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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 24 de marzo de 2017

“Ángela” la de los cabellos de oro / por Benjamín Bentura Remacha




LA DE LOS CABELLOS DE ORO

BENJAMÍN BENTURA REMACHA
El doloroso privilegio de los viejos: despedir a tantos amigos queridos y admirados. No me pregunten si eran suyos o tintados, pero Ángela enmarcaba sus dulces rasgos entre las ramas de su pelo rubio. Era encantadora, dulce y fuerte. Por eso consiguió en un par de años, con la ayuda del abogado Briones, hermano del director de “El Ruedo”, que el Ministerio de Gobernación publicara una Orden el 10 de agosto de 1974 por la que se permitía torear en los ruedos españoles a las mujeres que así lo quisieran. Y la más auténtica de esas mujeres fue María de los Ángeles Hernández Gómez, nacida en Alicante el 2 de agosto de 1946, hija de guardia civil, primeros pasos en la placita que tenía en Alicante el padre de los Esplá, espontánea en un festival en la plaza del mismo lugar y la lucha por conseguir su sueño de torear en España, que primero lo intentó como rejoneadora, luego al otro lado del Atlántico y, al final, sin alcanzar exquisiteces artísticas, demostrando su voluntad y entrega. Casi veinte cogidas a lo largo de su carrera y una especialmente grave en Huesca el 14 de agosto de 1975, con fisura de la quinta vértebra cervical. Volvió a América en varias ocasiones y se mantuvo siempre al margen de otras compañeras que montaban espectáculos seudo-taurinos en los que prevalecía sobre lo taurino la vistosidad del escueto vestuario de las protagonistas.

“Ángela”, así se anunciaba en los carteles, tuvo buena relación con don Juan Belmonte, el mexicano Manolo Martínez, “Paquirri”, Manuel Benítez “El Cordobés” y Ricardo Puga “El Cateto”, esté último, granadino que tomó la alternativa en Motril el 22 de julio de 1973 de manos de Curro Girón y en presencia de su paisano José Julio Granada y ese mismo día se cortó la coleta, creo que fue algo más que amigo de la alicantina que falleció y principios del pasado mes de marzo.

Muchas han sido las mujeres que han pisado los ruedos de España, Francia, Portugal y América. La más antigua, Nicolasa Escamilla, a la que retrató Goya en uno de sus grabados en funciones de picadora y con el seudónimo de “La Pajuelera” porque vendía pajuelas de azufre a las puertas del Mercado de Zaragoza. La segunda, otra mujer retratada por Gustavo Doré, Teresa Bolsi, que no creo que se pusiera delante de los astados con el vestido que lleva en el dibujo del gran artista galo, con una falda pomposa y abultada como si bajo ella portara varías enaguas almidonadas. De ambas tenemos pocas noticias más que sus retratos y no parece que tuvieran inmediatas sucesoras. Fue en la segunda mitad del siglo XIX fue cuando se prodigaron con el caso destacado de “La Martina”, que toreó en la plaza de la Puerta de Alcalá de Madrid en 1837 y en la de la carretera de Aragón en 1880 cuando ya tenía 66 años, Francisca Coloma, banderillera y picadora , Librada Caro, banderillera, Ignacia Fernández a la que se apodaba como “La Guerrita”, Julia Carrasco, Ángela Pagés y Lolita Petrel a finales del XIX como “Las Noyas”, Dolores Sánchez “La Fragosa”, “La Gitana Cantarina” y María Gaucín, de la serranía rondeña que se salió del convento para hacerse torera pero que volvió a vestir los hábitos monjiles porque no logró triunfar en los ruedos. Antes del 1936 también hubo varias mujeres en el difícil arte del toreo y es especial el recuerdo de Juanita Cruz que en lugar de taleguilla vestía con una falda pantalón casi hasta los tobillos y bordada con hilo de oro. Se casó con el novillero Rafael García y este se encargó de divulgar las hazañas taurinas de su esposa, María Alegre que fue la primera que toreó en Las Ventas, María Alcaraz, durante una breve temporada “Doña Tancreda”, casada con “Don Tancredo”, principios del siglo XX, las hermanas Palmeño y como fenómeno especial de travestismo torero el que se anunciaba como María Salomé Rodríguez “La Reverte” y que en 1908, al prohibir la actuación en los ruedos de las damas el ministro Juan de la Cierva, se convirtió en Agustín Rodríguez, novillero de Jaén que acabó como guarda de unas minas de Linares en donde murió cuando tenía 60 años. Nueva prohibición en 1939 y llegada a España de Conchita Cintrón, que nació en Antofagasta, Chile, el 19 de agosto de 1922, que le enseñó los misterios del toreo Diego Mazquiaran “Fortuna”, el que mató un toro en la Gran Vía madrileña y que se fue a Perú durante la Guerra Civil y a donde destinaron al padre de la Cintrón que era diplomático. La Cintrón vino a España como rejoneadora y no le permitieron bajarse del caballo aunque en fiestas privadas y tentadores dio muestras de su buen hacer con capotes y muletas, que se casó en 1951 con el portugués Castelo Bronco y que murió en Lisboa en el 2009. Antes Soledad Miralles que nació en 1902 en Novelda y que se casó Bernardo Muñoz “Carnicertito de Málaga”, suegros de Rafael de Paula y hermana ella del picador “Madriles”. 

