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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 28 de junio de 2012

NO SON LADRONES / Por Antolín Castro



El presidente de Las Ventas D. Trinidad López Pastor
Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía
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Pues no señor, no son ladrones. Para serlo han de robar y ellos no roban a nadie. En todos los casos en los que niegan la segunda oreja, en todos, utilizan la prerrogativa que tienen concedida por el reglamento para que se conceda en función de su criterio. 


NO SON LADRONES



Por Antolín Castro
España
Con demasiada frecuencia, excesiva, se viene insultando, y faltando el respeto, a los presidentes de plazas de toros. Es habitual decir de ellos que roban. Y lo hacen de forma reiterada medios de comunicación que jamás levantan la voz a favor de los aficionados, que son a los que de verdad se les roba, se les hurta, un día sí y otro también, un espectáculo auténtico.
Entre toreros, apoderados, empresarios, medios afines, a todas estas personas es a los que se les considera el taurinismo, se afanan en proclamar los ‘robos’ de quienes se sientan en los palcos, si bien nunca, como decíamos, censuran o denuncian los hurtos que se les hacen a los que pagan su entrada, dándoles toros inválidos y toreo impropio, hasta de comic. 

Solo les preocupan las orejas que deniegan desde el palco. Ninguna otra cosa les parecerá mal, estando todo como está, solo eso. Curiosamente quienes pagan o no vivimos de este negocio reclamamos, reivindicamos, otras cuestiones, competencias de la autoridad, que se quedan en el limbo. Ahí no empujan los susodichos.

La presencia de los toros, los bailes de corrales, el orden en la lidia, la ejecución de la suerte de varas, la defensa de la integridad de las astas, las sanciones a quienes incumplen de forma notoria el reglamento, los exigibles análisis de cuanto de sospechoso se produce en la presencia o comportamiento de las reses, etc. Todo eso no es como para enfadarse con el palco. Ellos a lo suyo: A llamar ladrón a quien les niega una oreja.

Pues no señor, no son ladrones. Para serlo han de robar y ellos no roban a nadie. En todos los casos en los que niegan la segunda oreja, en todos, utilizan la prerrogativa que tienen concedida por el reglamento para que se conceda en función de su criterio. Por tanto, se podrá discrepar de ese criterio, se podrá criticar el mismo, pero en ningún caso, en ninguno, su actuación puede dar pie a calificarles de ladrones o de robo a dicha acción. Lo digan los medios o lo diga el empresario más encopetado.

Es más, cuando niegan la primera oreja, tras una petición más o menos mayoritaria, siempre gozarán, al menos ese es mi criterio, del derecho a equivocarse en algo tan subjetivo como es el de contar pañuelos al viento. Si por los moqueros fuera, es casi seguro que no se concedería ninguna, pues además se utilizan otros medios como almohadillas, que hacen más bulto, o gritos, muchos gritos. Un veterano aficionado tenía por costumbre decir que hay que fijarse más en quienes no tienen pañuelo en la mano para llegar a la conclusión de quienes son las mayorías. Hagan la prueba de observación y verán como no se concedería ni una.

En esta primera oreja, y siempre desde la subjetividad expresada, se podría llegar a decir aquello de ‘le han robado la oreja’, en base a la percepción de la mayoría solicitante, pero jamás en la segunda, potestad concedida al criterio del Presidente del festejo. Ayer mismo, en Alicante, de haberlo sido yo, tampoco se la habría concedido a El Cordobés. Es mi criterio, y coincido con quien estuvo en el palco, y si la decisión es solo mía, no robo cuando la uso y no puedo aceptar ser tratado de ladrón.

Parece que este señor fue el mismo al que le ‘regaló’ las gafas Morante, ese día no lo ví, pero disfrutaba también de la misma prerrogativa y eso hizo, usarla. Mi respeto para él y mi apoyo a la propuesta de sanción para el diestro sevillano, quien con su actitud le echó el público encima. Pla Ventura le ‘regaló’ otras gafas a Morante para que viera mejor otras cosas, entre ellas lo que estuvo toreando.

No son ladrones y esta costumbre, aireada siempre desde los mismos sitios, debe parar de inmediato. Da igual que el presidente sea de Alicante, Madrid o Bilbao, si les asiste el derecho lo único que hacen es usarlo. El torero tiene el derecho de torear por arriba o por abajo, a derechas o izquierdas, así como intervenir en quites, y por no hacer una u otra cosa nadie les llama ni puede llamarles ladrones.

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