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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 21 de abril de 2016

EL IMPERIO ESPAÑOL, SEGÚN CHARLES DUMMIES




"Porque creo que todo joven sajón-americano ama la justicia y admira el heroísmo como yo, me he dedicado a escribir este libro. La razón de que no hayamos hecho justicia a los exploradores españoles es, sencillamente, porque hemos sido mal informados. Su historia no tiene paralelo; pero nuestros libros de texto no han reconocido esta verdad, si bien ahora ya no se atreven a disputarla". 

(Charles Fletcher Lummis)


EL IMPERIO ESPAÑOL, SEGÚN CHARLES DUMMIES

Uno de los primeros recuerdos que conservo de mi padre es a éste esforzándose por enseñarme reglas de urbanidad, “en la mesa no se lee”.

Hasta donde alcanza mi memoria siempre me recuerdo con un libro entre las manos y aquel entusiasmo por la lectura me hizo de naturaleza curiosa, idealista y apasionada.

Pronto pasé de las historietas a las historias y de éstas, a la historia.

Una de mis primeras devociones serias fueron los nativos americanos y de manera especial, la Nación Apache. Mi héroe de cómic había sido Mike Donovan, alias “Teniente Blueberry” y aquellos dibujos de Giraud y especialmente aquellos guiones de Charlier movieron en mí una arrolladora curiosidad por devorar cualquier texto histórico que pudiera encontrar relacionado con las conocidas en Yankilandia como “Guerras Apaches”.

Así descubrí las maravillosas fotografías de Edward S. Curtis y pasé horas escudriñándolas, intentando adivinar en los rostros de aquellas personas lo que pasaba por sus cabezas en el momento en que quedaron inmortalizados para siempre.

Posteriormente tuve acceso a los historiadores - no oficiales - de aquel periodo. Uno de ellos se llamaba Charles Fletcher Lummis.

Aunque era la época en que aún se estudiaba la Hispanidad y se loaba a Fernando e Isabel, al César Carlos y al gran Felipe y todavía se llamaba al 12 de Octubre “Día de la Raza”, ya en algunos maestros de nueva generación se escuchaban voces discordantes con la historia y versiones actualizadas que dejaban intuir la historiografía actual, aquélla de que los españoles fuimos invasores despiadados que tomamos la plata de los indígenas para financiar nuestras guerras europeas y a sus mujeres para nuestro solaz y que a cambio solo les dejamos la viruela y la Santísima Cruz.

Charles F. Lummis fue una persona notable en su tiempo, periodista, historiador, fotógrafo, poeta, bibliotecario, activista a favor de los indios e… hispanista.

Bostoniano, ingresó en la prestigiosa universidad de Harvard, abandonándola al tiempo para ejercer el periodismo.

Estaba cubriendo una corresponsalía en Nuevo México cuando padeció una enfermedad que le obligó a pasar una larga convalecencia en aquellos pagos, donde entró en contacto con los indios Pueblo y con las antiguas Misiones españolas.

A partir de ese momento consagró su vida al estudio de la historia de los verdaderos americanos y a dejar constancia gráfica y escrita de ella dejando como legado innumerables artículos y libros.

De uno de ellos, “Exploradores españoles en América”, me he permitido extraer algunos párrafos que al final les dejaré, en los que el autor desmonta con precisión de cirujano toda la leyenda negra creada en torno a los conquistadores españoles, abundando, empero, en la comparación con otros colonizadores del nuevo mundo, de la que los segundos no salen tan bien librados.

Lummis en su libro - que aborda sin ningún tipo de los característicos prejuicios anglosajones hacia lo español - se comporta como un investigador a la búsqueda de la verdad y es precisamente su condición de ausencia de interés de parte lo que otorga el exacto valor, en toda su extensión, a su obra.

En ella el autor reconoce y hace justicia al descubrimiento, gesta y hazañas de los españoles en América, tantas veces silenciado, pervertido e ignorado.

Y dice así:

"Los españoles no exterminaron a ninguna nación aborigen -como exterminaron docenas de ellas nuestros antepasados los ingleses“. Página 40.

"Entre el Cabo de Hornos y el Polo Norte no había ni una mala casucha inglesa ni un solo hijo de Inglaterra […] España se desangró por una conquista tan enorme que ni aún hoy podría nación alguna dar hombres o dinero necesario para poner la empresa al nivel del progreso mundial". Página 68.

"Casi un siglo antes de que los Padres Peregrinos estableciesen su comunidad en la costa de Massachusetts; setenta y cinco años antes de establecerse el primer poblado inglés en el Nuevo Mundo, y más de una generación antes de que hubiese un colono de raza caucásica de cualquier nación dentro del área que hoy ocupa los Estados Unidos, Cabeza de Vaca y sus desarrapados acompañantes atravesaron penosamente este país desconocido". Página 79.

"Los argonautas de California 1849, que atravesaron las extensas llanuras con más que notable movimiento de población que refiere la historia. Pero aún esa aventura fue mezquina en cuanto a superficie, penalidades, peligros y fortaleza, comparada con los viajes de los exploradores españoles". Páginas 89 y 90.

"Nos hemos acostumbrado a considerar a los españoles como los únicos que iban en busca del oro […] Los españoles hallaron oro, lo que es un pecado grave para ciertos ‘historiadores’, incapaces de considerar lo que hubieran hecho los ingleses si hubiesen hallado oro en América desde el principio". Página 137.

Aún resulta más interesante - si cabe- la introducción del autor a su obra publicada en 1916:

"Porque creo que todo joven norteamericano ama la justicia y admira el heroísmo tanto como yo, me he decidido a escribir este libro. La razón de que no hayamos hecho justicia a los exploradores españoles es sencillamente porque hemos sido mal informados. Su historia no tiene paralelo y sin embargo nuestros libros de texto no han reconocido la verdad, si bien ahora ya no se atreven a discutirla.

En este país de hombres libres y valientes, el prejuicio de raza, la más supina de todas las ignorancias humanas, debe desaparecer. Los hechos que levantan a la humanidad no provienen de una sola raza. Amamos la valentía y la exploración de las Américas por los españoles fue la más grande, la más larga y la más maravillosa serie de valientes proezas que registra la historia. En mi juventud no le era posible a un muchacho anglosajón aprender esa verdad y aún hoy es sumamente difícil, dado que sea posible. Convencido de que es inútil la tarea de buscar, en uno o en todos los libros de texto ingleses, un relato exacto de los héroes españoles del Nuevo Mundo, me propuse que ningún otro joven americano amante del heroísmo y la justicia tuviese necesidad de andar a tientas en la oscuridad, como a mí me ha sucedido".

En definitiva y a modo de conclusión, el descubrimiento del nuevo mundo a finales del siglo XV era un hecho irreversible, si no lo hubieran realizado los españoles, más pronto o más tarde lo hubieran hecho portugueses, holandeses o ingleses.


Afortunadamente para los indígenas, los españoles nos adelantamos.

LARREA AB / 2016