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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 25 de abril de 2016

La feria de Córdoba continúa empantanada y esperando a ver qué ocurre con la nueva empresa / por J.A. del Moral


El empresario mexicano Alberto Bailleres con sus dos hijos.

"...Visto lo visto, ahora resulta que los tan denostados grandes empresarios taurinos de España y de Francia son bastante más desprendidos que los aztecas. ¿O es que no se fían de los encargados de llevarles aquí sus nuevos negocios?..."

  • Ah y por cierto, los medios taurinos españoles afines a los mexicanos permanecen calladitos al respecto.

La feria de Córdoba continúa empantanada y esperando a ver qué ocurre con la nueva empresa

J.A. del Moral25/04/2016
Ayer noche, en el programa Clarín de RNE (Radio 5 todo noticias) me referí a esto mismo aunque sin dar los detalles que me habían dado fuentes directamente afectadas pertenecientes a la Sociedad de Propietarios del coso de los Califas.

Lo que el año pasado se propagó echando todas las campanas al vuelo a raíz de hacerse cargo de la empresa de Los Califas el entramado hispano-mexicano formado por los Bailleres y José Cutiño con las muchas plazas que ambas partes gestionan en México y en España (recordemos que Simón Casas no tardó el descolgarse de la nueva sociedad empresarial), está viniéndose abajo como esos toros que se rajan antes de la cuenta tras salir bravísimos de los chiqueros. Este “toro” empresarial está haciendo aguas, incluso económicamente hablando, contra los millonarios pronósticos que comenzó. En sus primeros días y hasta meses, todo el mundillo taurino les consideró invencibles y, no pocos, creyeron y propagaron que más pronto que tarde se adueñarían de todas las plazas que se les pusieran por delante. Vana ilusión.

Tras no llegar al acuerdo con José Tomás que tanto ansiaban en la torpe creencia que su contratación para la Feria de la Salud cordobesa seria la tabla de salvación, ahora resulta que hasta están pidiendo apoyo económico a los propietarios de la Plaza de Los Califas que les ayude a terminar de confeccionar los carteles feriales.

Me froté los ojos cuando supe esto último, dada la supuesta multimillonaria solvencia económica de la familia Bailleres. Y es que por mucho dinero que se tenga, casi nadie quiere perder ni un centavo en pos de La Fiesta cuando el panorama se presenta tan gris o incluso tan negro. Y eso que, al principio, los mexicanos dijeron una y otra vez que iban a salvar las plazas españolas que están en aguda crisis…

Visto lo visto, ahora resulta que los tan denostados grandes empresarios taurinos de España y de Francia son bastante más desprendidos que los aztecas. ¿O es que no se fían de los encargados de llevarles aquí sus nuevos negocios?

Ah y por cierto, los medios taurinos españoles afines a los mexicanos permanecen calladitos al respecto. Señor, señor, ¡qué cruz!