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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 28 de diciembre de 2015

CÓRDOBA. COSO DE LOS CALIFAS: 50 AÑOS / por Antonio Portillo


Manuel Benitez "El Cordobés", Gabriel de la Haba Zurito, y José María Montilla, 50 años después...


El pasado 9 de mayo se celebró el 50 Aniversario con una corrida extraordinaria con seis matadores: “Finito de Córdoba”, Morante de la Puebla, “El Juli”, Manzanares, Talavante y Julio Benítez. Con una buena entrada, el público se divirtió en una tarde amable y llena de recuerdos, pues contó con la presencia de la terna de la tarde inaugural: Montilla, “El Cordobés” y “Zurito”.


COSO DE LOS CALIFAS: 50 AÑOS

ANTONIO PORTILLO
Investigador taurino / Córdoba, XII/2015
No quiero que finalice este 2015 sin hacer un recordatorio sobre el cincuentenario de la inauguración de la plaza de toros de Córdoba, el denominado “Coso de los Califas”.

Pese a que la primera plaza de toros se construyó en Córdoba en el último tercio del siglo XVI, los primeros espectáculos con formato de corrida se organizaron a partir del siglo XVII en la Plaza de la Corredera (su nombre le viene de la función de “correr toros”), única plaza mayor cuadrangular existente en Andalucía, similar en tamaño a las de Madrid y Salamanca.

A lo largo de la primera mitad del siglo XIX se organizaron espectáculos en plazas de construcción efímera, hasta que en 1846 una sociedad constituida por aficionados y familias adineradas cordobesas decidieron construir el viejo coso de “Los Tejares”, situado en los terrenos que actualmente ocupa “El Corte Inglés”, en el centro de la ciudad, que duró hasta 1965.

Debido a su mal estado de conservación, que había provocado algunos siniestros puntuales en los primeros años 60, la Sociedad Propietaria con su presidente, históricamente más relevante, D. José Rodríguez Jiménez a la cabeza, acomete la promoción de una nueva plaza de toros que durante 16 meses se construye en la periferia occidental de la ciudad, zona de mayor desarrollo urbanístico durante los siguientes años y hasta hoy día.


El domingo, 18 de abril de 1965 se celebra el último espectáculo en “Los Tejares”: una asaltillada corrida de novillos toros de Doña Enriqueta de la Cova, que despachan con mucha dignidad: mi amigo Agustín Castellano “El Puri”, Antonio Sánchez Fuentes y José María Susoni. Los dos primeros de Córdoba y el tercero de Sevilla.


Tres semanas más tarde, el domingo 9 de mayo se inaugura brillantemente la nueva plaza con una corrida benéfica por la lucha contra el cáncer, con un cartel de toros de D. Carlos Núñez de Sevilla para los tres matadores cordobeses José María Montilla, Manuel Benítez “El Cordobés” y Gabriel de la Haba “Zurito”.


A las cinco y media de la tarde se inicia el espectáculo, y con carácter previo a la salida de “Cartujano” de 444 Kg, herrado con el número 40, se hizo el acto simbólico de bautizar el albero con arena traída de la vieja plaza “Los Tejares”, que vertió el gran picador cordobés “Pepe Zurito” y con albero de la Maestranza sevillana que trajo en una arqueta el Presidente de Club Taurino Sevillano, todo ello ante la presencia del Alcalde D. Antonio Guzmán Reina, en el ruedo, y Doña Carmen Franco junto a la presidencia del Comisario Sr. Ortega, asesorado por el veterinario Sr. Contreras y el gran subalterno “Cantimplas” (primo de Manolete).


La plaza, que se llenó en su totalidad, fue proyectada por el arquitecto D. José Rebollo Dicenta. Construida por la empresa Almedí, se levantó en un solar de 15.448,50 m2 y cuenta con un aforo, según el último censo actualizado, de 14.885 localidades. En tamaño y capacidad está entre las cinco plazas mas importantes de España, y tras su inauguración se le concedió la primera categoría.

