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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 21 de octubre de 2014

Análisis de la temporada 2014 (I) Lo peor y lo mejor de la que acaba de terminar / J. A. del Moral




Aunque en próximos artículos iremos desgranando pormenorizadamente los distintos aspectos y el estado del toreo más actual, hoy hacemos un rápido resumen a modo de guión que ofrezca el panorama, centrándonos en qué fue lo peor y lo mejor que ocurrió en las plazas de toros durante la pasada temporada

Análisis de la temporada 2014 (I)
Lo peor y lo mejor de la que acaba de terminar


LO PEOR: El plante en forma de chantaje mafioso que cinco figuras entre las más importantes hicieron a la Real Maestranza de Sevilla mediante el cual amenazaron con no torear en la plaza de toros de Sevilla si la Institución no cumplía lo que pretendieron, fue cumplido para pasmo de todo el mundo. Ninguno de los firmantes de la carta que enviaron a la Maestranza actuó este año en la feria más emblemática del mundo, causando un daño irreparable, tanto económica como ambientalmente y no solo a la Sevilla taurina, sino a todo el toreo. ¿Les sirvió de algo a Morante, El Juli, Miguel Ángel Perera, José María Manzanares y Alejandro Talavante? Desde luego nada de nada respecto a lo que se propusieron conseguir. Y ¿qué era? Que la Real Maestranza rompiera el contrato que les liga a la familia formada por los herederos de Pagés y firmara otro con la multimillonaria familia mexicana de Bailleres. Tal chantaje fue liderado a la postre por Morante y, sobre todo, por El Juli. Pero ninguno de los cinco reconoció tal cosa. No tuvieron el mismo valor que les distingue como grandes toreros. Se acobardaron como hombres, argumentando como principal pretexto supuestos malos tratos de la empresa hacia ellos. Posiblemente los hubo y llevaban razón más o menos afectiva, pero ese no fue el motivo de fondo que les llevó a cometer tamaña imprudencia y tan colosal atrevimiento. Muchos medios afines les defendieron contra viento y marea, a la vez que atacaban a los empresarios de La Maestranza. Y otros más o menos decentes tardaron demasiado tiempo en denunciar la maniobra. Únicamente quien subscribe fue quien dio la cara y hasta se la dejó partir moralmente por El Juli que pidió al Director General de RTVE que me cortaran las alas por haber denunciado la tropelía en el programa “Clarín” de “Radio 5 Todo Noticias” del primer domingo de marzo. Y esto fue y es así de claro como verdadero. Me quedé solo ante el “miura”, pero terminé “matándolo”. Aprovecho la ocasión para dar las gracias a cuantos me apoyaron desde la afición porque del mundo profesional no hubo uno solo que dijera ni pio en mi favor, aunque yo sabía a ciencia cierta que chocar con La Maestranza y ganarles la partida era como que el presidente de la actual Generalidad de Cataluña, consiga la independencia. Cosas de locos. Tanto los cinco toreros como los separatistas catalanes.

El conflicto terminó con la ruptura del grupo como era de prever, y con el enfado de algunos de sus componentes, principalmente de José María Manzanares que fue el más perjudicado por no tener nada contra la empresa de Sevilla sino todo lo contrario y quedarse sin torear en la plaza que le tenía como príncipe del toreo para toda su vida. Todavía no me explico por qué Josemari se unió al grupito. Otro que denunció a sus colegas en el motín por dejarle solito cuando, por romper con quien le apoderaba gustosamente bien – Manuel Chopera – e irse con Curro Vázquez, fue apartado de muchas ferias.

