la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 7 de junio de 2016

Mañana será tarde / por LFU



"...Los españoles tenemos sobrados motivos de orgullo para convertir en normal el homenaje a nuestra bandera y hacerlo viral..." 





Mucha gente debe hacerse mirar cuál es su actitud ante los episodios de violencia que estamos viviendo en España, si se siente aludida por el célebre poema de Niemöller. Hace unos días, unas bestias independentistas apalearon a dos chicas y arrasaron el puesto en el que defendían el derecho a ver a la selección española en la vía pública. Ayer nos enteramos de la paliza que unos cobardes “antifascistas” propinaron a un hombre que llevaba en la manga de su chaqueta una bandera nacional.


Ni una ni otra noticia ha merecido una portada en los medios de comunicación, aunque el empuje de las redes sociales hace que las noticias se hagan hueco en los periódicos.

Lo que estamos recogiendo no es sino el fruto de la tolerancia suicida de un sistema ante los constantes ataques a España, a sus símbolos, a su identidad como nación y a su unidad. Y corolario lógico de la cobardía de amplias capas de la sociedad, empeñadas en ponerse de perfil y mirar para otro lado mientras todo esto sucede ante sus narices. Y me gustaría equivocarme, pero pronostico que este tipo de situaciones arreciará con el tiempo.

Acostumbro a lucir a diario en mi solapa los colores de la enseña nacional y me entristece contemplar cómo a muchos les llama la atención y lo consideran casi una extravagancia propia de “ultras”, sentimiento que no albergan cuando ven a Obama lucir en su solapa la bandera americana o a Hollande la tricolor.

Los españoles tenemos sobrados motivos de orgullo para convertir en normal el homenaje a nuestra bandera y hacerlo viral. Hasta que no nos sacudamos los complejos impuestos con el paso de los años por una izquierda heredera de lo más rancio de la internacional comunista que sigue reivindicando la bandera de la nefasta II República como símbolo del progreso, asistiremos a episodios de violencia contra los pocos españoles que seguimos luciendo con orgullo nuestra bandera y proclamando ufanos nuestra condición de españoles. Y, algunos se darán cuenta, como en el poema de Niemöller, demasiado tarde.