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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 18 de noviembre de 2016

La rivalidad Lagartijo- Frascuelo / por Rafael Comino Delgado


"...Lagartijo tomó la alternativa en Úbeda el día 29 de Septiembre de 1865 y se retiró en 1893, mientras que Frascuelo la tomó en Madrid el día 27 de Octubre de 1867 y se retiró en 1890..."


La rivalidad Lagartijo- Frascuelo

Rafael Comino Delgado
Rafael Molina "Lagartijo", primer Califa del Toreo cordobés, y el granadino (de Churriana de la Vega) Salvador Sánchez "Frascuelo", rivalizaron en el ruedo durante más de dos décadas de la segunda mitad del siglo XIX, rivalidad que llegó a extremos hoy desconocidos, hasta el punto de que en ocasiones el presidente de la corrida hubo de amonestarles por arriesgar tanto, sin embargo fuera del ruedo fueron compañeros y grandes amigos, que se admiraron y respetaron mutuamente.

Lagartijo tomó la alternativa en Úbeda el día 29 de Septiembre de 1865 y se retiró en 1893, mientras que Frascuelo la tomó en Madrid el día 27 de Octubre de 1867 y se retiró en 1890.

La primera vez que se enfrentaron en el ruedo fue el 7 de Junio de 1868 en la plaza de Granada, pero la verdadera "rivalidad" entre ambos se inicio unos días más tarde (11-VI-1868), en el mismo ruedo. Todo empezó en un quite, en que Frascuelo quedó de rodillas frente al toro, a lo que replicó Lagartijo quedando de rodillas, pero de espaldas. La misma tarde ambos llegaron incluso a tumbarse ante el toro, lo que obligó al presidente a llamarles la atención por poner su vida en tan alto riesgo.

A partir de ese día su rivalidad siempre fue in crescendo en toda España, pero sobre todo en Madrid, aunque dentro de la nobleza y señorío que les caracterizó. 

En el Toreo ha habido otras parejas que rivalizaron en el ruedo, como Bombita - Machaquito, Joselito - Belmonte, etc , pero ninguna llegó a los niveles que alcanzó la de Lagartijo-Frascuelo, por la valía, pundonor y personalidad de los contendientes.

Lagartijo fue un torero genial en todos los aspectos, por su maestría, su valor , su elegancia, su armonía, hasta el punto de que para muchos fue el primero que toreó con arte. Frascuelo representaba el valor , el dominio, el arrojo y la ambición de estar siempre por encima (antes la muerte que el fracaso, decía); tuvo la espada más certera de su tiempo y una de las más seguras de la historia del Toreo. Lograba emocionar hasta límites insospechados, basándose en su valentía, su arrojo, su corazón, su total entrega, pero naturalmente también su arte y destreza.

Podemos decir que Frascuelo era el contrapunto de su gran rival en el ruedo, Rafael Molina “Lagartijo”, que representaba, la elegancia, la armonía, la maestría y el arte.

Refiriéndose a Frascuelo, Lagartijo dijo en cierta ocasión: "Si será güeno Frascuelo que lo quieren acompará conmigo". Siempre le respetó profundamente y le admiró como torero y como hombre. Se cuenta que en una comida ofrecida a Lagartijo, uno de los invitados se levantó, alzó su copa y brindó por el homenajeado, pero a continuación dijo:“Pido permiso a los presentes para brindar por Frascuelo, y aunque nadie quiera beber a su salud lo hago por ser el único frascuelista presente en el convite” .Lagartijo se levantó, alzó su copa y dijo que él sí bebería, porque era frascuelista.

Por su parte Frascuelo, nunca perdió oportunidad de alabar y mostrar su gran admiración hacia Rafael. Contaba “Sobaquillo”, que en una tertulia a la que acudía “Frascuelo”, uno de los advenedizos, seguramente buscando el favor del churrianero, hizo un comentario malicioso sobre el de Córdoba, censurándole su forma de torear, diciendo que no era tan bueno como decían sus seguidores. La respuesta de Salvador no se hizo esperar: 

“Eso lo dirá usted en la calle porque se va ahora mismo de aquí con viento fresco. Pa’ mí, Lagartijo es el mejor torero que ha parío madre”. 

Otra vez, dirigiéndose al propio Califa le espetó:"Rafael, tú eres el mejor torero que yo he conocido. Por ti me quito yo la montera y no me quito la cabeza porque la necesito para torear".

Tal era la admiración que sentía Frascuelo por Lagartijo, y la amistad que le profesaba, que estando en Córdoba, entraron en un bar donde se estaba hablando mal e insultando al Califa, lo que Frascuelo no podía tolerar y puso fuera de combate, de un puñetazo, al insultador.

Todo ello da idea de la categoría, de la calidad de ambos, como caballeros, como personas, como amigos, como compañeros y, desde luego, muestra la enorme admiración que se profesaban.

Frascuelo murió de una pulmonía, el día 8 de Marzo de 1898, a los 55 años. Para hacerse idea de lo que representaba Frascuelo en el Toreo, en la sociedad, en Madrid, hemos de decir que sus últimos días los pasó en casa de su hija, en el nº 22 de la calle Arenal de Madrid, y la autoridad mandó echar arena en dicha calle, para que al pasar los carruajes no hicieran ruido y pudieran molestar al maestro enfermo.

Allí fue Lagartijo, y ante el cadáver de su rival y gran amigo, rezó, lloró y dijo de rodillas:¡ Pobre Sarvaó! ¡Pobre Sarvaó! ¡Tanto luchar pá esto!

Podemos decir que "fueron dos caracteres indomables, que compitieron sin límites, pero solo dentro del ruedo, que llenaron una época del Toreo, para algunos la edad de oro".