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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 25 de septiembre de 2015

UNA ESPAÑA DE PENA… / por Antolín Castro


Gobierna 'podemos' apoyados por PSOE, pero quienes podemos de verdad somos otros

"...La Escuela Taurina de Madrid es el último ejemplo de lo que digo. De un plumazo, como si en ello les fuera la vida, ‘sirven’ a los madrileños, no con una hoz y un martillo, sino con la maza de la destrucción masiva. Maza que solo apunta en una dirección: Si no me gusta, lo aniquilo..."


UNA ESPAÑA DE PENA…

Antolín Castro
Ahora que habíamos dejado de ser una España de pandereta, hemos pasado, lo que es peor, a ser una España de pena, o quizá de cachondeo.

Las decisiones que se van tomando contra la tauromaquia, contra la fiesta de los toros, contra lo taurino en general, no son obra solo de unos políticos ávidos de ganarse a un electorado minoritario pero muy fanático y fiel, sino que son, lamentablemente, obra de millones de ciudadanos que les han dado el poder que ostentan en las instituciones.

Nunca se había escenificado con más claridad eso de gobernar solo para los suyos. Se ha censurado eso muchas veces a los que han ostentado el poder, pero es ahora cuando se ve con meridiana claridad como se sirven del puesto para sus fines particulares.

Lo cierto es que se van tomando decisiones que no afectan a la vida diaria de los españoles, ya sean coruñeses, alicantinos o madrileños, sino a los deseos de fanáticas minorías que se creen en posesión de una verdad y por ese solo hecho ejecutan, del verbo ejecutar, todo aquello que simplemente no les gusta.

No hay un interés por el bien común, ni siquiera sentirse legitimados por una amplia mayoría que hayan apoyado sus programas, les basta con tener esos apoyos que les hacen gobernar para usar sus garras en la dirección que más les gusta… a ellos.

La Escuela Taurina de Madrid es el último ejemplo de lo que digo. De un plumazo, como si en ello les fuera la vida, ‘sirven’ a los madrileños, no con una hoz y un martillo, sino con la maza de la destrucción masiva. Maza que solo apunta en una dirección: Si no me gusta, lo aniquilo.

Bastante les preocupa si eso es lo preferido por el conjunto de los madrileños, si es o no una necesidad económica prioritaria, les basta con saber que hacen daño a una parte, grande o pequeña de ciudadanos, y les da igual. Como madrileño que soy conozco otras necesidades mucho más acuciantes, pero es que para ellas hace falta proyecto, ideas y ganas de buscar el bien común y de eso ni saben ni entienden.

Nos está quedando una España de pena, donde la mugre está valorada por encima de la educación y el respeto; donde eres mejor tratado siendo okupa o vago que aficionado a los toros, donde se prefiere a los que no pagan o no se lavan antes que a quienes conservan los valores de la convivencia; donde ser drogadicto es mucho más respetable que perseguir las drogas. Por eso decía que se puede asegurar que esta España de pena se asemeja más a una España de cachondeo.

De esa Escuela Taurina del Batán salen formados, además de toreros de mayor o menor fortuna, hombres cabales para convivir en la sociedad. En esa escuela hubo chicos que abandonaron el camino de la delincuencia para cumplir el sueño, riguroso, cabal y formal, de ser torero. Lo confesaron ellos, no lo digo yo.

La alcaldesa, Manuela Carmena, estará muy orgullosa de animar y proteger a unos cuantos jóvenes a delinquir contra la propiedad privada, amparados en un credo de buenismo del que todavía no hemos conocido las bondades, pero es responsable directa de un cierre a la ilusión de otros jóvenes que quieren una vida ordenada.

Pero como decía al principio, esto no es obra solo de estos partidos, prácticamente anarquistas que obedecen una sola ley, la suya, sino que gobiernan porque le da la gana a otro partido, el PSOE que, sabe Dios los motivos verdaderos, es el responsable último de cuantos desaguisados se produzcan en la vida madrileña y, por supuesto, en las decisiones taurinas. No es Carmena -se la podría quitar con un mínimo análisis de las consecuencias-, son un partido que ha gobernado España durante más tiempo que nadie el que les presta sus alas. ¿Gratis?

Esta España de pena, de cachondeo, de arbitrariedades por sus pueblos, debería tener fecha de caducidad en próximas elecciones.