Hasta los años 70, unas cuantas rejoneadoras y toreras de a pie. La más destacada profesionalmente fue Berta Trujillo “Morenita de Quindío”, que se casó con el matador de toros Marco Gómez y fue testigo de su alternativa en el Estado de Tabasco, en México, donde le entregó los trastos de matar José Ramón Tirado. Vino a España ya talludita y, si bien mostró sus conocimientos lidiadores, ya no estaba para la pelea en los ruedos. Y a caballo varias y de diversas nacionalidades: las francesas Pierrete Le Bourdiee “La Princesa de París” y María Sara, la esposa de Simón Casas, la colombiana Amina Assis Hernández, de padre jordano y madre colombiana, de enigmática figura, misterio sin desentrañar, la brasileña Lolita Muñoz Texeira, de Sao Paulo, la portuguesa Gina María que se casó con el apoderado y sastre torero Luis Älvarez, hijo del que se conocía en Madrid como “El Marqués del Bocadillo”, y las españolas Paquita Rocamora, Amelia Gabor, de La Línea de la Concepción, Antonia Linares, de Mengíbar, Jaén, Lolita López Chaves que hizo pareja con su hermano, Conchita Moreno, de Caracas, que sufrió una grave fractura de la base del cráneo en Benavente y Emy Zambrano, de Jerez de la Frontera, hija de un preparador de caballos. 

A pie hay que destacar a María Fortes, la madre del matador de toros actual Saúl Jiménez Fortés y casada con el torero Gaspar Jiménez, malagueña, empresaria, ganadera y profesora de la Escuela Taurina de Málaga. Y una larga lista de las que siguieron la estela de “Angela” una vez abierta la puerta que daba acceso a las arenas españolas. Las que llegaron a tomar la alternativa fueron Maribel Atiénzar, de Albacete, de gran impacto en plazas de primera de España, que la tomó en Pachuca, México, el 28 de septiembre de 1980, Sandra Moscoso, de Jerez de la Frontera y con alternativa en Ubrique el 19 de septiembre de 2010 con “Finito de Córdoba” y Juan José Padilla, Mari Paz Vega, de Málaga y larga estancia en Zaragoza, doctorada por su compañera Cristina Sánchez en presencia de Ferrera. Fue en Málaga y el toro uno de José Luis Marca, “Carpintero”. Fue Cristina Sánchez la de más impacto y la de más destacada alternativa. La madrileña nacida el 20 de febrero de 1972 recibió su doctorado en Nimes de manos de Curro Romero, en presencia de José María Manzanares padre y con el toro “Poca Barba” de Alcurrucén. También tengo noticias de que María Dolores Velázquez, nacida en Barcelona en 1953 y anunciada en los carteles como “Lola de España”, tomó la alternativa en la plaza “Sol y Sombra” cercana a Lima, Perú, el 19 de enero de 1986 con toros de Checayani y los diestros Daniel Palomino y César Caro.

Añadir los nombres de Raquel Sánchez, Blanca Inés Macías “Rosarito de Colombia”, Joaquina Ariza “La Algabeña”, Raquel Castello, de Alicante, alumna de la escuela de los Esplá, la hermana de “Copano”, la de los Campuzano que se anunciaba como “La Chica de la Algaba”, Conchi Ríos, de Murcia, que abrió la Puerta Grande de Las Ventas el 10 de julio de 2011, la sevillana Carmen Dorado y la aragonesa Carmen Zaldívar Melero, nacida en Gallur, Zaragoza, el 7 de junio de 1958 y que, tras una digna carrera profesional en el campo de la novillería, ahora es asesora artística de la plaza de toros de la capital.

Este es el rápido resumen de la torería femenina. Alguna ausencia se dará porque habrá muchas aspirantes que se quedaron en el dique seco, como ocurre también con los varones, pero si añado que la hermana de Francisco Rivera “Paquirri” tenía fama de lucirse con los engaños en los tentaderos , que Alicia Tomás, catalana de Barcelona, 17 de octubre de 1949, debut de luces el 9 de septiembre de 1974 y retirada en 1977 , corta carrera taurina pero premio a la belleza porque Alicia volvió a los escenarios y fue, como antes de su aventura en los ruedos, la vedete impresionante y esplendorosa. Y, como aragonés que soy, no me puedo olvidar de la oscense, 1880, Dolores Salinas. El marqués de la Cadena, “Don Indalecio” dice que la acertada prohibición de la actuación en los ruedos de “las señoritas toreras” del ministro don Juan de la Cierva acabó con la carrera de la anunciada como “La Aragonesa” que en 1900 toreó en Barcelona, Gerona y Tortosa y en 1901 en Montevideo. 

Como remate a la cuestión de la mujer-torero hay que convenir que torear no es cortar troncos o levantar piedras. Es, si se me permite la licencia, una tarea más sutil, más de intuición y sentimiento que de fuerza. La fuerza no es necesaria ni para empuñar la espada e introducirla en el hoyo de las agujas. Hay que mirar al morrillo, no a los pitones. ¡Hasta la gamuza! 

Fallece Ángela, la primera mujer torera de España