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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 18 de noviembre de 2016

Álvaro Morata o cómo seguir disparando con la pólvora del rey / por Juan Manuel Rodríguez


"...Lamentablemente el nuevo seleccionador, Julen Lopetegui, que se reúne con unos, toma cafés con otros y pide consejo a los de más allá... ha sido incapaz de preguntarle al chaval cómo está o, en su defecto, pedirle a los médicos que le hagan pruebas..."

Álvaro Morata o cómo seguir disparando con la pólvora del rey

Cuando un club cede (a la fuerza) a uno de sus jugadores a la selección de turno, que va a disputar en concreto dos partidos, pueden ocurrir varias cosas: que el futbolista regrese sano y salvo, que el jugador se lesione en el primer partido y no tenga más remedio que volverse para casa o que se lesione en el segundo y también tenga que volverse con su club. Mala suerte. Y luego está el "affaire Morata". Álvaro tuvo que retirarse lesionado en el primer partido, que era además el oficial, contra Macedonia; todos dimos por hecho que, cuando Lopetegui decidió utilizarle en el bolo amistoso ante Inglaterra en Wembley, el delantero del Real Madrid estaba bien y se había recuperado... cuando no era así: lesión de grado 2 en el bíceps femoral de la pierna derecha y un mes fuera de los terrenos de juego.

Esto no tiene nada que ver con el calendario, que es de locos. Hasta que los clubes más potentes no tomen la iniciativa en bloque, todos a una como en Fuenteovejuna, no habrá nada que hacer. Esto tiene que ver con el oscurantismo y la improvisación que reina desde tiempos inmemoriales en la federación porque el Real Madrid no se queja por la lesión de Morata, que es un percance al que están expuestos todos, sino de que nadie preguntase al chico cómo se encontraba después de que tuviera que retirarse del campo ante Macedonia y a ningún médico se le ocurriese tampoco que quizás no fuera tan mala idea realizarle al futbolista algún tipo de prueba que indicase exactamente el motivo de sus dolencias. Cuando Morata cruzó la puerta de Valdebebas, lo primero que hizo el Madrid fue preguntarle cómo estaba y, cuando Álvaro dijo que le dolía, se pusieron rápidamente manos a la obra.

Improvisación... y oscurantismo. La federación dice, la federación niega, la federación piensa... Pero la federación no tiene que decir, tampoco tiene que negar ni es necesario que piense nada acerca de un futbolista que no es suyo sino que tiene la obligación de cuidarlo como es debido (incluso de protegerlo de sí mismo) para que el chico regrese en condiciones al club que le paga millonariamente. Lamentablemente el nuevo seleccionador, Julen Lopetegui, que se reúne con unos, toma cafés con otros y pide consejo a los de más allá... ha sido incapaz de preguntarle al chaval cómo está o, en su defecto, pedirle a los médicos que le hagan pruebas. Con un derbi vital dentro de 72 horas, el estropicio para Zidane, que tampoco podrá contar en principio con Benzema, es de órdago. Y el enfado madridista va en aumento aunque no servirá absolutamente para nada. Lopetegui seguirá disparando con pólvora del rey y los clubes de fútbol continuarán envainándosela. ¿Hasta cuándo?...