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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 24 de abril de 2016

Finalmente, en Córdoba tampoco se meará el “gato” / por J.A. del Moral





Una pena. Y es que, como acabo de decir, el “gato” no se meará en la ciudad Califal. Los taurinos no parecen tener remedio cuando sus planes lo centran todo en José Tomás. Y el “gato” continúa jugando días y días y más días con sus vidas y con sus haciendas. Les está bien empleado.


Finalmente, en Córdoba tampoco se meará el “gato”

Cada vez que, año a año, los del entramado publicitario de José Tomás anuncian que va a torear, la mayoría de los medios empiezan a especular y no paran sobre cuándo, cómo y en donde tendrán lugar los acontecimientos. Y corre la bola de la propaganda hasta que la lotería de su presencia cae en algún sitio.

Este año, la primera caerá en Jerez y, como siempre, al día siguiente de saberse, empezaron a decir que ya no queda ni una sola entrada, que ya no hay sitio donde dormir y que todos los restaurantes del lugar han colmado las reservas para el día señalado tanto para comer como para cenar.
Pero no es verdad. Porque llegas asustado donde toque en la ilusa intención de poder asistir, comer y dormir, y resulta que hay entradas, que hay sitios libres en varios hospedajes y que los restaurantes disponen de mesas para comer y para cenar.

Hace algunos meses, en Córdoba, donde vivo, se empezó a decir que J T torearía en la feria de La Salud y empezaron las inevitables especulaciones. El plan de los taurinos locales era que J T actuara junto a Finito de Córdoba en la corrida que celebraría el vigésimo quinto aniversario de su alternativa en el coso de los Califas. Lógico. Porque el lleno estaría asegurado.

El mismo Finito me lo dijo en el callejón de la plaza califal la tarde del último festival a beneficio de los enfermos de cáncer. “Vendrás, no? Porque tu viniste a mi alternativa con toros de Torrestrella, Ojeda de padrino y Cepeda de testigo. ¿Recuerdas?” “Sí. Entonces dirigía yo un programa en Telemadrid y vinimos para hacer el reportaje”, le contesté. “Pero si Tomás torea contigo no vendré“.

Finito se quedó de piedra. “Pero hombre, ¿es que no te gusta José Tomás?. “Lo que no me gusta nada de nada es el ambiente que le rodea cuando torea”, le contesté. “Además, los que vengan a verle a ti no te harán ni caso. Cuando torea Tomás, los toreros que le acompañan o no existen o les hacen imposible la vida. Es lo que yo llamo la tomatosis. Un partidismo incondicional haga lo que haga que implica la enemiga contra los demás toreros”.
“En eso llevas razón”, me volvió a contestar Finito.

Pero al final ha resultado que, tras varios días de espera y desespera, demasiados, y de tiras y aflojas sin que los carteles de la feria cordobesa salieran a la luz, ayer mismo se dijo en los periódicos locales que el ínclito no vendrá. La feria ha estado parada a la espera de conseguir su presencia y, finalmente, el “gato” no se meará en Córdoba.

Lo del gato viene a cuento porque todo lo que ocurre con José Tomás, aunque solamente sea que su gato se ha puesto a mear, es tomado por la prensa como grandioso acontecimiento.

Compuestos y todavía sin novios seguros salvo la obligada presencia de Finito por las bodas de plata de su alternativa, la feria no se ha podido anunciar como era debido para dar tiempo suficiente para que la gente compre sus abonos o sus entradas y haga planes.

Una pena. Y es que, como acabo de decir, el “gato” no se meará en la ciudad Califal. Los taurinos no parecen tener remedio cuando sus planes lo centran todo en José Tomás. Y el “gato” continúa jugando días y días y más días con sus vidas y con sus haciendas. Les está bien empleado.

Mándenlo al carajo de una vez por todas. Pero no se atreverán.