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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 26 de noviembre de 2016

Bogotá.- Estigmas / Por Jorge Arturo Díaz Reyes.



La Santamaría. 
Foto: Carlos Ortega, www.eltiempo.com

A la plaza capital de Colombia (Monumento nacional), se le ha cercenado sin anestesia una parte de su capacidad. Tras las obras delos alcaldes Petro y Peñalosa, quedarán 2.226 localidades menos de las contenidas al ser cerrada en el 2012.

Estigmas

Jorge Arturo Díaz Reyes. 
Cali, Noviembre/2016
En medio del alborozo justificado por la reapertura de la Santamaría, el anuncio de la nueva temporada, y los reconocimientos a su tenaz capitán Felipe Negret, un hecho grave, denunciado por él mismo, ha pasado medio inadvertido.

A la plaza capital de Colombia (Monumento nacional), se le ha cercenado sin anestesia una parte de su capacidad. Tras las obras delos alcaldes Petro y Peñalosa, quedarán 2.226 localidades menos de las contenidas al ser cerrada en el 2012.

Pero son más, a la corrida inaugural, el 8 de febrero de 1931, entraron 15.000 personas (ver Piquero y otros), de una ciudad que por entonces tenía 300.000 habitantes. Ahora, después del quinquenio prohibido, cuando esa misma ciudad cuenta con cerca de 9.000.000 de personas, recibe su monumental con 10.372 asientos. Cuenten y comparen.

La primera plaza de Colombia cae así a ser la quinta del país en albergue total, y en proporción ni se diga, tras Cali, Manizales, Medellín y la cerrada Bucaramanga. Bogotá no podrá exhibir esta triste amputación con el orgullo patriótico con que los héroes de guerra muestran las suyas, pues no es una cicatriz gloriosa, es un estigma.

Y a propósito, el museo taurino, que también fue confiscado ¿lo destruirían? ¿será otro estigma del ataque yihadesco a la cultura? Sí, a la cultura, porque los toros son cultura, y aunque no sea la misma de quienes los anatematizan, lo son. Busquen su significado, poesía, pintura, música, narrativa, ensayo, arquitectura, artesanía, teatro, cine, danza, escultura, gastronomía, turismo, historia, museos, lenguaje… o la infinidad de conversaciones cotidianas, pues como decía el filósofo Ortega y Gasset una de las virtudes de los toros es lo mucho que dan a los hombres de qué hablar. 

Cosas cultas, humanas, herejías para iluminados como el senador bogotano Fernando Galán quien con un proyecto de ley pretende no sólo acabar con las corridas sino extirpar del vocabulario jurídico (y quizá mañana del idioma) todas las palabras taurinas.¿Fundamentalismo, animalismo, animalada?