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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 19 de octubre de 2014

Real Madrid.- Franco y diez más / por Juan Manuel Rodríguez


El presidente del F. C. Barcelona, Agustín Montal, entrega la medalla de Oro
 conmemorativa del estreno del Palau Blaugrana a Franco (1971).

Franco y diez más


19 de Octubre de 2014  
Lleno hasta la bandera en el Ciutat de Valencia para ver de nuevo a Francisco Franco, resucitado a los 40 años de su muerte por TV3 y por el periobarcelonista Carles Torras, deseosa la primera por desviar cuanto antes la atención de los escandalazos del oásis y necesitado el segundo de una publicidad gratuita que su trabajo no merece. Había ganas por ver el estado de forma del 9 madridista, y la verdad es que Franco no decepcionó al respetable: cinco goles, cinco, del Generalísimo en su regreso a los terrenos de juego, la primera vez en la historia de la Liga en que un dictador marcaba tantos goles en un solo encuentro. Así las cosas, estaba cantado el titular de la prensa deportiva al día siguiente: "Franco y diez más".

Tras esta hazaña era lógico y natural esperar que se produjera por parte del Camp Nou y también por parte del Barça, que jugaba justo después, un guiño a la hazaña de quien fuera en su día el general más joven de Europa después de Napoleón Bonaparte, pero desafortunadamente el homenaje no llegó. Franco, eso sí, quiso tener pese al desplante culé un recuerdo especial para el club catalán y, emocionado y con la voz quebrada, recordó con lágrimas en los ojos cuando se le hizo entrega allá por los años 70 por parte del presidente Agustín Montal de aquellas dos magníficas medallas de Oro e, indignado, quiso desvincular dicho honor del hecho de que gracias a él se recalificaran los terrenos de Les Corts evitando así la quiebra económica del Barça y su consiguiente desaparición.

Pero volvamos al protagonista, que no es otro que Franco. El primero de penalti, el segundo de cabeza, el tercero con la derecha y después de un contragolpe perfecto que acabó con una jugada espectacular en la que dejó tirados a dos defensas del Levante, el cuarto tras un milimétrico pase en profundidad que acabó con un izquierdazo (sí, han oído bien, izquierdazo) sin dejarla caer y el quinto y definitivo después de un trallazo desde la frontal y otra vez con la derecha, su pierna buena. Y Franco no fue sólo el goleador sino que, para redondear una tarde mágica, aún tuvo tiempo para salvar un balón bajo palos que se colaba en la portería de Iker Casillas. Actuación redonda. En la banda ya calienta José Plaza, próximo reportaje de actualidad de la televisión pública catalana. Eso sí, de los Pujol nada de nada.


El club azulgrana condecoró en dos ocasiones al Caudillo, que permitió la recalificación de los terrenos donde se construyó el Palau Blaugrana y subvencionó generosamente las obras.