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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 15 de marzo de 2017

Manolete sigue vivo en Valencia / por Paco Delgado



Con imágenes de Finezas, cuyo archivo ha sido adquirido recientemente por la propia Diputación, la corporación provincial ha montado una colección de fotografías, carteles, piezas y recuerdos de Manolete en la que se puede repasar la trayectoria del torero cordobés en el coso de Monleón, desde el que salió disparado tras su actuación en la feria de julio de 1942.

Manolete sigue vivo en Valencia

Paco Delgado
Coincidiendo con el centenario de su nacimiento, la Diputación de Valencia ha organizado una exposición sobre Manuel Rodríguez “Manolete”, “Manolete visto por Finezas’. La primera de las muchas que este año se organizarán sobre la figura del legendario diestro cordobés.

Esta muestra, comisariada por Toni Gázquez y en la que también se exhiben objetos y recuerdos de Manolete, arranca en Valencia, pero la intención de sus organizadores es que, con posterioridad, itinere por otras regiones de España y Francia, siendo mostrada en parte también durante la feria de fallas en la plaza de toros.

Con imágenes de Finezas, cuyo archivo ha sido adquirido recientemente por la propia Diputación, la corporación provincial ha montado una colección de fotografías, carteles, piezas y recuerdos de Manolete en la que se puede repasar la trayectoria del torero cordobés en el coso de Monleón, desde el que salió disparado tras su actuación en la feria de julio de 1942.

Su primera actuación en Valencia tuvo efecto en la feria de julio de 1940, un serial para el que fue contratado tres tardes, debutando el día 25, con toros de Sánchez Cobaleda y Domingo Ortega y Pepe Bienvenida como compañeros, no pudiendo completar su contrato ya que fue cogido en la segunda fecha.
No sería hasta dos años más tarde cuando el torero cordobés conquistó Valencia definitivamente. Fue, también, como se ha dicho, en la feria de julio, en la que actuó tres tardes que saldó con tres triunfos apoteósicos, consiguiendo en total siete orejas, tres rabos y cuatro patas, saliendo de aquel serial convertido en el auténtico ídolo que arrasaría en todas las plazas del mundo. En aquella feria conquistó, además, el premio de 25.000 pesetas que estableció para el triunfador el empresario del coso valenciano, Cristóbal Peris -y que repartió entre sus cuadrilla, y los pobres de Valencia y Córdoba, a partes iguales- así como un capote de paseo que donó a la Patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados, y que ahora se expone por primera vez al público.

También formó parte de la histórica corrida del 9 de mayo de 1945, en la que dio la alternativa a Parrita en presencia de Carlos Arruza y con toros de Galache. Un festejo triunfal en el que los diestros actuantes se repartieron doce orejas, cuatro rabos y dos patas y en el que si fuese cierto que fue todo el mundo que dice que estuvo presente hubiese sido preciso que el coso de Monleón tuviese un aforo de más de cien mil espectadores…

La víspera de aquella corrida, y dada la competencia existente entre Manolete y Arruza, los empresarios de Valencia, Alegre y Puchades, organizaron una paella en la propia plaza a la que invitaron a los dos toreros… sin decirles que iban a estar juntos. Al final y tras alguna tensión inicial, aquella paella, cocinada por el mayoral de la plaza, sirvió para que entre ambos diestros surgiese una buena amistad. Hay otra anécdota en torno a esa paella, y es que durante la comida preguntaron si algún cine ponía el No-Do donde apareciesen su actuaciones en Sevilla. Les dijeron que sí y acordaron ir a verlo. La sorpresa fue que, al salir a la calle, había una multitud esperándoles. Unas 3.000 personas que les siguieron hasta el cine. A pesar de que entraron con la película empezada y sin darse a conocer, de repente se paró la proyección y apareció en la pantalla una nota que decía: “La empresa tiene el honor de saludar a Manolete y Arruza que se encuentran en la sala”.

Aquella de 1945 fue la última temporada que toreó en Valencia, siendo la última corrida en la que intervino en esta plaza la que protagonizó el 7 de octubre mano a mano con Arruza y ante toros de Felipe Bartolomé y Montalvo.

En 1946 sólo toreó una corrida en España, en Madrid, el 19 de septiembre, junto a Antonio Bienvenida y Luis Miguel Dominguín, y en 1947, en Linares, un toro de Miura lo convirtió en esa leyenda cuyo arranque se recuerda ahora en Valencia, donde su memoria sigue viva.