la de minuto” por la eficacia y rapidez que demostraban haciendo las suertes en el ruedo y ayudando cuando lo necesitaba a su maestro. Tenían tal compenetración con el torero que bastaba una mirada del mismo para saber que es lo que quería que hicieran con el toro que estaba en la arena. Naturalmente, nadie se atrevía a decirle al Monstruo: “que si con la izquierda o con la derecha”. Nada, cada uno en su burladero y atentos para intervenir si era necesario. Pasemos a conocer a esos grandes artistas de plata.


Alfredo David Puchades. 
Nació en Valencia, el 12 de agosto de 1891. Era de la escuela de los famosos peones Juan Molina, “Morenito de Valencia”, Blanquet, Cantimplas padre, Blanquito y otros. Hijo de un industrial de carnes, hizo sus primeras armas taurinas en el matadero de la ciudad de Valencia.

En 1911 actuó como de banderillero del “Mestizo” y también, con Juan Belmonte en las dos únicas novilladas que el Pasmo de Triana toreó sin caballos en Valencia. 

Debuta en Madrid en 1915 a las órdenes de “Zapaterito” con toros de Miura. Dada su valía Pacomio Peribáñez le incluye en su cuadrilla. Tras la retirada de su matador, por accidente de tráfico, Alfredo David se integra en la cuadrilla de “Varelito”. El día 26 de septiembre de 1918 reciben matador y banderillero la alternativa de manos de Joselito y de Cantimplas respectivamente. El recibir la alternativa como subalterno era considerado en otros tiempos muy importante para el público y el subalterno que la tomaba. 

Alfredo David era un capotero excepcional, más que banderillero. Muchas veces no banderilleaba, solo lidiaba, dada su clase con el capote.

Estuvo a las órdenes de Granero, Fortuna, Algabeño, Lalanda, Vicente Barrera, Domingo Ortega y cinco años con Manolete. Véase que la élite del toreo de esa época requería sus servicios.

Estando a las órdenes de Manolete, David escuchó solo una regañina del Monstruo. Ocurrió así. Daba la vuelta al ruedo en Albacete el cordobés con las dos orejas del toro concedidas por la presidencia cuando un espectador, no contento con insultarle, le arrojó una botella. Alfredo David, ante lo injustificado de la agresión reprendió duramente al espectador que arrojó la botella. Entonces, Manolete, le dijo:
“¡Guarda tu genio para el otro toro, que estos son gajes del oficio!”. 

En Linares el 28 de agosto de 1947 ya no estaba a las órdenes de Manolete. El gran subalterno murió el 13 de febrero de 1978 tras estar retirado desde 1965.

Antonio Labrador Bernués, “Pinturas”
Segundo de la cuadrilla. Nació en Zaragoza el 13 de julio de 1910. Con gran afición al toreo, intentó, como todos los que empezaban en esa época, ser figura. No pudo ser. Le faltó ese paso adelante que todo torero debe de dar para ser figura. Se quedó en banderillero. Fue peón de Manolete desde 1942 hasta la tarde de la tragedia de Linares. A los diez años se puso delante de una becerra. En 1925 debutó con caballos y tras varias novilladas es en 1933 cuando toma la alternativa de manos de Chucho Solórzano alternando con Fuentes Bejarano. Confirmó, en Madrid, en ese mismo año, con Chicuelo como padrino en presencia de Fortuna. Al pasarse al escalafón de plata comenzó con Juanito Belmonte, en 1941. Al final de esa temporada, el apoderado de Manolete, Don José Flores, le entrevista para intentar que se incorpore a la cuadrilla de Manolete. Inmenso honor que el torero maño no rechaza y queda incorporado a la cuadrilla para la temporada de 1942 y siguientes. Refirió en una entrevista, hablando de Manolete, lo que sigue:

“La primera vez que le vi fue la de la confirmación de su alternativa. Toreaban Marcial Lalanda, Juanito Belmonte y Manolete. 

A mí me gustó tanto y vi su verdad y su hombría que desde ese momento me parecía un sueño el poder ir en su cuadrilla”

Se retiró en 1969 a las órdenes de Santiago Martín, “El Viti”.

Manolete, como jefe de cuadrilla, era estricto. Según cuenta “Pinturas”, a él le chilló varias veces en el ruedo. Pero, luego, después de la corrida, Manolete le decía:

“Maño, ¿estás enfadado?; ¿con quién voy a desahogarme?”...

“Pinturas”, naturalmente, recuerda grandes faenas del “Monstruo” entre ellas la del toro “Ratón” de Pinto Barreiro en la corrida de la Prensa de 1944 en Madrid. ¡La que armó Manolete con el Pinto Barreiro! Refirió en una entrevista.

Antes de la cogida de Linares, el cordobés, le había dicho: 

“Maño, ya estamos en la otra orilla.”

Se refería al final de la temporada y a su retirada.

Antonio Labrador admiraba a Manolete y en cierta ocasión manifestó:

“Manolo como persona fue sensacional. Era ser humano cien por cien. Un hombre amigo. No era el matador, era el amigo de todos”. 

