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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 7 de junio de 2016

Dos dias en Las Ventas: Del S.XlX al XX, pasando por el XXl / por Antonio Portillo

José CarlosVenegas / Fotografías de Andrew Moore

"... Los diestros que apechugaron con los saltillos al menos estuvieron con dignidad, pese a los tres avisos a Venegas y los dos a Aguilar no perdieron los papeles, y hay que destacar el extraordinario tercio de banderillas que ofreció Adalid, para mí el segundo tercio mas meritorio e importante de la feria..."

Alberto Aguilar


Dos dias en Las Ventas: Del S.XlX al XX, pasando por el XXl.

Antonio Portillo
Terminada la feria taurina de S. Isidro toca: resumir, analizar y resaltar, en definitiva reflexionar sobre las conclusiones que pueden servir para aportar ideas que sean positivas a nuestra fiesta nacional.

Entre el último dia del mes de mayo y el primero de junio, mas que un dia podría concluirse que ha pasado un siglo de tauromaquia, el transcurrido desde finales del XlX al inicio del presente XXl. Pero por lo que cada etapa ha supuesto y supone en la historia taurina, permítame querido lector que tal como dice el titulo, invierta el orden de los últimos, hemos pasado del XlX al XX pasando por el XXl.

El 31 de mayo salieron al ruedo venteño toros del S.XlX. La corrida de Saltillo, bastante mansa, resultó variada de casta y con un denominador común: "con peligro". PELIGRO es el término maldito para la inmensa mayoría de los ganaderos de hoy dia, que tal como me contó uno, amigo y propietario de un encaste "minoritario", cuando se interesan por el resultado de la corrida, en vez de preguntarle al mayoral "si ha salido brava", le preguntan "si ha tenido peligro".

Si tiene peligro ya se sabe: los profesionales y la critica (?) la catalogan de: "minoritaria", "dura", "torista", vamos "que no ha servido!". y por tanto a lidiar pocas corridas en España, menos mal que para Francia sí sirven...!

Por la puerta de toriles tiene que salir "de todo", y los toreros tienen que adaptar su tauromaquia a las condiciones del toro. Pero en todo caso tiene que haber EMOCION, sí emoción con mayúscula.
Para ello tiene que existir sensación de riesgo en el ruedo, y si además hay arte se consigue el no va mas.

Sánchez Vara

Los de Saltillo del 31 no eran toros para desarrollar una labor artística, como ocurría en el S.XlX la mayoría de las veces. Eran toros para estar con dignidad y gallardía ante ellos, lidiándolos con valor y eficacia, sometiéndolos en un trasteo por la cara, doblándose con un toreo sobre las piernas, preparándolos para matarlos bien, que ahí es donde está el mérito con este tipo de toro. Pero "eso" no se lleva.

Hoy dia los toreros llevan la faena preconcebida desde el hotel, porque se imaginan el toro que les va a tocar, y cuando no sale ese toro y sale un toro con peligro "la hemos jodido...".

El público y hasta determinada crítica (?) se extraña e incluso se alarma porque "tamañas fieras" salten al albero, olvidándose que un toro es una fiera. Si no, que lean la historia del famoso toro "Caramelo" de Suarez que en Madrid el 15 de agosto de 1848, encerrado en una jaula con un león y un tigre, apenas les duró con vida unos instantes. Tras esta hazaña se le perdonó la vida dos veces seguidas, el 9 de septiembre y el 11 de noviembre de ese año. Al año siguiente en Bilbao lo mató gallardamente "Regatero".

O bien la de otro "Caramelo", éste de Saltillo, en Cádiz el 17 de junio de 1867, toro colorado de preciosa lámina, tomó nada menos que 27 varas de Gallardo, Pinto y Calderón. Lo lidió pasando muchos apuros Ponce. Tenía ocho años y nueve hierbas, y pese a que el público pidió insistentemente el indulto, éste no se concedió, matándolo el citado diestro de una estocada en todo lo alto, demostrando un gran valor reconocido por el respetable gaditano.

Los diestros que apechugaron con los saltillos al menos estuvieron con dignidad, pese a los tres avisos a Venegas y los dos a Aguilar no perdieron los papeles, y hay que destacar el extraordinario tercio de banderillas que ofreció Adalid, para mí el segundo tercio mas meritorio e importante de la feria.

Y el dia siguiente en el quinto toro dimos un salto a la tauromaquia de mitad del siglo XX. A la tauromaquia de Antonio Ordoñez y Rafael Ortega. Dimos un salto a lo que yo entiendo y sobre todo siento como "TOREAR".


José María Manzanres

Manzanares toreó con mayúsculas, tanto con el capote como con la muleta. Paró la velocidad inicial del toro en su embestida adaptándola a velocidad adecuada para templar con mano de seda y mandar al toro hasta el "infinito", rematando por abajo en la pala del pitón.

