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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 26 de septiembre de 2015

ANTE TODAS LAS NACIONES / por Fortunato González Cruz



"...La posición asumida por Francisco en la ONU de ver a la tierra como la casa común y a todos sus habitantes iguales le facilitó llegar a creyentes de todas las religiones y a los no creyentes, y lanzarse sin tropiezos a condenar cualquier forma de discriminación..."

ANTE TODAS LAS NACIONES

Fortunato González Cruz
Mérida-Venezuela, 25/09/2015
El discurso del papa Francisco en la ONU es una declaración de fe en el hombre y en sus instituciones por sobre todas las barbaridades que pueda cometer. No citó ni una sola vez la biblia, sino que basó su mensaje en el Preámbulo y en los primeros artículos de la Carta de la ONU, en su encíclica Laudato Si y en los discursos de Paulo VI, Juan Pablo II y Benedicto VI. También en Martín Fierro. Señaló con rotundidad que es el Derecho la norma de actuación universal, entendido según la máxima de Ulpiano: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi, que en español significa: “Justicia es la continua y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”. No puede, en consecuencia, apelarse a intereses de naciones, grupos o sectores para subvertir el orden internacional, como tampoco para desviar esa interpretación de lo que significa el Derecho y la Justicia.

Con esta premisa volvió al tema de Laudato Si dentro de su tesis, absolutamente original, de la “ecología integral” que comprende al hombre como un ser de la naturaleza y por tanto la preservación del ambiente lo incluye con lo cual cualquier forma de exclusión es antiecológica, antinatural e inmoral: “El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles… Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada cultura del descarte”. No se va por las ramas sino que exige en nombre de quienes militan en las religiones monoteístas la incorporación de esta nueva visión de la ecología integral en la Agenda 2030 que será producto de la Cumbre que se inició con su discurso y de la Conferencia de París sobre el Cambio Climático que se inicia el 11 de diciembre de este año.

La posición asumida por Francisco en la ONU de ver a la tierra como la casa común y a todos sus habitantes iguales le facilitó llegar a creyentes de todas las religiones y a los no creyentes, y lanzarse sin tropiezos a condenar cualquier forma de discriminación, la pena de muerte, la trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Señaló con contundencia que “Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos.”

Dentro de la antigua línea de la Iglesia del principio de subsidiaridad señaló que la primera responsabilidad del desarrollo humano, que comienza con la educación, es de cada uno, cada familia, los amigos; las comunidades, aldeas, municipios, escuelas, empresas, sindicatos, provincias, naciones; desde el ser individual y su familia como base. Se entiende que todo intento de cualquier Estado, ideología o tirano por imponer una educación o un tipo de desarrollo humano contra la libertad es contrario a la moral. En esa línea señaló claramente que “Esto supone y exige el derecho a la educación –también para las niñas, excluidas en algunas partes–, que se asegura en primer lugar respetando y reforzando el derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos. La educación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente.”

Este discurso tiene mucha tela y el espacio no alcanza. Termino señalando que Francisco ha sentado las bases de una nueva ecología y de un humanismo integral que ojalá oriente a una ONU que bastante falta le hace.

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**Fortunato González, es Catedratico de la U.L.A. de Mérida-Venezuela / Miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales / Fundador y Director de la Cátedra de Tauromaquia "G. Briceño Ferrigni" de la U.L.A.