El resultado artístico resumido de la corrida inaugural fue de oreja y vuelta al ruedo para Montilla, oreja y dos orejas y rabo para “El Cordobés”, idénticos trofeos que consiguió “Zurito”.

El Dr. Ortiz Clot, con su equipo médico tuvo actividad esa tarde, pues atendió al Cordobés de una cornada en la axila, que le propinó su primer enemigo, y que tras la correspondiente cura, con anestesia local, salió a matar al 5º de la tarde, al que le cortó un rabo. 

El resultado económico para la lucha contra el cáncer fue de 2.432.030,81 pts. de saldo, una vez deducidos todos los gastos, que ascendieron a 1.389.919,90 pts, de unos ingresos brutos de 3.821.950,74 pts. Como anécdota hay que precisar que los toros costaron 390.000 pts., y que los toreros percibieron incluyendo cuadrillas: Montilla, 150.000 pts. de las que hay que descontar entre donativo y compra de entradas 118.275 pts.; “Zurito” 275.000 pts. de las que hay que descontar, por lo mismo, 121.880 pts. “El Cordobés” percibió como gasto de cuadrilla 131.431 pts. , donando y comprando entradas por una cantidad similar. Las entradas tenían precios de entre 200 y 1.000 pts. en sombra y entre 100 y 350 pts. en sol.

A lo lardo de estos 50 años, como es lógico, su gestión ha tenido luces y sombras. Habría que distinguir dos etapas: una primera, corta en el tiempo, pero llena de luces, que fue prolongación de la plaza de “Los Tejares”, me refiero a la de las cinco primeras temporadas, de 1965 a 1969, que junto a las de 1963 y 64 completaron los siete años que gestionó las plazas de Córdoba D. Diodoro Canorea, sin duda y con mucha diferencia el mejor empresario que ha pasado por nuestra ciudad, coincidiendo con el mejor presidente de la Sociedad Propietaria D. José Rodríguez Jiménez. La segunda por los 45 años restantes tuvo un resultado mucho más irregular, y por tanto con sombras. 

La plaza de “Los Tejares” siempre fue plaza más de temporada que de feria, y también más pródiga en novilladas (tanto picadas como sin picar) que en corridas de toros. Y esa forma de gestión la continuó Canorea en la nueva plaza los primeros cinco años, en los que de media se organizaron 5 corridas de toros (3 en feria y 2 en temporada) 12 corridas de utreros entre novilladas picadas (10) y festivales (2) y 7 novilladas sin picar. En total 24 espectáculos de los que un 80% son novilladas, ¡eso es promoción!, con un reparto de espectáculos del 20% en feria y del 80% el resto de la temporada. En 1968 suscribe un acuerdo con el Círculo Taurino de Córdoba a través del que se organizan diez novilladas sin caballos por año, a lo largo de los años 68 a 71 (inclusive), con el objetivo de promocionar toreros noveles provenientes de la recién creada escuela taurina.

Por el contrario los hermanos Cuevas Roger (Valencia) en la etapa bajo la presidencia del Sr. Jordano Barea provocan una involución en el ámbito de la promoción de noveles, puesto que drásticamente pasan de 10 a 0 novilladas sin caballos, en los años siguientes (1971 a 79).

Empiezan a cambiarse los porcentajes de repartos de espectáculos, ya en feria en vez de un 20% se dan un 55%, y el 45% restante en la temporada. Por primera vez en la historia taurina de Córdoba la media del número de festejos que se dan en feria (6) supera el del resto de temporada (5), con un número total de festejos (11) que no llega ni a la mitad de los que organizaba Canorea.

Posteriormente la gestión de los Hermanos Flores Cubero (“Camará”), aunque mejora las cifras globales de los Cuevas, continúan con la lamentable estrategia de reconvertir el “Coso de Los Califas” en plaza de feria, perjudicándose notablemente su repercusión en el mundillo taurino, por la coincidencia en fechas con la feria de San Isidro. Mediáticamente es obvio que el protagonismo en mayo lo tiene Madrid.

