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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 25 de junio de 2012

¡Que alegría tía María! ¡Que pena lo de Perera! / Por Pedro Javier Cáceres


¡Que alegría tía María! ¡Que pena lo de Perera! 


PEDRO JAVIER CÁCERES 
Crítico taurino y periodista


Pasó Madrid… y Bilbao. Pasó el toro. Llegó el torito, por fuera y casi por dentro.

Ferias de junio, el medio toro, mermado de presencia, menguante de casta. Salvo la de Fuente Ymbro en Algeciras y la del Puerto en Alicante.

¡Llegan las orejas!
¡Hasta Morante se inspira y protagoniza en Alicante una faena similar a la de Cantalejo de hace dos años (creo) a un Zalduendo escogido de un revoltijo de más de una docena presentados a reconocimiento.
Pero Alicante no es Cantalejo y entre el cabreo de las fatiguitas por la mañana para sacar la corridita, la categoría de la plaza y un presidente aspirante al palco de Bilbao, el de la Puebla se quedó compuesto y sin Puerta Grande y salió el genio y la genialidad: rehusar el despojo y ofrecer unas gafas al inquilino de la presidencia.
La bronca fue de las típicas en Alicante cuando un torero cautiva, pese a no haber toro “de Alicante” y más a partir del cuarto, cuando todavía quedan las sobras de la suculenta merienda.
¡Tardes de merienda!
Merienda que, será casualidad, fue pórtico de la “orejería” de la tarde, solidarios los toreros, a una por coleta: Padilla, Fandi y Manzanares.
Lo más importante de la tarde estuvo en la taquilla que casi agota el boletaje.

Morante y Talavante (sustituto de El Juli) con Jiménez pasaron el medio aforo y cercano a los ¾ fue la contribución de Ponce, Castella y Perera.
¡Llegan los indultos!
Había agotado Morante el cupo de “antiparras”, y posiblemente el del arte (no pasó de silencio y ovación) para al día siguiente en Algeciras no poder ofrecer lentes al presidente de plaza que (ignoro si “al sur del sur” también hay merienda) se “enfandiló” y se “encuvilló” para conceder el indulto de un animal que según el ganadero fue más fácil que de indulto (más con lo digestivo y variado que es un trasteo de pitón a rabo, de chiqueros a mulillas de El Fandi).
Luego se arrepintió, y ¡así los quiere Dios!, dudo que los aficionados también.
Tarde de indultos, espectáculo “fandista”, Morante llegaba con “lo de Alicante” y Manzanares, (terna G-10 pura) para algo más de media plaza.
¡Una vez al año no hace daño!
Pasó en Algeciras con una corrida encastada de Fuente Ymbro en la que, como de costumbre, no había ningún torero del G-10, ni siquiera del G-20.
Salvador Vega, buen torero, aprovechó la ocasión para cortar las dos orejas y los jóvenes Galván y Barberán, cal y arena con un David Galván en progresión.

Metieron menos gente que los del G-10 pero seguro que dejó más “cash”.
Gran mérito el de Ponce, Castella (una oreja cada uno, de las de no discutir) y Perera (dos) el anunciarse con una corrida del Puerto de San Lorenzo, descatalogada por gran porcentaje de las figuras, y pasó lo que pasó: salió complicada y exigente, pero la pudieron, demostraron maestría, torería y sobre todo respeto por un público que se sienta en una plaza de segunda pero paga como si fuera de primera.
¡También cornadas!
Es lo que tienen estas ferias, por múltiples motivos: un toro que te deja relajarte o unas circunstancias que te hacen salir cada tarde a “revientacalderas” o simplemente la consideración al prestigio debido al vestido de torear, caso de Perera.
Fue en Alicante pero ante un “toro”. Y si bien sus circunstancias de este año son particulares, el extremeño está probado de ser de los pocos que no entienden de categorías administrativas y si de espectadores con los que entregarse; a ellos y a su profesión. Un ejemplo.
Como tantas veces, herido grave en un muslo y con lesión cervical, aguantó en la plaza, echó la pata pa’lante, mató su toro y cortó las dos orejas.
Un gesto, quizá de rebeldía, pero sobre todo un gesto de torero, que en este caso no es el primero.

Y esto debe constar en acta.
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El Imparcial