Recuerda la tarde de Linares:

“Aquél día me tocó a mí lidiar el primer toro. A “Islero” lo lidió Gabriel González y lo picó Ramón Atienza. El miura sacó peligro y se cruzaba por el pitón derecho. Estuvo Manolete hecho un coloso, asustó al público, asustó a los toreros e incluso, creo, al toro. Entró a matar junto a mi burladero. Yo le grité: “Maestro, ligero”. Él no hizo caso, pues era muy puro en la suerte de matar y recibió la cornada mortal…”

Falleció en Madrid el 26 de junio de 1975.

Rafael Saco Rodríguez, “Cantimplas”
Tercero de la cuadrilla. Nacido en Córdoba el 16 de marzo de 1905. Era hijo de otro subalterno de tronío Manuel Saco de León, “Cantimplas” que perteneció a la cuadrilla de Joselito El Gallo. A los siete años se puso delante de una becerra y a los trece se presentó, sin picadores, en la plaza de Los Tejares de Córdoba. La primera actuación, ya con caballos, fue en La Carolina (Jaén), el 16 de agosto de 1922 alternando con Juan Flores “Camará”.

Se presenta en Madrid el 11 de abril de 1929 con novillos de Gabriel González junto con Rafael Moreno y Revertito. Obtuvo un gran triunfo que le permitió actuar en diversas plazas de la geografía española. 

Toreó en cinco veces en Madrid, seis en Sevilla, cinco en Barcelona, tres en Bilbao, cuatro en Valencia y diecinueve en Córdoba. Era artista con el capote, fácil banderillero y buen muletero. Pero para ser figura del toreo se requiere mucho más y Rafael Saco no subió ese peldaño que se necesita para serlo. En 1932 decide pasarse al escalafón de plata. En 1933 estuvo a las órdenes de Antonio de la Haba “Zurito”. En las temporadas del 34 al 36 actuó a las órdenes de Ventura Núñez “Venturita”

A partir de 1937 perteneció a la cuadrilla de su primo hermano, Manuel Rodríguez, “Manolete”, hasta la muerte de éste en Linares. 

Más tarde fue con Calerito, Juanito Belmonte, Julio Aparicio, Rafael Ortega, Antonio Ordóñez, Pedrés y Chamaco y el Viti.

Toreando en San Feliú de Guixols en 1963, el día 16 de mayo, un toro de la ganadería de Prieto de la Cal, le empitonó de forma aparatosa, fracturándole el húmero. Esta cogida le restó facultades por lo que, aconsejado por su familia, tenía siete hijos, dejó la actividad profesional en el ruedo para siempre. 

Estuvo en contacto con el mundo taurino hasta su muerte, pues fue asesor taurino de la plaza de toros de Córdoba, 

A Rafael Saco, le decían sus íntimos amigos “Pelu”. Operado Manolete de urgencia en Linares, estando muy grave, dirigiéndose a su primo le dijo: “Pelu, avisa a mi amigo”, su amigo era el Doctor Jiménez Guinea eminencia médica en heridas por asta de toro.

Rafael Saco dejó de existir en febrero de 1976.

Juan Belmonte decía:

 “El temple de la muleta está en el temple del palo” conocedor de esto Manolete, llevó en su cuadrilla a los mejores piqueros de la época: Francisco de La Haba Torreras, Miguel Atienza Caro y Luís Vallejo Barajas “Pimpi”, como los más sobresalientes.

Estos hombres de plata y oro hicieron posible aportar un granito de arena a la inmensidad del Monstruo de Córdoba con su buen hacer, su arte y su entrega. Eran artistas del toreo del escalafón de plata. 

Recientemente, en San Isidro, la cuadrilla de Javier Castaño, cosa insólita, dio la vuelta al ruedo, antes de que su matador tomara estoque y muleta; habían hecho vibrar al público con su arte y gran labor frente al toro que se lidiaba. Sirva este recuerdo de los maestros del pasado como homenaje a los que puedan ser los maestros de plata del futuro.

3 comentarios:

  1. Gracias, sr. Martinez-Rivero por ayudar a los nuevos aficionados -soy colombiana y partidaria de César Rincón- a conocer la historia de Manolete -al que admiro- junto con Lupe Sino. Me gusta su artículo. Muchas Gracias.
    María Fernanda Colorado, en España.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por su ilustración don José María, que no daría por haber vivido esos maravillosos tiempos de toreros y sobre todo de hombres.

    Atentos saludos
    Santiago Cano desde Quito.

    ResponderEliminar
  3. es curioso como despues de tantos años este articulo me ha recordado montones de cosas y personas que tenia olvidadas en el fondo de mi mente. Conocí a toda esa serie de picadores y banderilleros así como a muchos de los matadores. Puedo presumir que cuando yo era pequeño Manolete me tuvo en sus rodillas. Soy hijo de Pinturas
    Muchas gracias por todo ello
    Antonio Labrador Martin desde Madrid

    ResponderEliminar