la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 29 de junio de 2012

"EL TONTO NO DESCANSA": El expulsado juez Dívar generoso con los etarras.


El juez Dívar, otra maliciosa herencia del nefasto Zapatero


El franciscano Carlos Dívar expulsado como presidente del Poder Judicial y del Supremo protegía y rezaba por los hermanos terroristas

Dívar pasará a la historia como el primer presidente del Tribunal Supremo y del Poder Judicial forzado a dimitir por falta de confianza y será recordado por sus gastos con su fornido escolta en hoteles de lujo en Marbella.

Su paso por el Consejo del Poder judicial ha sido efímero y lastimoso y su salida indiscreta y mancillada, todo lo contrario a lo que siempre aspiró.

El Gobierno de Zapatero -otra herencia envenenada en pro de la legalización de ETA- encontró en él un "muñidor" para un cargo político en el organismo que debería controlar a los jueces.

Muy comentadas fueron sus bondades franciscanas con ciertos detenidos que después de interrogarlos como presuntos miembros de las juventudes proetarras, y tras no quedar probada, a su juicio, su relación con ETA, les facilitaba algo de dinero de su bolsillo para volver a sus domicilios si no tenían medios económicos propios; detalle tan humanitario como loable que se ignora haya tenido alguna vez con las víctimas del terrorismo.

No se conformaba solo con ese rasgo sino que se empeñaba en su  afán "por rezar una oración" para cada persona con la que trataba profesionalmente, incluso se lo decía a los terroristas.

La vida privada del personaje en cuestión se dice farisáicamente que no interesa, pero sí que se aborda en los medios y no se deja de preguntar por ella; por ejemplo la mismísima periodista Julia Otero que entrevista en Onda cero a José María Calleja que se mete con la sexualidad del juez Dívar

"¡Las cenas con velitas con otro señor no las tenemos que pagar nosotros!" 
¡Es la hipocresía elevada al cubo, la hipocresía elevada al cubo la del tal Dívar este! : Click



De todas formas el sentido del humor ibérico celtíbérico siempre ofrece recursos dialécticos para desdramatizar situaciones y la sonrisa aflora cuando un buen amigo como Barico -haciéndose eco de las afirmaciones de José María Calleja- comenta hoy que parece que el novio del juez Dívar era uno de sus escoltas. 
Ha utilizado la palabra escolta, pero creo que, de ser cierto, en este caso debería llamársele, y por doble motivo, "guardaespaldas": Click

Por otra lado no han sido infrecuentes los precedentes históricos de semejante jaez en conocidos y relevantes personajes públicos y así el ocurrente colaborador envía esta graciosa referencia:

Otra hazaña de Azaña
No sé si lo conocéis o no. La anécdota (cierta o no) la contaba el gran Jaime Campany. Decía que se lo había referido alguien muy conocido, del que no recuerdo el nombre.

Era "Vox populi", en los "gloriosos" años de la 2ª república (con perdón), que don Manuel Azaña era invertido (por decirlo por lo fino, como se decía entonces), y que el gran amor de su vida era Cipriano Rivas Cheriff
Yo no entro en si era o no de la otra acera. Azaña fue muy discreto en su vida. Pero todo parece indicar que sí lo era (probablemente, por resentimiento hacia las mujeres, dada su fealdad y su complejo).

Seguía corriendo por toda España, allá por los años 30, que para disimular sus amoríos, don Manuel contrajo matrimonio con Dolores Rivas Cherif, hermana de su novio. Si esto fue así, es fácil imaginar que doña Lola debió morir virgen por delante (al menos, de su marido). No me atrevo a afirmar si murió, igualmente, mártir por detrás.

El caso es que, siendo ya don Manuel presidente de aquella república, premió a don Cipriano nombrándole jefe de Protocolo. Uno de los periódicos -según parece-, con muy mala leche, publicó así el nombramiento:
"Don Cipirano Rivas Cherif ha sido nombrado jefe de Protoculo de Presidencia".

La noticia llegó a dos de los principales intelectuales españoles que, después de su apoyo inicial al nuevo régimen, aborrecieron de él por su mediocridad, parcialidad, y voluntad de división de España.

Pérez de Ayala fue quien leyó la noticia, y fue rápidamente a comunicársela a Gregorio Marañón. 
Este, después de leerla, muy serio, le soltó: 
"Esto demuestra que, con frecuencia, el camino más rápido para llegar al poder es el recto".