De los otros tres, quien mejor salvó la alocada ruptura con Sevilla y, sobre todo, su honor personal fue Miguel Ángel Perera. A la postre, gran e indiscutible campeón de la campaña 2014. Y quien más quedó afectado fue El Juli quien, tras diseñar para sí mismo una temporada corta que anunció pomposa y horteramente en un acto social en Madrid, terminó saliéndole casi todo le salió mal. Postreramente arrepentido, anunció cambio de apoderamiento – a partir de ahora será el delfín de los Lozano quien reconduzca la maltrecha situación con la diplomacia florentina que siempre utilizan y tantos réditos les ha dado – y recobró el perdido equilibrio emocional imprescindible para ejercer el toreo con todas sus mejores consecuencias. Lo cierto y verdad es que El Juli terminó su temporada 2014 bastante mejor de cómo la empezó. Entraremos en detalles más concretos sobre El Juli cuando le toque en estos análisis.


Respecto a Morante de la Puebla, por caso aparte dada su excepcional personalidad artística y la enrevesada y hasta inverosímil como ser humano nada común, pudo permitirse el lujo de pasar de todo lo humano y lo divino, incluso de sí mismo, llevando a cabo una temporada más de las que viene prodigando. Siempre más pendiente de torear preciosamente bien que de hacerlo resolviendo previamente los problemas que los toros – casi todos – plantean. Y es que Morante arruina las posibilidades de muchos toros por lo mal administrador que es en el planeamiento inicial de sus faenas. Y de ahí su irregularidad triunfal, compensada con sus geniales aunque esporádicas faenas frente a toros de gran clase y con sus inimitables detalles que salpica cada vez que torea, incuso en sus peores tardes. Algo que le ha llevado a valerse e incluso a abusar del fenómeno que goza últimamente: La morantosis, que consiste en que muchos de los que van a verle, le jalean todo, hasta los enganchones y las giñás. Sin embargo, hay que reconocerle a Morante que, de todos los diestros de su cuerda a lo largo de la historia, es el que más valor ha tenido y tiene con notoria diferencia.


Otro aspecto de lo peor del año taurino 2014, se centra en la falta de público en las plazas, algo desgraciadamente convertido cuasi endémico que se debe principalmente a la crisis que todavía nos afecta todos menos a los ricos de verdad. Salvo la feria de Pamplona en San Fermín, la de San Isidro en Las Ventas en Madrid con buenas entradas pese a la perdida de abonos con respecto a los que tenía hasta no hace mucho, y quizá también la de Albacete que de todas las ferias provinciales ha sido la más exitosa en la taquilla aun manteniendo el número de festejos de siempre.


Más motivos de disgusto corre a cargo del mal estado de gran parte de la cabaña brava por varios motivos: La desaparición de ganaderías absolutamente incapaces de subsistir económicamente hablando; las graves dificultades también economicistas de la mayoría de los que subsisten. Algunos, de milagro. El bajo rendimiento de las camadas de no pocos hierros hasta hace muy poco neta e indiscutiblemente triunfadoras, como los de Núñez del Cuvillo que ya venía sufriendo un bajón, y el más prestigioso de Fuente Ymbro pese a algún toro suelto que salvó el honor de la divisa. Y el medio e irregular rendimiento de casi todas las demás, por falta de fuerza y de casta fundamentalmente pese a la nobleza de casi todas. Se salvaron algunas aunque muy pocas de las tenidas por toristas, con Victorino a la cabeza.


De lo peor de la temporada que analizamos fue la burda además de absurda campaña contra José María Manzanares a quien reventaron muchas actuaciones, sobre todo en Madrid y este año hasta en Bilbao. Algo insólito en esta serísima plaza. Orquestada por parte de la prensa al servicio de bastardos intereses de determinados círculos profesionales que no aceptan que el de Alicante sea una de las grandes figuras actuales ni lo que, por consiguiente, viene ganando. Pero lo peor es que esta machacona campaña caló y sigue calando. Por fortuna, no afectó ni afecta al torero que cuajó una campaña de gran regularidad triunfal. Más adelante escribiremos más sobre el Manzanares del 2014.


