la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 29 de octubre de 2014

CARTA A JOSÉ MARÍA MANZANARES / Manolo Herrero

Jasé Mará Manzanares, Manolo Herrero y Paco Rabal
/Tablao 'Zambra' de Madrid/

"...Tu has sido uno de los pocos toreros tocado por la mano de Dios. Has tenido esa pureza, esa muñeca, ese aire, esa torería y esos cojones, que solo, algunos, de los elegidos, como digo, pueden gozar de ello. Así como “arrastrar” a una legión de seguidores por esas, importantísimas, Plazas de Dios.

Siento como mío, el dolor de tu familia y le pido a Dios por ti y por ellos..."

CARTA A JOSÉ MARÍA MANZANARES

Querido José María:

Esta mañana me ha llamado por teléfono nuestro amigo y torero, Rafael Corbelle, “descuelgo” el móvil y me dice con voz temblorosa y entrecortada :- Manolín, tengo un disgusto de locura, -estoy destrozado-, y voy y le pregunto,-¿ pero que te ocurre Rafael ? y el va y me suelta, con un gran sollozo:- han encontrado muerto a Manzanares padre, esta mañana. No puedo explicar lo que sentí, en ese momento. Se me cayó el alma al suelo.

Empezamos a consolarnos, mutuamente ante tal “barbaridad”. Corbelle no paraba de llorar. Emprendimos un diálogo, de incredulidad, y los dos cruzábamos frases, con anécdotas y recuerdos, ensalzando las virtudes de “ese” pedazo de “tío” y “ese” grandioso torero y amigo, que has sido tú. Continuamos durante un rato, hasta que, entrando en la realidad, nos calmamos un poco y quedamos para que el primero que supiera algo sobre el traslado de tu féretro y todo lo relacionado con tu entierro, se lo comunicaría al otro inmediatamente.

Después de colgar, me vinieron a la memoria, varias coincidencias y anécdotas que me han ocurrido, con varios toreros-amigos nuestros, que se “fueron” con anterioridad a ti: Resulta que, por coincidencia (¿), siempre para darme la noticia, me ha llamado otro torero. 

Hoy, Corbelle me llama para decirme lo tuyo. Cuando murió, tu gran amigo y compañero, Paquirri, me llamó mi compadre Rafael Peralta ; tengo la frase que me dijo, clavada en la mente, para siempre: -Compadre, a Paquirri lo ha matado un toro esta tarde en Pozablanco,- vente para Sevilla, que lo traen para acá.

Cuando, ocurrió la tragedia del Yiyo, me lo dijo Agustín García Mier (antiguo rejoneador), estando los dos con nuestras familias en Marbella, ese verano. Nuestro amigo Bojilla , me llamó para comunicarme la muerte de ese “monstruo” que fue, Antonio Ordoñez. Tinin me llamó para anunciarme la de Bojilla (habíamos estado dos días antes visitándolo en el Hospital de Navacerrada, Ortega Cano, Tinín, Vicente el chofer y yo). Y de nuevo Tinín, a los pocos años me comunica la de Antoñete… y no te cuento más.

Y, todo esto, sin yo, ser torero. Solo “aficionado”. Pero tengo el honor y la suerte de haber sido amigo vuestro y haber vivido en infinidad de ocasiones, anécdotas y momentos maravillosos de nuestra vida.

Recuerdo infinidad de momentos que hemos compartido con amigos comunes (Caracol, Camarón, Turronero, Cepero, Enrique y Diego Pantoja, Lola, Lolita y muchísimos mas) en Madrid, en Sevilla, en Caracas, por decir algunos sitios.

Me acuerdo, también, del día que se nos “fue” Camarón, que llegaste al Ayuntamiento de San Fernando y subiste al despacho del Sr. Alcalde en el cual se encontraba Curro Romero con Gonzalito, conmigo y alguien mas y después de rezarle, llorarle y partirte el alma por nuestro Camarón, pasaste a saludar a Curro, ya que te habían dicho, que estaba “escondido” allí, como todos, “muerto” de dolor.

Recuerdo también, el día del Festival de toros en Las Ventas a beneficio de otro Grande: Julio Robles, Después del éxito, en todos los sentidos, de dicho festival. Nos fuimos a cenar y al terminar nos trasladamos de Zambra a Faralaes para continuar con el homenaje a Julio donde se reunió “toltoreo”. Recuerdo que nos quedamos en una mesa sentados : Ortega Cano, Pepín Cabrales , tu y yo. Tú, sentado frente a Ortega y yo, frente a Pepín y comenzamos a charlar, sobre lo Divino y lo humano y hubo un momento de Gloria, que empezasteis a echaros flores de admiración, como toreros, uno a otro. Con el alma rota, los dos. Tú le decías, mas o menos :- Tú eres un pedazo de torero. - ¿ Tu sabes, lo grande que eres ? ¿ Tu sabes la alegría que es, verte triunfar en todas las Plazas del mundo taurino? Y él, se venía arriba y con todo su corazón, te contestaba, mas o menos, diciéndote cosas parecidas. – Al que no se puede aguantar de “Monstruo” es a ti, “Torerazo”, y así, con una sinceridad absoluta, os llevasteis varios minutos ensalzando vuestra torería. Entonces, Pepin y yo, nos miramos y empezamos a cantar al unísono, la canción del Puma : - ¡! Toreero ¡!, para estar a mi lado, hay que ser torero… y vosotros, al daros cuenta que “estábamos allí”, frenasteis las “verdades” que os estabais diciendo y os unisteis a nosotros y continuamos los cuatro, cantando: - “Llévatela contigo, que a mí, me está rompiendo el alma… etc…”, y, a continuación nos hartamos de reír, los cuatro. Fue un momento sublime de amistad y de felicidad, por como había resultado el festival de vuestro amigo y compañero Julio Robles. Sé, cuanto le queríais.

No te quiero describir como torero. Todo el mundo taurino sabe, que clase de torero has sido. Hoy solo quiero recordar a la persona.

Aunque te daré una pequeña pincelada : Tu has sido uno de los pocos toreros tocado por la mano de Dios. Has tenido esa pureza, esa muñeca, ese aire, esa torería y esos cojones, que solo, algunos, de los elegidos, como digo, pueden gozar de ello. Así como “arrastrar” a una legión de seguidores por esas, importantísimas, Plazas de Dios.

Siento como mío, el dolor de tu familia y le pido a Dios por ti y por ellos.

También, voy a hacer un apartado, para recordar y pedirle a Dios, por Ortega Cano, que me imagino lo que estará pasando “allí”, al enterarse de que te has “ido” tan joven, “compañero del alma” , y él , no poder despedirse de ti, y acompañarte junto a los demás compañeros y amigos.


Hasta que Dios quiera, José María

Tu amigo, Manolo Herrero

P.D. Esto le escribí a nuestro amigo Paco de Lucía, que también, se ha ido demasiado pronto, y que sirve también para ti

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En el arte, solo es, verdaderamente, genio, quién te rompe el alma.

Quién te “introduce” por la médula espinal, un escalofrío invisible.

Quién te hace “derramar” lágrimas de felicidad, por tus adentros.

Quién te “zamarrea” las entretelas en el momento de vivirlo, de sentirlo, de compartirlo con él… con ella