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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 14 de junio de 2016

EL INCLUSERO EN ALBACETE / por Antolín Castro

Reciente entrenamiento. Para torear tan natural y relajado hace falta un torero.

"...Para él, y para muchos, será todo un acontecimiento. Poder ver torear de nuevo a un torero singular, dotado de todas las condiciones para haber sido mucho más que lo que le dejaron ser, no puede pasar desapercibido para la afición taurina..."


EL INCLUSERO EN ALBACETE

El próximo domingo, día 19, en el tradicional festival de Cotolengo que se celebra en Albacete, tendremos la oportunidad de ver torear de nuevo a Gregorio Tébar ‘El Inclusero’.

¡Caray! cómo pasa el tiempo. Tras de 50 años de alternativa tenía la saludable intención de vestirse de luces en su tierra adoptiva, Alicante, para celebrar esas bodas de oro, y hacer el paseíllo junto a los nietos e hijos de sus coetáneos, Ordóñez, Pepe Manzanares, Paquirri y José Mª Manzanares. De momento, en los carteles cerrados de Hogueras, no está su nombre por una falta de sensibilidad de la empresa, pero todavía ese sueño podría ser posible si surgiera una sustitución.

El caso es que, y de forma simultánea a su preparación por esas bodas de oro, ha surgido la oportunidad de torear este festival en Albacete, su ciudad natal, en la que jamás había hecho el paseíllo en los 52 años de profesional. Otra extraña historia para con quien ha sido un torero pródigo en desafecciones, que no en cualidades artísticas, plenamente reconocidas.

Para él, y para muchos, será todo un acontecimiento. Poder ver torear de nuevo a un torero singular, dotado de todas las condiciones para haber sido mucho más que lo que le dejaron ser, no puede pasar desapercibido para la afición taurina. Unos por que le vieron y partirán para Albacete a verle de nuevo, y otros, más jóvenes, porque solamente han oído hablar de él, tienen ahora una oportunidad exclusiva.

Cuando todavía no se han apagado los ecos de la pérdida del último romántico del toreo mexicano, El Pana, aquí vemos anunciado en un cartel, aunque sea un festival, otro romántico empedernido, que ha vivido para el toro desde siempre y, por lo visto, para siempre, convencido de que le queda algo que decir, algo por escribir en su historia taurina. Otro ‘Loco cuerdo’, que como Rodolfo, lleva en su ADN el ser torero sin cortapisas, por él, para todos y para siempre.

Distintos conceptos, distintas trayectorias, pero igualados en muchas de las penalidades sufridas en sus carreras. Olvidados por las empresas, vetados por los compañeros, pero queridos por los aficionados e, incluso, idolatrados por los periodistas taurinos. La afición y la prensa, siempre con ellos.

Ya en México, allá por el 2007, recién resucitado El Pana, tuve ocasión de decirle que en España había otro romántico que todavía vivía con el corazón caliente y las manos prestas para dibujar el toreo, aún contando con algunos años más que él. Me dijo: Sí, me gustaría conocerle.

El Inclusero y El Pana juntos. Dos tauromaquias, pero dos románticos del toreo

Tiempo después, esta casa de OyT, con motivo de su 10 Aniversario, tuvo ocasión de presentarles, lo que supuso gran satisfacción para ambos, quienes en una cita anterior, en un tentadero, no pudieron juntarse al no acudir el mexicano. 

Ahora ya nos quedan menos románticos, pero a uno, El Inclusero, lo veremos el domingo en Albacete vestido de corto. Le deseamos, qué digo, nos deseamos, todo lo mejor. Que disfrutemos de una tauromaquia única, la suya, donde la naturalidad, a diferencia de la de El Pana, abre espacios para soñar al compás de su capote y muleta.

Yo, que debo ser otro ‘loco cuerdo’, he sabido de la amistad de los dos, casualidades de la vida, y con ambos he disfrutado de su forma de sentir y hacer el toreo, además de su bohemia, de su ilusión y vocación sin límites.

¡Mucha suerte, torero!