Y el último motivo de lo peor fueron las graves y muy costosas de recuperar cogidas que sufrieron en la Feria de San Isidro, el novillero Posada de Maravillas y el matador de toros, David Mora, que tuvieron que dejar totalmente de torear y ya veremos cuando vuelven en plenitud de facultades.
LO MEJOR
Corre principalmente a cuenta de algunos toreros y novilleros. Empezando por la grandísima y grandiosa campaña que hizo Miguel Ángel Perera de principio a fin de la temporada tanto en España como en Francia en todas las grandes plazas y ferias salvo en la de El Pilar en Zaragoza sin suerte alguna con sus toros, realmente impracticables. Y ello a pesar de que a su toreo no le adorna ningún “don” especial…


Por lo que respecta a las demás figuras aún jóvenes, es imposible negar que la campaña de Manzanares ha sido francamente buena con las excepciones de la ya aludidas plazas que le hicieron la vida imposible a cosa hecha, premeditadamente hostiles. De entre los principales, por unas razones o por otras bien sean de carácter administrativo o por causa de percances, también figura Alejandro Talavante pese a no poder redondear este año aunque sí llevar a cabo varias faenas estupendas con su especialidad más sutil y señera cada vez que utiliza su mano izquierda de oro para dar los naturales más admirados de todo el escalafón.


Añadir las desigualdades de los grandes e ilustres ya nombrados y comentados, Morante y El Juli. Respecto a este último, decir por adelantado que continuó demostrando su maestría y su poderío incuestionables aunque casi siempre frente a los toros de sus tres o cuatro ganaderías predilectas, las más lucibles en líneas generales, en las que por cierto suele elegir lo que le da la real gana e incluso impide que lotes por sus gentes reseñados caigan en manos no afectas que no sean las suyas y a lo sumo de sus diestros protegidos, lo cual es una vergüenza para él y para los ganaderos que se dejan manejar. El maniobrerismo de Julián López entre bastidores intentado perjudicar al torero que más teme y envidia, Ponce, también le salió al revés de lo que pretendía. Lo mismo que sus pretendidas gestas.Lamentablemente, El Juli fracasó en toda regla en las corridas requeteanunciadas como tales de Miura en Nimes – vergonzosa – y de La Quinta en Mont de Marsan y en Bilbao. Que algunos crean que matar toros de La Quinta es un gesto, hacerles recordar que cuando los Santacolomas más genuinos de Buendía se lidiaban en casi todas las grandes ferias, las figuras las mataban y triunfaban con ella sin presumir de nada. Y por lo que respecta a las maneras de torear de El Juli, también hemos apreciado la gran diferencia entre El Juli de los últimos años hasta que sufrió la muy grave cornada en Sevilla hace dos temporadas y cómo ha toreado este año demasiadas veces, forzado, agachado, ventajista y antiestético hasta muy al final de la presente temporada que le vimos mejorar notoriamente, lo que celebramos aunque no merezca nuestra celebración. Otros en el mismo caso que el mío, dudo que lo reconocieran sin ambages.



De ninguna manera queremos dejar en el olvido al torero más tópicamente despreciado de los actuales más importantes por los que se creen sabios de la afición y de la crítica: David Fandila El Fandi. Continúa manteniendo su bandera en todo lo alto sin que le abata ninguna tormenta natural ni artificial sobre su indudable personalidad. La de uno de los toreros,todo terreno, mejores que hayamos visto.


Pero esta temporada hubo un caso aparte de todos los toreros: Enrique Ponce. La histórica campaña del gran maestro por antonomasia, tanto en España como en Francia, fue uno de los grandes acontecimientos. Sumó en 2014 la temporada que hizo el número 25 ininterrumpidas como matador de toros de su impar carrera por todos los conceptos. Iniciada, además y para mayor merito, con un gravísimo percance en las Fallas de Valencia que le pudo costar la vida, y continuada apenas un mes después, nada menos que reapareciendo en Sevilla y, a los pocos días, en Las Ventas de Madrid. Y, para colmo, sin suerte con los toros que le cupo lidiar y matar en ambas plazas. Ponce fue recibido con un respeto imponente en estas dos plazas y más tras andar muy por encima del ganado que tuvo que enfrentar.



