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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 19 de diciembre de 2025

Un proceso de 47 años / por Luis Ibáñez


'..no creo que Pedro Sánchez sea una desgracia sobrevenida. Es más bien la consecuencia de un proceso de degradación programada que se inició en 1973 y, sin solución de continuidad, nos ha llevado hasta el oscuro presente e incierto mañana..! 

Un proceso de 47 años

Muy acertada la columna de Esparza en la Gaceta en la que refleja la preocupante situación a la que hemos llegado.

Estando de acuerdo con sus dos reflexiones, se me hacen un tanto cortas.

La primera que nos hace es que el entramado del Estado, desde su Jefatura Coronada hasta su última institución han mostrado su incapacidad para detener el proceso de demolición de España, que se inició incluso antes de la muerte del Caudillo, con el nunca aclarado asesinato del almirante Carrero, al que le dio cobertura la temeraria Constitución del 78, con sus insensatos agujeros que tan útiles han resultado a nuestros enemigos internos y externos.

La segunda reflexión que nos hace es la degradación moral que se extiende hoy a todas las capas de la sociedad. Lo cual es una evidencia empírica incontestable.

También, como hombre justo, salva las honrosas excepciones: una parte de la abnegada Guardia Civil, de la Judicatura y de la Fiscalía. Aunque aquí creo se queda corto, pues, afortunadamente, en otros colectivos hay también mucho Juan Español honrado dispuesto a cumplir con su tarea, sin ir más largo se me ocurren nuestros mal pagados sanitarios o nuestros agricultores, ganaderos y pescadores, sometidos a la soga verde.

Por tanto, no creo que Pedro Sánchez sea una desgracia sobrevenida. Es más bien la consecuencia de un proceso de degradación programada que se inició en 1973 y, sin solución de continuidad, nos ha llevado hasta el oscuro presente e incierto mañana. La desgraciada Constitución del 78 y el fallido Régimen partitocrático que nos impuso, han sido una herramienta muy útil para llegar hasta aquí. Un Régimen con un Jefe del Estado con funciones meramente representativas, pero sin poder ejecutivo alguno. Por no poder no puede ni disolver las Cortes a pesar de la gravedad de la situación política que vivimos. Otro gravísimo defecto de nuestra Carta Magna que ampara al psicópata y a su criminal PSOE a mantenerse en el poder.

Y, por último, señalaría al brillante Esparza que, aunque nosotros lideramos la corrupción, el mal es endémico en un Occidente en decadencia. Solo hay que dar un vistazo a la UE que padecemos, regida por traidores que trabajan para las elites dominantes, cuyo plan es disolver las soberanías nacionales e instaurar un nuevo orden mundial (NOM) en el que ellos serían los monarcas absolutos, por no decir los nuevos dioses.

Mientras las crecientes masas lobotomizadas discuten y se posicionan a muerte por el equipo A o el equipo B. ¡Estúpidos! ambos sirven al mismo amo.

¡¡Dios salve a España!!

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