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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 21 de septiembre de 2015

Un lapsus / por Pedro Javier Cáceres


Monumento a Chicuelo II ante la plaza de toros de Albacete


Albacete al ser una gran feria y una feria grande se va a ver recompensada, con creces. ¡ Al tiempo!


Un lapsus

Esta fue mi historia del programa El Paseíllo emitido el lunes 14 de septiembre a raíz de la “mala tarde de El Juli en Albacete...


Albacete y El Juli...fue el viernes 11, el día en que El Juli no superó la prueba que asumió como gran figura de quedarse en solitario con 4 toros y Diego Ventura ante la baja de Talavante.

No fueron buenos los de Garcigrande, cosa extraña, ni tampoco El Juli tuvo su día, cosas que cada mucho tiempo ocurren para dar credibilidad, a uno y otro, ganadero y figura, cuando la inmensa mayoría de las tardes triunfan ambos.

Pongámoslo en positivo.

No hay como una derrota puntual para revalorizar la regularidad en los grandes triunfos que muchos consideran mecanicismo y monotonía.

Son, por tanto, días para invertir en acciones de El Juli con el papel de una sola tarde a la baja, para rentabilizarlo 24 horas después. No es que una mala tarde la tenga cualquiera, es que de tiempo en tiempo es necesaria y fortalece la condición de figura máxima, amén de subir la expectación para próximas o inminentes actuaciones.

Tan solo lamentar que le tocara al público de Albacete, pero el toreo es universal y lo que no va en lágrimas va en suspiros:

Albacete al ser una gran feria y una feria grande se va a ver recompensada, con creces. ¡ Al tiempo!

Fin de esta cita.

¿Al tiempo!, no; en unos días. Fue el jueves 17 cuando El Juli volvió a Albacete para poner broche de oro a la feria y por circunstancias lo que iba a ser un duelo en la cima del torero con Perera, por la cogida de este supuso un choque generacional confrontando a la figura consolidada con dos emergentes que vienen pidiendo paso como López Simón y Garrido.

Dicho y hecho. El Juli cerró la Feria de Albacete con un indulto.


Fue el pasado jueves: Julián López, El Juli, me dio la razón tras indultar un toro de Daniel Ruiz.

Tornó en ovaciones y pañuelos flameando de admiración máxima los pitos de la afición y recompensando así a Albacete volvió a marcar territorio como máxima figura del toreo.

Punto en boca.