Todo ello iniciado con una colocación "pisando el terreno del toro", "cargando la suerte" con la pierna y la cintura, "metiendo los riñones" y dejando al toro colocado en la linea y la ditancia mas adecuada para "ligar" el siguiente pase.

Los embroques perfectos eran una sucesion de esculturas barrocas en movimiento de extraordinaria belleza y emoción, porque además se lo estaba haciendo a un toro, bravo y con trapío.

Confieso que hasta el dia 1 de junio Manzanares me había decepcionado, porque pese a la calidad que apuntaba, siempre lo veía mecánico, descargando la suerte, mas preocupado de "ligar" que de torear con profundidad.

Pero ese dia me demostró que sabe torear muy bien. Me trasladó en el tiempo a mi niñez y juventud cuando ví toreando, como despues no he visto a nadie, a Antonio Ordoñez, desde el mano a mano con Dominguín tras la feria de agosto de Málaga de1959 hasta el rabo que le cortó en Córdoba a un toraco de Urquijo de mas de seiscientos kilos y gran trapío en mayo de 1967.

Tambien me acordé de la extraordinaria pureza del toreo de Rafael Ortega. Torero completísimo como pocos, pues toreaba con el capote como si fuera un Vega de los Reyes, con la muleta con clasicismo exquisito y con la espada era inigualable. Tan bueno que muchas veces su ejecución de la suerte suprema eclipsaba su extraordinario toreo.

Pues confieso que desde estos dos enormes toreros no recuerdo una obra tan completa como la de Manzanares al buen toro de Victoriano del Rio, que siendo bueno, el alicantino estuvo muy por encima. Lo prueba el hecho de que llegó al final a irse a las tablas, cuando se vió completamente dominado por el torero, motivo por el que no pudo cuadrarlo adecuadamente, teniendo que matarlo al encuentro con valor y eficacia, aunque sin los tiempos que pide la suerte suprema del toreo.

Manzanares me compensó los muchos y tediosos años de espera para sentir el toreo como una obra de arte. Ordoñez, Ortega, Camino, Romero, Viti, Paula, Morante y Manzanares el pasado uno me han demostrado que una faena de muleta puede ser una obra de arte. El toreo del S.XX.

Tras la actuacion del torero alicantino se genera un problema para los demás toreros y para él mismo. Para los demás porque dificilmente van a alcanzar su calidad artística, su profundidad, su empaque y torería que mostró ese dia. Pero lo peor viene para él mismo, porque nos ha demostrado que sabe torear como muy pocos y por tanto los aficionados seremos mas exigentes que antes a la hora de valorar sus actuaciones futuras.

Pero para llegar a ese quinto toro y por tanto al S.XX, antes pasamos por el S.XXl.

El "destoreo" de Castella y el "postureo" de López Simón definen perfectamente la tauromaquia del S.XXl. Si además la aliñamos con la actitud pueblerina del público de Madrid en corrida fuera de abono y de la incompetencia mas absoluta de un presidente mas apropiado para una plaza portátil que para Las Ventas, llegamos a la tremenda injusticia que se produjo ese dia. Ver salir por la puerta grande de la plaza mas importante del mundo a la vez a la noche y el dia del toreo es injusto y estúpido.

Llevo varios años reclamando en diversos foros la eliminación de los cortes de apéndices como trofeos en las corridas. Desde mi punto de vista mas propios de espectáculos resultadistas como el fútbol que de una manifestación de riesgo y arte como es el toreo.

Coincido en ésto, como en el gusto por el buen toreo, con Rafael de Paula, cuando denuncia que si no existieran los trofeos los cronistas taurinos tendrían que entrar a analizar el toro y la labor del torero, en vez de limitarse prácticamente a decir: "Fulanito" cortó una oreja en su primero y las dos del segundo, y el público también tendría que esforzarse mas a la hora de contarle el resultado de la corrida a sus amistades. Lo importante es lo que queda en la memoria y no el resultado.

López Simón

Es curioso que la inversión temporal no solo la planteo yo en este artículo, se produjo ese dia respecto a las actuaciones de Manzanares y López Simón. Querido lector ¿se imagina que si Manzanares hubiera realizado su gran faena al segundo toro, López Simón habría cortado las dos orejas al tercero de la tarde?. Seguramente ni una...Es curioso como el ritmo de los acontecimientos puede generar justicias e injusticias.

Pero una cosa sí es segura, independientemente del ritmo de los acontecimientos, durante los siglos XlX y XX de esos dos dias en Las Ventas nadie se aburrió, del siglo XXl tanto del segundo dia como del resto de dias de la feria no se puede decir lo mismo, con una excepción: la emoción que puso sobre el albero la encastada y dificil novillada de El Montecillo así como la disposición de los novilleros que tan dignamente la lidiaron. ¡¡ Me hubiera gustado ver a muchos matadores de toros habituales del encaste "deseado" delante de dicha novillada!!.