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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 28 de diciembre de 2015

Barcelona F.C. La Masía, una fábrica de pequeños antiespañolitos / por Juan Manuel Rodríguez


"...Son los responsables del Barça, con el reiterado consentimiento de sus socios, los que han transformado el deporte en un permanente motivo de desunión y de ofensa hacia todo aquello que tiene que ver con la nación española..."


Barcelona F.C. La Masía, una fábrica de pequeños antiespañolitos

La primera referencia que tenemos de un desplante al himno nacional español por parte de las categorías inferiores del Barça data de abril del año 2007; en aquella ocasión, y con motivo de la disputa de la final del Mundialito benjamín en El Algarve, los niños no saltaron al campo hasta que dejó de sonar el himno nacional; los jugadores del otro finalista, el Valencia, y los colegiados escucharon respetuosamente los acordes de la Marcha Real ante la sorpresa de todo el mundo, incluidos los representantes de Sevilla, Betis y Real Madrid, que se encontraban en la grada para asistir al partido. Uno de los técnicos valencianistas comentaba entonces lo siguiente: "Como habíamos saltado solos, le pregunté a su entrenador por qué no habían salido. Me dijo que eran órdenes de su club. Hasta mis jugadores me preguntaron por qué estaban solos. No supe qué decirles". Todo muy edificante.

La segunda referencia que tenemos es del año siguiente, marzo de 2008. La misma final aunque otro rival, en este caso el Benfica, e idéntica reacción por parte del equipo benjamín del Barcelona. Ricardo Godoy, director general del torneo, decía lo siguiente a Marca: "El año pasado Laporta ya se puso en contacto con nosotros para intentar que no sonase el himno español y esta vez, temiéndonos que pasaría lo mismo, pedimos al club una carta firmada por Laporta con la petición por escrito. Se presentó en mi despacho un ejecutivo del club azulgrana que nos dio un papel escrito a mano y que se mostró agresivo. Incluso nos amenazó con que el club no iba a participar más en el torneo". La tercera referencia es de 2012. El Barcelona volvía a disputar la final benjamín, esta vez ante el Ajax de Amsterdam, y dejó estipulado a la organización que no quería que sonase el himno nacional español; únicamente sonó en la final alevín que disputaron Real Madrid y Betis puesto que en la categoría Pre-Benjamín, en la que también estaba implicado el Barça, volvió a repetirse el fraude.

No sé a qué viene tanta sorpresa con lo acontecido ayer en Miami con Raúl, los niños del equipo infantil del Barça y la negativa por parte del entrenador, corregida más tarde, a que se hicieran todos una foto juntos con el crack madridista. Los niños, claro, no tienen nada que ver, son carne de cañón utilizada con fines políticos; el pobre entrenador, que es un peón del club, tampoco: supongo que ya no sabrá qué está bien y qué mal, qué se puede hacer y qué no se debe hacer bajo ningún concepto. Son los dirigentes del club, los actuales y los anteriores y probablemente los futuros, los que han convertido La Masía en una fábrica de antiespañolitos, carne de cañón manufacturada a tanto el kilo. Son los responsables del Barça, con el reiterado consentimiento de sus socios, los que han transformado el deporte en un permanente motivo de desunión y de ofensa hacia todo aquello que tiene que ver con la nación española.

Si el Fútbol Club Barcelona rectificó ayer a su acobardado empleado, que lo único que pretende es salvaguardar su puesto de trabajo, y al final consintió a que los niños se hicieran una foto con el malvado Raúl González Blanco no fue, por supuesto, por Raúl, que seguirá desprendiendo a su paso un indescriptible e insoportable olor a azufre, sino por un tuit que José Ramón de la Morena publicó en la cuenta que el presentador de El Larguero tiene en dicha red social. Quién sabe, ¡a lo mejor deberíamos ir pensando en nombrar a De la Morena secretario de Estado para el Deporte o ministro de Cultura!... Dicen que cuando te engañan una vez es por culpa del otro pero que cuando te engañan dos veces es por tu culpa. A mí ya no me engaña el Fútbol Club Barcelona y como además me puedo permitir el lujo de hablar y escribir con absoluta libertad y transparencia y sé perfectamente dónde están y quiénes son mis enemigos puedo cantar a los cuatro vientos que no tengo por español a ese club sino por todo lo contrario, una herramienta secesionista y antinacional al servicio de unos intereses bastardos, una fábrica de antiespañoles que no duda en utilizar a unos niños de diez años. Solo lo digo yo pero lo sabemos todos.