A lo largo de los años 90 y primeros de los 2000 la gestión de la plaza se apoya en la figura de “Finito de Córdoba”, primero a través de una apasionada rivalidad con el cordobés “Chiquilín”, y luego en solitario, pero enfatizando más si cabe, la concentración de espectáculos en feria, abandonando de forma clamorosa el resto de temporada. Martín Gálvez, S. A. “Coso Taurino, S.A.”, “Albero de los Califas” y Paco Dorado ocupan esta etapa. 

Desde ese momento hasta el actual, y bajo la presidencia de la sociedad propietaria de D. Tomás González de Canales se desarrolla la peor etapa, en lo que a gestión se refiere, del “Coso de los Califas” con la empresa Taurotoro S.A. (González de Caldas) hasta 2010, que organiza un importante número de corridas en feria con un sospechoso éxito económico. La casa Chopera tras comprobar la realidad del resultado económico, aún reduciendo el número de espectáculos, abandona en 2012, renunciando a dos años de contrato. El desastre culmina los años 2013 y 2014 con la concesión a la empresa Ranguertauro, S. A. y una lamentable intervención del Consejo de Administración de dicha Sociedad, que llevó en el año 2014 a un paupérrimo programa taurino, dejando muy “tocada” a la afición cordobesa, teniendo en cuenta que entre feria y feria no se celebró corrida ni novillada alguna, y esto reduce notablemente la afición, que precisa de una atención permanente a lo largo de la temporada. 

Esta temporada se le adjudicó la explotación por dos años a la empresa “Global Romuva, S.L.”. La experiencia ha sido tan lamentable como la anterior, pues dicha empresa ha antepuesto su afán por monopolizar una parte significativa del mundo del toro en el sur de España alrededor de Sevilla y su principal torero, a prestar un adecuado servicio a la afición cordobesa, cada vez mas frustrada tanto con la propiedad como con las empresas concesionarias.

A lo largo de estos 50 años, como aficionado destaco lo siguiente: 

Alternativa de El Puri

En primer lugar las 21 alternativas concedidas, desde la primera el 25/05/1965 con terna cordobesa, pues El Cordobés en presencia de El Pireo le cede los trastos a Agustín Castellano “El Puri”, hasta la última del sevillano Miguel Angel Delgado, el 30/05/2009.

Antonio Ordoñez

Respecto a la valoración taurina, destaco al maestro Antonio Ordoñez, que en la etapa de su reaparición entre 1966 y 68 triunfa rotundamente en este coso. Igualmente destaco la extraordinaria irrupción del cordobés Manuel Cano “El Pireo”, que en los tres primeros años de vida de esta plaza, consigue ser el máximo triunfador consiguiendo tres veces seguidas el trofeo municipal “Manolete” (1965. 66 y 67).

Manuel Cano “El Pireo”

Significar también la capacidad de convocatoria y la fuerza comunicativa de Manuel Benítez “El Cordobés”, que llenó la plaza como nadie. Y, como he dicho antes, la buena gestión de Diodoro Canorea.


A mediados de los 80, la bravura de los toros de Victorino Martín junto a la torería de los hermanos Campuzano.Y finalmente la calidad y elegancia de la primera etapa de “Finito de Córdoba”, en la década de los 90.

El pasado 9 de mayo se celebró el 50 Aniversario con una corrida extraordinaria con seis matadores: “Finito de Córdoba”, Morante de la Puebla, “El Juli”, Manzanares, Talavante y Julio Benítez. Con una buena entrada, el público se divirtió en una tarde amable y llena de recuerdos, pues contó con la presencia de la terna de la tarde inaugural: Montilla, “El Cordobés” y “Zurito”. 

La plaza de toros de Córdoba precisa con urgencia de un cambio de rumbo, que el actual Consejo de Administración de la Sociedad Propietaria no parece estar dispuesto a dar. Córdoba se ha quedado casi sin afición por la mala gestión llevada a cabo, y con la transparencia adecuada que hasta ahora ha faltado, hay que contratar un empresario profesional para que durante un largo periodo de tiempo y partiendo de cero vuelva a crear afición, con especial atención a los jóvenes y al entramado peñístico taurino cordobés.