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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 27 de junio de 2012

Poeta en Bogotá / Por Paco March



Poeta en Bogotá

Por Paco March
Ese hombre bueno, poeta excelso, sediento de belleza, que fue Antonio Machado homenajeó al general republicano Enrique Líster: "Si mi pluma valiera tu pistola".Setenta y cinco años después, un ex guerrillero de metralleta en mano ahora reconvertido en alcalde de la capital de Colombia, guardadas las armas, cierra la Santamaría al toreo para abrirla, dice, a los poetas. La pistola de Petro (que así se llama el de la alcaldada y que en 2004 votó en el Congreso a favor de los toros) no valía la pluma de ningún poeta, nada hay de heroico ni en su pasado clandestino ni en su presente de burócrata entregado al populismo y la demagogia. Y no ha entendido, pobre, que el toreo es poesía.

Que la abra ,sí, a los poetas, y que en la plaza bogotana se den cita, redivivos ( pues son inmortales) , Villalón, Lorca, Alberti, Hernández, Guillén, Diego, Bergamín, Celaya, de Otero, Ángel González...

Que la abra, sí, y que en ella reciten, lean, canten, ellos y tantos más. Que la abra para que Gabriel García Márquez le recuerde el brindis de Joselito en Las Ventas.

Que la abra a Ignacio Sánchez Mejías (otro inmortal) y que el genial sevillano lea la conferencia con la que, en 1929, asombró en la Universidad de Columbia, Nueva York y tal vez entienda algo: "Antes de aceptar, sin más, la crueldad de la corrida de toros habrá que discutir sobre la guerra y otras muchas cosas que la cortesía me impide enumerar. Cuando la Humanidad esté en un grado tal de civilización que no quede ninguna crueldad entonces sería cosa de hablar de suprimir las corridas de toros: Pero mientras los seres humanos hablen tranquilamente del número de hombres que cada nación puede matar en un momento determinado, hablar de la crueldad de las corridas de toros es ridículo".

Cada vez son más los que hacen del ridículo doctrina, pues carecen de ella. Y entran en nuestras vidas para empobrecerlas, no sólo en términos económicos.

Toman decisiones, gobiernan, crean opinión, manipulan y se atrincheran en su mezquina ignorancia. Buscan coartadas morales para enmascarar su inmoralidad . Se llenan de democracia para esconder dictadura. Se llaman de izquierdas sin ponerse rojos. Crecen y se multiplican, nada les detiene y van camino de conseguir sus objetivos que, en lo taurino, allá y aquí, ya tocan la gloria ante la nula capacidad de respuesta, allá y aquí, de quienes tienen la fuerza para ello.

En 1936, García Lorca entregó a su amigo José Bergamín el manuscrito de"Poeta en Nueva York" antes de emprender viaje a Granada y la muerte. En el Barranco de Víznar las pistolas del odio quisieron silenciarlo para siempre pero su voz sigue viva , como la de Bergamín y los antes citados y tantos otros. Hoy, en tiempos que quieren dar la razón a los mayas y sus augurios , los poetas no sólo son necesarios, resultan imprescindibles, mas no habrán de venir de la mano de un aprendiz de brujo reconvertido de pistolero a gestor.

En la poesía del toreo se harán presentes cada tarde en cada plaza donde hombre y bestia se encuentren. Al abrirse de capote, al empujar el toro en el peto, en el zigzag de las banderillas, en la muleta rastrera, mandona y templada, está la poesía de la verdad.

Es lo que llevó al otro Machado, Manuel, a escribir: "Y antes que tal poeta/mi deseo primero hubiera sido/ser un buen banderillero".
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