Pero luego, en todos los ruedos donde actuó hasta cerrar su campaña en Zaragoza, llevó a cabo extraordinarias obras maestras, auténticas lecciones de lidia y de toreo. Singularmente perfectas y quintaesenciadas con los toros buenos que le tocaron – Ponce torea mejor cada año que pasa -, e importantísimas con los malos de cualquier clase y hasta de mala condición que también abundaron. De no haber fallado tanto con la espada, se puede decir que Ponce habría salido en hombros en la mayoría de sus actuaciones. Lo consiguió en muchas. La más notable fue en la tarde que indultó un toro de Juan Pedro Domecq en Murcia. Le tocaron la Marcha Real mientras daba la vuelta al ruedo con las dos orejas y el rabo simbólicos que le concedieron.
De entre los más serios aspirantes a ocupar puestos relevantes en la primera fila del toreo, hay que mencionar la temporada que cuajó el sevillano Daniel Luque. Coronada con una esplendida actuación frente a seis toros imponentes de otras tantas ganaderías en Zaragoza. Bien podemos afirmar que, por fin, Luque consiguió lo que tanto ansió desde que tomó la alternativa en un ejemplo paradigmático del refrán que dice, quien la sigue y persigue, la consigue.


Apuntando posible subida a puestos avanzados, cabe también mencionar al sevillano Pepe Moral, una de las revelaciones del año algo tardía pero revelación al fin y al cabo.
Pero en esta temporada de 2014 ha ocurrido algo importantísimo de cara al futuro: La consecutiva irrupción de una baraja de novilleros dotados de extraordinarias virtudes reunidas en sus solas personas, lo que anuncia la gran posibilidad de encontrarnos ante una nueva generación de más que posibles figuras para el relevo glorioso de los que todavía ejercen de tales. Aunque para llegar a serlo tendrán que batirse el cuadro con los que todavía mandan, estos son los nuevos privilegiados: El peruano de Lima, Andrés Roca Rey, los españoles Borja Jiménez, José Garrido, Ginés Marín, Varea y, al parecer, el mexicano Juan Pablo Llaguno que acaba de pegar un serio aldabonazo con futuro asegurado en la plaza más seria de México, Guadalajara. Bien venidos sean todos.


Muchos más toreros quedan en el tintero por analizar. Pero, en absoluto, más importantes que los mencionados en este primer capítulo de los resúmenes de la temporada 2014. De todos escribiremos más adelante.
Finalmente en cuanto a lo mejor del año, añadamos el reconocimiento que merecen los criadores de las ganaderías de Alcurrucén, Victoriano del Río y Garcigrande-Domingo Hernández. También quedan otras varias por nombrar aunque no consiguieran tantos éxitos como las señaladas.


Y con respecto a las labores empresariales, destacar a los que rigen la plaza de Las Ventas con un San Isidro de 30 festejos consecutivos, repletos de tardes importantes cuando no celebradísimas; la siempre acertada gestión compartida de los hermanos Chopera, Pablo y Oscar con la Junta Administrativa de la plaza de Vista Alegre de Bilbao bajo la excelente presidencia de Javier Aresti; la de los hermanos Lozano en Albacete y Pontevedra; la recientemente regida por Tomás Entero de El Puerto de Santa María en su plausible propósito de rescatarla como merece tan singular e histórico escenario; y los en varios cosos juntos, Simón Casas – siempre espectacularmente imaginativo en su Nimes – con José Cutiño, por sus gestiones, propia desde hace mucho tiempo en Olivenza y gratamente compartida en Granada, Málaga y Zaragoza, por cierto resucitada para la historia y ya era hora en el 250 aniversario de su inauguración. También faltan en este primer apunte plazas y nombres de otros gestores dignos de mención. Pero los que acabamos de señalar, son los principales.