la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 27 de marzo de 2017

ESTÍMULO AL TOREAR / por Antolín Castro

Ver torear así, con esta naturalidad, debe estimular.
 Foto: Eduardo de la Cruz


Torear con compañeros que te estimulen es necesario, es imprescindible. Que te inviten a dar el pecho, a no esconder la pierna de salida, a no utilizar el pico, a no dar el paso atrás en las verónicas y que todo eso lo hagan de forma natural, sin aspavientos, sin forzar la figura, toreando… nada más y nada menos. Por lo general, los toreros que pueden estimular los tienen en el rincón

ESTÍMULO AL TOREAR

España

Torear es, dicho de forma muy simple, ejercer la profesión de torero. Ésta consiste, básicamente, en ser capaz de ponerse delante de un toro, dejarse programar en un festejo público, vestirse de luces, hacer el paseíllo y, después, desarrollar ante el toro la técnica adecuada para someter sus embestidas.

Tal y como están las cosas, mejor decir las ganaderías, hoy en día, eso puede resultar mucho más sencillo -el dominar y someter las embestidas- si se pone uno delante de los toros que unas cuantas ganaderías crían en exclusiva para las figuras.

Esa facilidad, o comodidad, puede llegar a resultar nociva, digan lo que digan quienes pretenden que el toreo sea algo previsible. Esa ventaja evita muchos sudores pero, mucho peor es que elimina la competencia. Cada torero se aplica a su concepto, se dice así pero es una maldad, pues lo que quiere decir es que cada uno va a su aire. Los hay que todo lo basan en iniciar las faenas de la misma manera, que banderillean siempre, que olvidan casi siempre el capote o, por el contrario, siempre dan chicuelinas.

Y así no es. Falta la competencia, pero es más grave que falte el estímulo de ver torear, y cómo torea, el compañero. Ahí perdemos todos, aficionados por supuesto, pero pierde mucho más el propio toreo. No nos engañemos, el toreo, el de siempre, es un arte de verdad, es sensorial, y es por esa vía por la que toca la fibra del espectador y también debe hacerlo con la de los compañeros. Rara vez, y es tan excepción que se aplaude y vocea, se rivaliza en quites con el capote, lo que viene a demostrar que cada cual va a su bola, sigue un camino que no lleva más que a sí mismo. 

Yo mantengo que es estimulante ver torear bien, pero bien de verdad, con verdad, con autenticidad, sin ventajas, dándole al toro el sitio que le corresponde… y el respeto que se le suele faltar cuando se le utiliza, cuando se convierte en el necesario colaborador, al que solo se le aplica el acompañarle con la muleta porque las vueltas las da él solito tras del trapo.

Torear con compañeros que te estimulen es necesario, es imprescindible. Que te inviten a dar el pecho, a no esconder la pierna de salida, a no utilizar el pico, a no dar el paso atrás en las verónicas y que todo eso lo hagan de forma natural, sin aspavientos, sin forzar la figura, toreando… nada más y nada menos. Por lo general, los toreros que pueden estimular los tienen en el rincón

Ya que han puesto al toro al servicio del torero, por lo menos que algunos toreros estimulen, y enseñen, a los otros para mejorar, pero por la vía de la autenticidad. Que todo fluya como el sentimiento que es, no como la rutina de la falta de estímulos. Sin que los toreros quieran mejorar el toreo fundamental, perdemos todos.