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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 22 de abril de 2016

LOS TOROS LO DECIDEN MENOS DE 500... / por Antolín Castro España


En ese espacio de la foto ya hay más 
a favor que los de en contra de Coslada


Nada puede ser más antidemocrático que utilizar una democracia trucada para hacer valer, e imponer, sus persecuciones a la libertad. Con esos mismos mimbres, es facilísimo montar un referéndum para que no haya policía o bomberos, por ejemplo. No publicitas ampliamente las propuestas, convocas vehemente, por supuesto, a tus amigos y en un rato cambian hasta las leyes de la física.


LOS TOROS LO DECIDEN MENOS DE 500...

España 
Es conocido que en todo el mundo la mayoría de las cosas, proyectos, empresas, negocios, y hasta las decisiones personales, las deciden menos de 500 personas. Está claro que un matrimonio es cosa de dos, y como mucho que intervengan los padres en mayor o menor medida, las empresas grandes tienen consejo de administración que no suelen pasar de veinte sus consejeros... etc.

También sabemos que el mundo de los toros está dominado por una docena de toreros, llamados figuras, otra docena de ganaderos, una más de empresarios, algunos medios que tienen influencia real en la organización, los sindicatos de los subalternos… pero a quinientos, que decidan los caminos por los que va la fiesta, no llegan ni sumando a los areneros y monosabios. Por muchos que son no llegan a tantos.

Pero no es de eso de lo que va el texto que les hemos propuesto con ese titular. Cuando se trata de libertades, de democracia, en ella han de participar, decidir, los miles, los millones, de ciudadanos de un país o de una ciudad. 

Primero habrá de saberse si para lo que se trata tienen competencia para ello algunas instituciones, para de seguido plantearle esa decisión al pueblo. Si se tratara de libertades, es seguro que ni una consulta popular puede modificar el estado de las cosas.

Puestos algunos de nuestros dirigentes, de nuestros políticos, que una vez que los eliges hacen lo quieren con nuestros votos, a decidir, se han inventado las consultas populares como si eso fuera ni siquiera democrático. Y así, en pandilla, más que en democracia, quieren hacer y deshacer cuanto les viene en gana.

Se levantan por la mañana y dicen: marchando una consulta sobre si quieren toros en el pueblo. Hágase. Claro, solo se enteran los que comulgan con sus caprichos y son solo estos los que participan en la farsa antidemocrática. Nada de hacer una consulta con todas las garantías, la respectiva difusión, respeto a los tiempos y la debida información, de eso nada.

Montan unas cuantas mesas, como quien monta chiringuitos, y la consulta toma carta de naturaleza, pero en sus formas trucadas lleva ya el sello de salirse con la suya. El mismo movimiento que ha instado a la autoridad a poner en solfa el derecho de los toros, es el mismo que intenta llenar las urnas de papeletas a favor de la consulta, de su consulta. El resto de vecinos a duras penas se entera de la cuestión. Se cuentan los votos y ya está: Los toros no los quieren los vecinos en esta ciudad.

Sucedió hace unos días en Coslada, ciudad de 90.000 habitantes aledaña a Madrid. Tras el referéndum celebrado, de esa manera descrita, sobre si abolir o no los festejos taurinos sufragados con dinero municipal, el resultado ha sido «sí», pero han participado en las votaciones 2.211 de los vecinos. El alcalde, Ángel Viveros (PSOE), se apresuró a anunciar que acatará el ridículo veredicto de la consulta, si bien había afirmado antes que el veredicto no era vinculante. Cosas de la izquierda, que gobierna apoyada por los más populistas de izquierdas del ‘Somos Coslada’.

De esos recogidos 2.211 votos, 1.347 fueron favorables a retirar los toros y 856 optaron por el «no». Una sencilla operación aritmética (1347-856=491) nos indica que menos de 500 habitantes deciden sobre los toros en Coslada. Pueden ‘presumir’ que esos 491 es toda su argumentación y fuerza para hacer lo que querían. 

Nada puede ser más antidemocrático que utilizar una democracia trucada para hacer valer, e imponer, sus persecuciones a la libertad. Con esos mismos mimbres, es facilísimo montar un referéndum para que no haya policía o bomberos, por ejemplo. No publicitas ampliamente las propuestas, convocas vehemente, por supuesto, a tus amigos y en un rato cambian hasta las leyes de la física.