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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 20 de junio de 2012

Vamos a hablar de Talavante, Manzanares y Fandiño / José Ramón Márquez


Iván Fandiño en Bilbao
16 de junio 

Vamos a hablar de Talavante, Manzanares y Fandiño

José Ramón Márquez

Miremos un poco hacia atrás, pasadas las dos grandes ferias que marcan la temporada, y convirtámonos en estatua de sal al ver lo que vemos. Vamos a hablar de Manzanares, de Fandiño y deTalavante.

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Si, es verdad que Manzanares en Sevilla tuvo su prefigurado ‘éxito clamoroso’, con idénticos argumentos que el ‘éxito clamoroso’ del año anterior, pero sin indulto del bóvido, aunque con la diferencia de que el ‘éxito clamoroso’ de 2012 ha provocado un entusiasmo bastante menor y totalmente descriptible entre las anestesiadas masas. Se ve que este no es ya el año Manzanares, que esto al parecer va por campañas. Por Madrid pasó cual fantasma que recorre las plazas, vendiendo su averiada mercancía a la que las plumas de pago no paran de ensalzar, sin reparar en el daño que hacen. Es un torero al que se debería exigir muchísimo, para sacarle del adocenamiento comodísimo en el que se ha instalado, imposible labor.

José María Manzanares en la Beneficencia
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Fandiño salió de Sevilla casi como había llegado, con una buena faena que no convenció con contundencia a los habituales de aquella Plaza, a los que, salvo heróicas excepciones, ni les gustan los toreros como Fandiño ni les gustan los toros de Victorino Martín. Fandiño en Sevilla tocó la campanilla, como quien llama al servicio para que retire las tazas, pero el badajo de la gran campana Santa María se quedó tan quietecito en la Giralda sin que nadie en el planeta de los toros se enterase de que el de Orduña había estado por allí. En Madrid, su suicida alineamiento con las formas estéticas de la corriente dominante, deltardoespartaquismo, a despecho de dilapidar el crédito obtenido en la temporada anterior a base de presentar un toreo de mayor compromiso y de aire clásico, le colocan en una situación muy difícil. El fiasco de Bilbao en donde no hubo un solo toro que se adecuase a su nuevo estilo, le deja totalmente en la cuneta y con la temporada muy cuesta arriba. No ha querido hacer profesión de su mejor cara, la del año anterior, la que estorbaba alstablishment, y se ha alineado a cambio de nada con el antitaurinismo de la rama cultural. Ya está donde ellos querían.
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Y luego, Talavante, que es el que tiene el año por delante para llevárselo crudo. Porque este año, por si alguno no se había dado cuenta, por lo visto, toca Talavante. En Sevilla ya empezaron con lo de que ‘pudo haber cortado oreja en su segundo’, que es la antesala de la censura a los presidentes que no le vayan echando el alpiste de las orejas. En Madrid, lo mismo con un mal lote que ‘le impide el triunfo’ y un triunfo como de algodón de azúcar en la Beneficencia, en este caso diríamos la beneficencia de Talavante, que se llevó uno de los triunfos de menos peso que recordemos en Las Ventas. El domingo en Bilbao, con una corrida impresentable para Bilbao, robo del presidente que le hurta el triunfo grandioso. El año es, por lo visto, de Talavante y por ello debe quedar avisado de que va a ser objeto de robos sin tasa, de los que los revistosos nos informarán puntualmente. Él es un torero tancredíl y sin estilo, un torero camaleónico y sin personalidad que si acaso tuviese principios los podría cambiar en cualquier momento y al que, en la piñata de la fortuna, parece que le ha tocado este año ser el que pita. Ya lo decía Cela: en España, quien resiste, triunfa.

¿De qué color es un camaleón ante un espejo?
¿Cuál es el estilo de Talavante?
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